edición: 3058 , Jueves, 1 octubre 2020
17/04/2020
banca 
El sector adelanta previsiones y provisiones

Los supervisores celebran la cautela de la banca en los resultados trimestrales

El trimestre iba bien, crecía el crédito y las comisiones, hasta que cayó la financiación hipotecaria y hubo que extremar la prudencia ante el crecimiento de los morosos
Juan José González
Con el primer trimestre concluido para el sector bancario, las entidades se disponen estos días a preparar las presentaciones públicas de las cuentas. El escenario ha cambiado sustancialmente desde el uno de enero, cuando nada hacía temer lo que vendría después; una crisis sanitaria que fue a más a medida que pasaban los días, al tiempo que el contagio se extendía de forma automática a la actividad económica. En ese tiempo, el negocio bancario no ha reflejado el freno paulatino que se venía produciendo en los negocios de servicios así como en la actividad industrial del país, lo que no ha evitado que la actividad crediticia se haya frenado en las últimas semanas del trimestre, y que haya alcanzado a buena parte del mes de marzo. En general, se pueden distinguir dos fases en el trimestre; una antes del parón oficial de la economía y otro ya con la economía hibernada. Las entidades `celebran´ que esta primera parte de la "desgracia colectiva" no haya afectado a todo el trimestre y tampoco se haya extendido a todo tipo de crédito, puesto que las empresas y los particulares han continuado demandando crédito para hacer frente a las obligaciones de pago inmediato como nóminas o alquileres en vencimiento. Sí se ha producido en cambio un frenazo radical en la solicitud de financiación para otros bienes de consumo duradero, como automóviles, y, por supuesto, la financiación hipotecaria se puede decir que ha brillado por su ausencia.
Asimismo, también se puede decir que el parón de la economía, la paralización total de la actividad industrial, ha pillado al sector sólo en una parte final del trimestre, lo cual confirma que el golpe de la crisis ha sido limitado en este primer período del año. Pero limitado no quiere decir neutro ni mucho menos puesto que las cuentas de resultados deben tener en cuenta desde el minuto uno el comportamiento de los impagados, de los morosos. Y estos ya se han dejado ver desde mediados del último mes del trimestre, justo en el momento en que se comenzó a confirmar lo inevitable: que el parón sería total y que por tanto, los morosos se dispararían en los próximos días.

Y el tiempo sólo hizo lo que tenía que hacer: confirmar los peores augurios. Así las cuentas trimestrales, además de levantar acta de los primeros efectos de la crisis deberán considerar previsiones y provisiones. Sobre las primeras no hay dudas; habrá que ser prudente y analizar los históricos que tiene cada banco en los aspectos más críticos de las cuentas y que, como es el caso, se centrarán en especial sobre los morosos, sobre la morosidad. Sobre las segundas, las provisiones, se deberán centrar las decisiones de los consejos bancarios y la alta dirección, pues las dotaciones son elásticas hasta un punto y su abuso -en exceso- puede provocar otros problemas.

En este punto es donde entran en juego otras variables, y la más considerable de todas puede ser la que hace referencia a las recomendaciones de los supervisores. Se sabe que estos mantienen una actitud de aconsejar prudencia a las entidades en el reparto de dividendos, en ocasiones un tanto obsesiva de las autoridades por la retención del beneficio, por hacer acopio de capitales, aunque la actitud, visto lo visto, puede estar justificada ahora en la medida en la que la presencia de un imprevisto se ha hecho realidad. Como también insistían -algo menos- en el anuncio de los resultados en la medida en que consideraban -y siguen considerando- que los bancos españoles podían "estar cortos en solvencia si se comparan con sus competidores europeos".

En esta ocasión el supervisor aumenta su presión sobre los bancos haciendo hincapié en la prudencia que deberían observar en esta coyuntura, y no sólo para el primer trimestre sino también y sobre todo para el próximo y siguientes. Obviamente, estas recomendaciones de prudencia no se plasman en circulares de la autoridad, pero sí a través de conversaciones directas y opiniones en medios: al final, "todo llega y todo cuenta", según una fuente del supervisor, en referencia a que los mensajes se emiten de una forma y llegan a dónde deben llegar. En este sentido, el sector está en línea con las opiniones de las autoridades.

De cara al futuro la prudencia se va a reflejar en las cifras trimestrales, más cortas, peores, salpicadas inevitablemente por los primeros zarpazos de la crisis. Al mismo tiempo no se esconde la sensación de que el trimestre iba bien, conforme a las líneas generales de las previsiones, con una buena marcha en la inversión y buenos resultados en el margen de operaciones. Pero, de repente, hacia el 15 de marzo, el escenario se nubló y llegaron las prisas para aplicar terapias y cauciones. Ahora las cuentas no sólo recogerán la fotografía de la realidad sino que también deberán empezar a hacer previsiones y, sobre todo, provisiones, lo que con toda claridad influirá en la caída de los resultados, del beneficio. La prudencia de las entidades es, sin duda, la mejor previsión.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...