edición: 3073 , Viernes, 23 octubre 2020
21/09/2020
banca 
Se impone el gran tamaño empresarial

Los supervisores planean fusiones de mayor tamaño, superiores a los dos billones

Petroleras, automovilísticas, telecos, navieras, alimentarias, farmacéuticas y bancos, entre otros están en el foco de la transformación empresarial, que pasa por una reducción del número de operadores o fabricantes del mercado 
Juan José González
Con comportamientos muy similares pero todos responden de forma similar; más o menos todos bajan precios en la fusiones; caída estrepitosa de beneficios; pérdida de mercados; baja rentabilidad o nula o pérdidas clamorosas. Quizá en el sector bancario, probablemente porque el dinero hace diferentes las situaciones, los problemas y sus efectos, las autoridades parecen estar aplicando la regla del tamaño y su valor. Y si la virtualidad reside en el tamaño es porque se considera eficaz y seguro que, en este caso, sí importa el tamaño porque es la puerta, o eso parece, que da acceso a la rentabilidad. No sucede así en las tecnológicas, donde es obvio que los problemas no pasan por la falta de beneficios. Las farmacéuticas y las telecos no se pueden quejar tampoco por falta de ganancias. Pero en el sector bancario el Banco Central Europeo mantiene que las cosas no son iguales al resto de los sectores industriales y según señalan en algunas de sus notas internas (las que posteriormente dan pie a las opiniones públicas de sus responsables y a la vez base también de su normativa) los bancos europeos, si quieren competir en el presente y en el futuro tendrán que sumar más activos. En otras palabras, las entidades que quieran contar algo en los mercados financieros deberán acreditar un determinado nivel de activos totales.
Parece que el listón se ha fijado en los dos billones de euros por entidad, el ideal para las autoridades que han llegado a la conclusión de que el filtro de los activos totales es un parámetro más correcto que otros, por ejemplo, el de capitalización de mercado. La elección del parámetro responde a un deseo de las autoridades de coordinación con agencias calificadoras, analistas y compañías, nada más. Claro que, según ese criterio, el listón se presenta complicado y lejano para las aspiraciones de la banca española por un exceso de altura que hoy tan sólo una entidad lograría estar más cerca: Santander con poco más de 1,5 billones de activos totales. Las autoridades de la Unión Europea estiman para el caso español que Santander tiene un tamaño adecuado en relación al PIB local pero que todavía le faltaría un pequeño empujón (la suma de una o dos entidades de medio billón de euros) para cumplir con el parámetro ideal de los supervisores europeos.

En este escenario del tamaño, del volumen de activos totales la fusión de Caixabank y Bankia (en el futuro Caixabank) se encontraría aún muy lejos de los deseos de Europa. La práctica y la experiencia del pasado ha obligado a las autoridades bancarias a entrar en razón y a cambiar el discurso oficial, hoy muy lejos de aquel que propiciaban -más bien se prohibía- penalizaciones para los bancos grandes. Hoy el discurso es otro y ahora las autoridades estimulan y apoyan operaciones de concentración bancaria, y también en otros sectores. 

Porque las entidades más grandes, bien gestionadas están más controladas y auditadas, en especial las que mayor volumen de activos poseen. Curiosamente, es es mayor control de los reguladores lo que ha propiciado a su vez más y mayores controles en aras a asegurar la solvencia y para ello es cada vez más necesario aumentar capital y reservas. De ahí a que las entidades deben ganar tamaño hay sólo un paso. Las cuentas hoy día no salen si no se hacen a lo grande, con enormes volúmenes de dinero y con la ayuda inestimable de las autoridades que mantienen el precio del dinero en tasas negativas, lo que permite pensar en obtener beneficios gracias al tamaño.

En el escenario de la fusión recientemente anunciada, es probable que no haya sido el volumen de activos una de las metas prioritarias para el nuevo Caixabank, al menos si se tiene en cuenta la filosofía de las dos entidades, históricamente más centradas en el valor a los accionistas, la rentabilidad y la solvencia que en el tamaño del activo. Tampoco es que el sector bancario europeo, los más grandes, sean hoy día ejército, pues tan sólo HSBC de Reino Unido y los franceses BNP y Crédit Agricole superan el listón de los dos billones de activos totales. Puestos a ofrecer hipótesis, ni siquiera una fusión entre los candidatos españoles a posibles fusiones daría para superar en Europa a Santander. Y todo sitúa al sector bancario español en un lugar lejano a los deseos del BCE, al menos, mientras que los actores españoles no entren en el complejo mundo de las operaciones transfronterizas.

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