edición: 3102 , Viernes, 4 diciembre 2020
26/10/2020
Entre ola y ola de la pandemia sólo caben medidas paliativas

Los planes de estabilidad económica vienen con subidas de impuestos, como en EE UU

Los Gobiernos aplazan la venta de brotes verdes mientras los mercados se mantienen volátiles, sin rumbo y con los resultados trimestrales como catalizador de la temperatura real de la crisis
Juan José González
La segunda ola de la pandemia ya está aquí en plenitud de facultades y llega con los daños incorporados, destruyendo brotes y expectativas que ya comenzaban a ser descontadas el pasado verano, cuando algún dirigente demasiado optimista (o víctima de su ignorancia) dio por finalizada la batalla contra el virus. Y los daños en la economía muestran la necesidad de, ahora sí, la aplicación de medidas paliativas previas a un plan de estabilización obligado para relanzar la actividad. Los daños de esta segunda ola, sumados a los causados por la pandemia en la primera, así como el escaso período de tiempo entre una y otra, si es que ha habido tiempo, no va a permitir, si quiera la contención de algunos desequilibrios, ya galopantes, como el crecimiento de la deuda pública, el desempleo, la morosidad y las décimas de menor crecimiento del PIB del estimado inicialmente, al principio de la pandemia. La segunda ola quiebra cualquier esperanza de comenzar una fase de estabilización antes de que finalice el año, no hay tiempo porque la crisis, la recesión, demanda medidas urgentes. Incluso, las reformas más necesarias van a tener que ser aplazadas hasta bien entrado el próximo ejercicio, o quizá para el otro, 2023. Y todas las medidas que apruebe el Gobierno en las próximas semanas hasta que termine el año, no conseguirán la visibilidad suficiente como para que los inversores recuperen la confianza y los ciudadanos se animen a consumir.
Pero los agentes económicos no están percibiendo hoy ninguna señal que sirva para sospechar la mejoría de la economía en los próximos meses. Afortunadamente, las autoridades económicas han cesado en su empeño de vender buenas expectativas, brotes verdes o recuperaciones sectoriales marginales que no se producen, sino, todo lo contrario: confirman el deterioro de la actividad. Hoy los mercados son volátiles y las decisiones de inversión son escasas e insuficientes y se puede afirmar que no es posible marcar una tendencia clara. 

La mayoría de los resultados empresariales del tercer trimestre serán conocidos a partir de esta semana pero las primeras compañías en comunicarlos la pasada semana ya han dejado constancia de las dificultades de recuperación empresarial y de la economía a corto plazo. Los mercados financieros están mostrando con claridad, con su volatilidad, el estado de la economía y de sus agentes en esta fase de la crisis entre ola y ola de pandemia. Y ahora contarán en breve con todos los resultados empresariales como principal catalizador de la realidad de los sectores, de servicios, industriales y financieros, con las valoraciones de sus responsables y, sobre todo, de algunos planes de contingencia orientados a enfocar el final del año, el cierre, e incluso alguno de sus planes de futuro a medio plazo, para la primera parte de 2021.

Evitar que se pierda la confianza en el sistema con medidas de protección suficientes como para cortar a tiempo el riesgo de quiebra, el cierre de esas grandes empresas que nunca, sobre el papel, cerrarán las puertas, aunque la historia ya registra varios casos de Lehman Brothers en distintas épocas. Lo que sucede en esta ocasión, aunque podría parecer diferente o singular, es que se repite el mismo patrón de comportamiento: los inversores, los mercados, las empresas, incluso la ciudadanía, esperan y confían en que al final, como el 7º de Caballería, acaben por llegar las medidas fiscales, con independencia del partido en el Gobierno o al margen de que gane quién gane en Estados Unidos en las próximos presidenciales.

Siempre habrá medidas para salvar al sistema, para fomentar la actividad económica, el crecimiento, el empleo... sólo que es necesario que lleguen a tiempo. Y la única posibilidad de acelerar la actividad económica a corto plazo pasa, necesariamente, por despejar el horizonte de las elecciones norteamericanas. Del resultado depende la puesta en marcha de medidas fiscales en aquel mercado que esperan los inversores, con independencia de quien sea el ganador, republicano o demócrata, pues los inversores descuentan desde hace meses que la nueva Administración vencedora en las elecciones aplicarán las medidas que recogen sus programas electorales, que pasan por un plan de estabilidad económica. 

Los mercados ya sólo esperan a conocer el resultado electoral porque en ese momento el vencedor comenzará a aplicar las medidas fiscales (algunas ya en marcha) prometidas en la campaña y teniendo en cuenta que el principal objetivo, compartido por ambas formaciones, es el relanzamiento de la economía lo que seguramente beneficiará al resto de las economías desarrolladas. Ahora bien, los planes de relanzamiento económico no vienen solos, tienen numerosas aristas, siendo la fiscal con sus reformas de impuestos, una de las más habituales y que en esta ocasión no va a faltar a su cita.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...