edición: 2825 , Martes, 15 octubre 2019
03/06/2019

Los operadores del mercado de divisas esperan que el dólar mantenga su tipo de cambio actual

La fuerte demanda de deuda pública de EEUU y de otras economías avanzadas despierta incertidumbre
Carlos Schwartz
 El tipo de cambio del dólar atravesó en las pasadas semanas su máximo para dos años de cotización con una demanda alimentada por temores que el propio Gobierno estadounidense alienta mediante una escalada en su guerra comercial. La semana pasada la amenaza de una escala móvil creciente de aranceles a las importaciones de México -comenzando por un 5% y hasta un máximo del 25%-, si no se frena el flujo de emigrantes a través de la frontera común entre ambos países, tomó por sorpresa a los operadores del mercado de cambios y de deuda pública que vieron un fuerte incremento en la demanda de activos denominados en dólares. El movimiento en los mercados se produjo en abierta contradicción con el pronóstico de varios bancos de negocios estadounidenses, que apostaban a la flaqueza del dólar hace tan solo un trimestre. El anuncio de las medidas disparó las aprehensiones al sumarse a la guerra comercial abierta con China, la segunda economía a escala global. Los inversores institucionales han aplicado un principio razonable de cobertura ante la volatilidad internacional. La desaceleración del comercio internacional y la posibilidad de que los enfrentamientos entre Estados Unidos y otras economías no cedan, hacen razonable apostar a monedas fuertes. En cualquier caso, los que a finales de 2018 apostaron al dólar han visto su audacia premiada por el mercado.
Pero la inversión en activos denominados en divisas consideradas fuertes ha determinado en vísperas del fin de semana una avalancha sobre la deuda pública a diez años en varias monedas, que derribó el rendimiento de los bonos a escala internacional. El bono alemán a 10 años cayó por debajo de su menor rendimiento histórico del 0,19% en 2016, con caídas similares en los bonos a 10 años de Australia, Canadá, Francia, Reino Unido y Suecia. Por su parte el bono del Tesoro estadounidense a 10 años cayó a nuevos mínimos en medio de una fuerte demanda. Casi todos los tramos de los bonos del Tesoro están por debajo del tipo de interés de referencia del préstamo de la Reserva Federal a un día del 2,375%. 

Pero la nueva avalancha de la demanda ha provocado un fenómeno añadido: el rendimiento del papel a 10 años cayó al nivel del rendimiento de las letras a tres meses. El proceso conocido como reversión en la curva de rendimiento del bono del Tesoro no es muy habitual y suele preceder acontecimientos económicos significativos. La última vez que esto ocurrió fue en 2007.

El dato ha recorrido los círculos de inversores institucionales y ha logrado la atención de algunas autoridades monetarias porque hay un antecedente de dos tímidas reversiones recientes de la curva de rendimiento del bono a 10 años y la actual parece consolidarse. Para los analistas esta es una línea roja en la medida que por la experiencia histórica anuncia un recorte en las expectativas de crecimiento en el mejor de los casos, y una recesión en el peor de los escenarios. 

Como existen datos concretos de cómo están afectando al comercio internacional las crecientes tensiones entre Estados Unidos y China, como el deterioro del tráfico de contenedores en las rutas del Pacífico, o la caída en las ventas de coches por dar sólo dos ejemplos, se ha formado una corriente de opinión que pide a la Reserva Federal que vuelva a bajar los tipos de interés de referencia, en la medida que es el único banco central que tiene espacio para hacerlo. No parece que las autoridades monetarias estadounidenses vayan a escuchar estas peticiones, a menos que los problemas económicos comiencen a manifestarse en su propio territorio.

Por ello los mercados estarán atentos a los datos de empleo estadounidense esta semana, para determinar si los incrementos de salarios registrados en ese país se han reflejado en el mercado laboral. La idea que prima entre los inversores institucionales es que, si las tensiones en el comercio internacional se extienden en el tiempo, van a afectar la inversión productiva y el clima de confianza empresarial se verá perturbado, con la posibilidad de que la desaceleración económica se extienda hacia la segunda mitad de este año. En este escenario, las empresas que se han endeudado en exceso aprovechando el bajo coste de la deuda en los mercados, deberán aligerar sus costes y eso puede desembocar en una ola de despidos, afirman algunos analistas. 

Un desenlace de esta naturaleza va a agudizar las contradicciones internas para el presidente Donald Trump y su política de America First. Ya está pagando un alto precio en el sector agrario con la mayor ejecución de créditos impagados en el cinturón granjero con el consiguiente traspaso de tierras a manos de los bancos. Una situación que los 16.000 millones de dólares en subsidios por la pérdida de exportaciones de soja de Estados Unidos a China no van a restañar.

Mientras tanto, las economías emergentes siguen padeciendo la retirada de la inversión, por la mayor rentabilidad del dólar de un lado, y el efecto de las devaluaciones de sus monedas como secuela de la fuga de capitales, y el clima de recesión por las políticas económicas elegidas.

Al peso argentino no lo ha logrado sostener ni siquiera el crédito más grande en la historia del Fondo Monetario Internacional (FMI), en una coyuntura en la cual hasta los más firmes defensores de la política económica del Gobierno de Mauricio Macri se han resignado a una catástrofe. Buena parte de los recursos inyectados por el FMI se han fugado al exterior bajo la forma de transferencias de particulares, empresas y bancos, tras el rescate de las inversiones en letras del banco central y otros instrumentos financieros ”desesperados” del banco emisor argentino. 

La carga de profundidad en las economías emergentes también ha afectado a Brasil, cuyo gobierno, tan aplaudido por el liberalismo internacional, ha visto caer el crecimiento del PIB y ha dejado al país al borde de una nueva recesión. Tras la contracción económica de 2016 y 2017, el crecimiento en 2018 fue de apenas el 1,1%, la tasa de paro no cae del 12,6% de la población activa, y el real padece el trance ante un dólar fortalecido.
 

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...