edición: 2363 , Miércoles, 13 diciembre 2017
15/12/2009
European Green City Index 2009

Madrid ocupa un lugar destacado en el ranking europeo de “ciudades verdes”

Las escandinavas están a la cabeza de la lista de la protección medioambiental y las de Europa del Este presentan los peores resultados
Las TIC se perfilan como el elemento clave para incorporar soluciones sostenibles en las ciudades del futuro
Beatriz Lorenzo

Juegan un papel importante en la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento del patrimonio ecológico. Las ciudades tienen el poder de destruir ecosistemas, contaminar la atmósfera y arrasar con el patrimonio natural o , por el contrario, de convivir en armonía con el medio ambiente constituyendo un hábitat acogedor y sostenible para los seres humanos. Con la Cumbre de Copenhague en pleno apogeo, con los ojos del mundo entero puestos en la capital danesa que se ha convertido en la cuna de las deliberaciones acerca del futuro ecológico del orbe, no puede obviarse un aspecto tan fundamental en la lucha contra el cambio climático como el de la sostenibilidad medioambiental en las ciudades. El establecimiento de urbes más verdes con un tráfico fluido, una movilidad urbana más inteligente y un transporte urbano accesible y seguro para todos los ciudadanos europeos se perfila como uno de los objetivos más importantes del siglo XXI. 

Medidas a nivel europeo, como la elaboración del Libro Verde en 2008, ahondan en estas metas. Así, en palabras de Jacques Barrot, Comisario europeo responsable de Transporte, ha declarado lo siguiente: «Las ciudades europeas, aun siendo distintas, comparten desafíos similares: congestión, cambio climático, contaminación y seguridad; el Libro Verde centrará la atención de los europeos en la dimensión urbana de la política de transporte y pondrá de relieve las políticas innovadoras que algunas ciudades pioneras están implantando por toda Europa; el objetivo es descubrir lo que Europa puede hacer para respaldar estas políticas.». Siguiendo esta línea de pensamiento este mismo mes ha visto la luz el European Green City Index, un informe elaborado por Siemens que analiza los objetivos y logros en materia medioambiental y de protección climática de treinta ciudades europeas, concluyó que Copenhague es la ciudad 'más verde' de Europa seguida de Estocolmo, Oslo, Viena y Ámsterdam. Madrid ostenta el duodécimo lugar, situándose a la cabeza en control de las emisiones y gestión del agua.

Del informe se desprende que en general, las ciudades escandinavas-cuyo PIB per cápita está por encima de la media- presentan muy buenos resultados como consecuencia de la fuerte concienciación medioambiental que se ha aplicado durante años y las importantes inversiones realizadas. No en vano las esperanzas están puestas en que Copenhague sea una ciudad libre de CO2 en 2025. Por su parte, Oslo es la mejor ciudad en cuanto a emisiones de CO2, al emitir 2,5 toneladas per capita y año, frente a las 8,5 toneladas de media de la UE. En el otro extremo de la balanza, las puntuaciones de las ciudades de Europa del Este han sido las más bajas, lo cual se debe a la histórica falta de atención a la protección medioambiental y a su menor producto interior bruto. Descuidos históricos que acarrean la consecuencia de que el consumo energético en edificios e infraestructuras sea excesivamente alto.

Contrariamente, en el área de transporte público, los países de Europa del Este suelen estar por encima de la media, como es el caso de Kiev que cuenta con el mayor porcentaje de población que usa transporte público. Los datos recogidos por el estudio de Siemens son el resultado de la evaluación de las ciudades  europeas en ocho categorías: emisiones de CO2, energía, edificios, transporte, agua, calidad del aire, uso del suelo, y gobierno medioambiental. El estudio tiene vocación de servir como herramienta para que las ciudades europeas prioricen sus acciones para reducir su impacto medioambiental. Un dato a destacar es también el que recoge que la media de emisiones per cápita de casi todas las ciudades incluidas en el ranking, que suman en total unos 75 millones de personas, son  menores que las de los países de la UE por lo que, según el editor jefe de Economist Intelligence Unit y editor del estudio, James Watson, demuestra que "las ciudades europeas son líderes en rendimiento medioambiental, aunque se enfrentan también a desafíos extraordinarios”. Como ejemplo de esto, las fuentes de energía renovables sólo representan actualmente un 7% del suministro energético de estas ciudades, lo que está significativamente por debajo del objetivo del 20% establecido por la UE para 2020. Asimismo, la cuota media de agua que se recicla no supera el 20% y uno de cada cuatro litros se pierde debido a derrames y pérdidas en las conducciones.

En el ámbito comunitario, se barajan las cuestiones políticas relativas a la movilidad urbana, teniendo cuenta alternativas tales como mejorar la calidad del transporte público, cómo aumentar el uso de tecnologías no contaminantes y de bajo consumo energético, cómo se puede fomentar el desplazamiento a pie y en bicicleta y cómo pueden protegerse los derechos de los usuarios del transporte público. Otras cuestiones se centran en la idea de un «sistema de etiquetado» para las ciudades pioneras, el desarrollo de orientaciones para zonas verdes con medidas restrictivas y el fomento de la tarificación por la utilización de las vías urbanas. A su vez, el Libro Verde establece un orden del día europeo para la movilidad urbana, respetando al mismo tiempo las competencias de las autoridades locales, regionales y nacionales en este sector. La Comisión se propone de este modo entablar un debate sobre cuál es la forma más adecuada de fomentar el desarrollo de una nueva cultura de la movilidad urbana en Europa.

LOS PASOS A FAVOR DE LA SOSTENIBILIDAD URBANA

Así pues, las ciudades quieren dejar atrás el gris para pintarse de color verde en una nueva era más sostenible. El pasado mes de noviembre varios alcaldes de las principales ciudades europeas y norteamericanas firmaban el “Capítulo Verde”, una iniciativa que supone la creación de la Carta de la Tierra Digital para el desarrollo de una planificación y unos servicios digitales e inteligentes que respalden las acciones contra el cambio climático. Este documento tiene el objetivo de generar un espacio donde promover la utilización de tecnologías digitales al servicio de ciudades inteligentes que demuestren cómo recurren a las tecnologías de la información y la comunicación –TIC- para hallar nuevas formas de incrementar la eficiencia energética.  Las TIC se perfilan así como el elemento clave para mejorar la calidad de vida e incorporar soluciones sostenibles en las ciudades, puesto que los estudios demuestran que se pueden reducir las emisiones globales de CO2 en un 15% en 2020.

Son varios ya los ejemplos de ciudades sostenibles que destacan por su apuesta por la protección medioambiental. Un ejemplo modélico es el de Curitiba, en Brasil, con su parte central totalmente peatonal, un eficiente sistema de autobuses urbanos y espacios verdes en zonas que hubieran acabado siendo suburbios marginales. También en EE.UU, firmante del Protocolo de Kyoto, son evidentes las transformaciones en algunas de sus ciudades Así, Portland, en Oregón, se convirtió en 2005 en la primera ciudad de EE.UU. en fijarse unos objetivos de reducción de las emisiones de CO2 en la línea de Kyoto. A esta ciudad le han seguido otras como Seattle, en Washington, cofirmante junto con otros municipios del "Acuerdo de Protección del Clima de los Alcaldes de EE.UU.". Otros ejemplos llamativos son los de la ciudad de Austin, Texas, que se está convirtiendo en uno de los principales referentes mundiales en producción de equipos solares; o Chicago, reina de la edificación ecoeficiente.

Expertos como William E. Rees, profesor de la Universidad de British Columbia y creador del concepto de huella ecológica, ofrecen oportunidades para convertir las ciudades en urbes ecoeficientes, tals como un mayor aprovechamiento de las viviendas, de manera que se reduzca el consumo de suelo, infraestructuras y demás recursos, imponer una movilidad urbana libre de coches mediante la inversión en infraestructuras que permitan un tránsito peatonal y en bicicleta, así como un transporte público viable, o imponer medidas de cogeneración de electricidad para que los ciudadanos también puedan producir su propia energía, así como sistemas que permitan transformar los residuos en energía. Asimismo, Rees plantea que los nuevos diseños urbanos han de pensar en las ciudades como completos ecosistemas más autosuficientes, una idea que se está llevando a cabo en las denominadas "ciudades de transición".

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