edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
06/05/2014
OBSERVATORIO TALENTO RELACIONAL

Lowcosters & Lowvalues

Julián Gutiérrez Conde*

Hay profesiones que en pocos años se han dignificado y mejorado su estatus mientras que otras han ido perdiendo prestigio y hasta denigrando. Las primeras han visto elevar su reconocimiento social mientras que las segundas han entrado en el torbellino de la espiral descendente.

Si recuerdan hace poco más de una veintena de años los empleados de casi cualquier  gasolinera solían acercársete vestidos con unos monos llenos de grasa y suciedad. Entrar en los baños era una odisea y hasta un reto para la higiene. Cualquiera al descender de su vehículo podía dar un patinazo al caminar por esa masa informe y bacheada que creaba el barro mezclado con algo de gasoil, aceite y el agua de las lluvias caídas o del sobrante que expulsaban los jadeantes radiadores tras ser rellenados con aquellas inmensas regaderas.

Hoy aquella mayoría de establecimientos se han transformado en estaciones de  servicio que además de repostaje de suministro energético ofrecen tienda multifuncional y hasta incluso cafetería y restaurante. Los baños suelen estar, en general, bastante limpios e incluso ofrecen duchas y las zonas de aparcamiento señalizadas y vigiladas. El personal que  atiende tiene una vestimenta funcional pero impecable y sus funciones se han ampliado hasta tener a su cargo la gestión de una tienda. Los de las franquicias más avanzadas incluso llegan a tener adiestramiento como técnicos de ventas, marketing e incluso incentivos como complemento salarial por sus ventas de productos complementarios.

Hay otros profesionales que sin embargo se han degradado y vulgarizado tanto en su quehacer como, y consecuentemente, en su valoración social. Quizá de entre todas ellas, hay muchas, alguna de las más notorias sean la de azafata de vuelo o la de director de sucursal bancaria.

Hace 30 o 40 años volar era algo elitista. Estaba reservado a las clases de mayor poder adquisitivo. La azafata estaba concebida entonces como una asistente de vuelo que tenía como responsabilidad la gestión del protocolo técnico de vuelo y además el trato y asistencia personalizadas al viajero. Eran, además de otras funciones, las depositarias de la Imagen de la Compañía Aérea. Era una profesión admirada socialmente a la que muchas personas aspiraban y pocas llegaban tras un proceso de selección duro que exigía dotes de protocolo, seguridad en vuelo, adiestramiento técnico en ciertas materias y al menos tres idiomas fluidos. Las Compañías de bandera, actuaban como embajadoras de sus países por diferentes lugares del mundo y competían además de en eficacia, confort, seguridad y puntualidad, en amabilidad, buen gusto y trato selectivo y personalizado antes y durante el viaje, que empezaba y terminaba con la  llegada y  salida del aeropuerto.

Con el paso de los años, la competitividad en lo económico, mal entendida en mi opinión, ha arruinado el trato de tripulaciones y viajeros. Las nuevas filosofías de las Compañías se han modificado y cambiado del transporte de personas al “acarreo de lowcosters”. ¡Si!, las personas ya no son miradas ni tratadas como tales sino como simples
números de 30, 50, 100 , 500 o miles de euros. Pero incluso pagando cantidades escalofriantes por viajar en business el trato se ha vulgarizado extremadamente. Todo parece estar pensado para mover “masas de lowcosters” que deambulan a veces sudorosos y acarreando pesados bultos por los aeropuertos, a los que se sienta en los espacios reducidísimos que ofrecen esas modernas aeronaves que surcan los cielos con mínimo mantenimiento y tripulaciones con trato estándar y salarios más bien parecidos a los de aquellos antiguos cobradores de autobús.

Todo tiene un exclusivo sentido económico en este nuevo modelo. ¿Qué alguien necesita un vaso de agua para tomar una medicina?. ¡Pues que se compre un botellín de agua de cuarto de litro al módico precio de 2 ó 3 euros!. Para eso es un lowcoster.  Ningún extra se encuentra incluido en el billete standard. De momento, y sólo de momento, sólo da derecho a ir sentado (ya están pensando que esto sea de pago) e ir al baño. (Tampoco descartaría que en poco tiempo se exijan meter monedas en la puerta de acceso para poder entrar a ellos. ¡Los apretones no están incluidos; son un extra!). Bueno, miento, tengo la sensación de que algunos extras de exceso de temperatura  son provocadas para que los lowcosters necesiten consumir, y comprar, más botellas agua. Vistas las cosas con creativo sentido del humor dentro de poco algún “imaginativo postmoderno” descubrirá el modo de vender mantas y en ese momento se intercambiará con cambios sorpresivos de aire acondicionado frío para fomentar la venta de ese producto. Y cuando las bolsas para el mareo también sean de “adquisición prepago”, los pilotos podrán llevar a cabo ciertas “maniobras de agitación mareante” para elevar su uso y consumo. ¡Es el nuevo “marketing creativo”! que conlleva “incentivos por venta”.

Hay muchas maneras de iniciar la espiral profesional descendente que profundiza cada vez más en la vulgarización de trato. Y todo es válido para quien codicia meter mano en el bolsillo del “lowcoster”

Así donde antes se pedían licenciados con una especialización y tres idiomas que luego, una vez incorporados, debían de pasar por un Curso de Formación de tres meses en la prestigiosa Escuela Interna de la Compañía, adiestrándose no sólo en simuladores y situaciones de Emergencia, Riesgo, Primeros Auxilios, etc. sino además en Protocolo y Relaciones Públicas, ahora basta con pasar por Curso en una de las Escuelas de Asistentes de Vuelo. Lo del paso por un periodo intensivo en la Escuela de Formación Interna, se sustituye por un “toque con spray en unas jornadas colectivas” en las que el trato   queda reducido a una “anacrónica cursilería” salvo que produzca ventas inmediatas. ¡Total para sentar a pasajeros metiéndoles prisa, colocar bultos en compartimentos, contar cabezas y servir lo que compren y cobrar y dar cambio,… tampoco van a pretender que. …!

Y con ese “espíritu de qué más da” se va llenando el modo de hacer y el día a día en el mundo de la competitividad low cost”. De esta forma los asistentes de vuelo se van convirtiendo en “acarreadores de hacinados” y ..¡total para eso!...¡con que cobren lo mínimo!.

 ¿Y complementos?. ¡Hay que ser iguales a los demás!. De vuelos gratis para ellos y sus familias, nada. Y si quieren agua…¡pues que paguen su botellín!. Cada aeronave tiene una Caja contable que debe abrirse y cerrarse por vuelo. Y si entran tantos botellines de carga y retornan tantos otros, la diferencia debe de ser dinero. ¡Aquí no hay pérdidas por deterioro! Hay que ser estrictos.

Y sigue la fiesta de la espiral deprimente. Los empleados así tratados van a trabajar  “porque no les queda otra”. Su filosofía se vuelve la de :¡Total para lo que cobro!...¡Haré lo mínimo!. Se inician en la filosofía de: ¡Me importa un pito la imagen, la Compañía y los lowcosters! Y se convierten, porque se ven a sí mismos como “útiles competitivos”. Y se instruyen a sí mismos en: “Aquí estoy hasta que pueda encontrar otro trabajo más confortable y en que me paguen mejor”. ¡No son empleados son “lowvalues”!

¿Y los pasajeros? Pues en verdad ¡no son pasajeros, son lowcosters No son más que clientes de oportunidad vinculados tan solo al precio. Están con la Compañías tan sólo por ser la más barata. ¡Nos cambiarían por un penique así que …no pensarán que les vamos a dar…! 
 
Y la espiral relacional se convierte así en “espiral low” de degradación y devaluación. En el trato hasta si se quiere “un por favor se cobra”, que para eso estamos en el negocio del “acarreo utilitarista” en el que “se pide poco por poco” con aspiraciones a dar cada vez menos e incluso a un “minimun minimorum” que aspira a alcanzar el “minimisimus raquitorum”. A eso se le llama “Low Business Intelligence”, que dicho en inglés mola un montón.

Para completar el montaje ya solo falta un tiburón espabilado que sitúe las emisiones de acciones cotizándose en Wall Street o en la Citi y ya tenemos el camino de una nueva fortuna que todos en el mundo postmoderno admirarán boquiabiertos. Ya tenemos una nueva start-up de éxito que admirar y analizar en las Escuelas de Negocios más agresivas.

¿Quieren que les dé mi opinión resumida?.

¡Puagftttt!

*Mentor y entrenador de Equipos de Alta Dirección y Gestión. Consejero de empresas y negocios. Mediador y Observador en situaciones de Conflicto y Alta Tensión.

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