edición: 2578 , Viernes, 19 octubre 2018
07/02/2011
OBSERVATORIO DE MERCADOS EXTERIORES

Malasia necesita más reformas

CRÉDITO Y CAUCIÓN

La crisis económica mundial golpeó con fuerza a la economía de Malasia, orientada a las exportaciones (materias primas y electrónica), en particular debido a la brusca caída de la demanda exterior de productos electrónicos. El PIB real se contrajo un 1,7% en 2009. Sin embargo, la recuperación se inició en el último trimestre de 2009, con una nueva subida de los precios del petróleo y del aceite de palma, el agotamiento de los inventarios de la industria manufacturera y el lanzamiento por parte del Gobierno de un paquete masivo de estímulo para impulsar la actividad, especialmente en el sector de la construcción. El crecimiento se aceleró en el primer semestre de 2010, en un 10,1% y un 8,9% interanual en el primer y segundo trimestre, al repuntar tanto el consumo privado como la formación bruta de capital fijo.

Las exportaciones aumentaron un 20,4% interanual entre enero y septiembre, debido al aumento de la demanda de productos eléctricos y electrónicos, que supusieron un 40% del total de las exportaciones, y de aceite de palma y gas natural licuado. Las importaciones aumentaron un 26,4%, en particular las de maquinaria y equipos de transporte y bienes manufacturados. En el sector de manufacturas la producción aumentó un 12,7% en términos interanuales.

Al reducirse la demanda de productos electrónicos, las exportaciones de bienes y servicios aumentaron sólo un 6,6% en el tercer trimestre, según datos del Banco Central de Malasia, y el crecimiento del PIB cayó al 5,3%. No obstante, en el tercer y cuarto trimestre de 2010, el crecimiento se mantuvo gracias a un sostenido  consumo privado boyante y a la inversión privada, impulsada por un mayor gasto de capital en sectores orientados al mercado interno. En su conjunto, la economía de Malasia crecerá un 6,8% este año.
 
Debido a los precios subvencionados, la inflación es tradicionalmente bastante baja. En el tercer trimestre de 2010, el índice de precios de consumo aumentó un 1,9% en términos interanuales (1,6% en el segundo trimestre), disparándose  la inflación por efecto de la subida de los precios de los alimentos y el transporte. Para el conjunto de 2010, se prevé una inflación del 1,8%.

POLÍTICA ECONÓMICA

Una laxa política fiscal y un enorme gasto en subsidios a los combustibles (7% del PIB) han generado déficits presupuestarios estructuralmente elevados. El país no ha registrado superávit desde 1997 y, con dos importantes paquetes de estímulo, el déficit se sitúo en el 7% del PIB en 2009. Habida cuenta de que la deficiente posición fiscal supone un obstáculo a cualquier mejora de la clasificación crediticia de Malasia y a un aumento de la inversión a largo plazo, el Gobierno se ha comprometido a reducir el déficit presupuestario por debajo del 3% en el horizonte 2015, ampliando la base fiscal y recortando los subsidios. Una reducción de los subsidios a los alimentos y a la gasolina este año contribuirá a reducir el déficit, situándolo en el 5,6% del PIB. Sin embargo, las medidas necesarias para ampliar la base fiscal deberán hacer frente a una firme resistencia por parte tanto de las empresas como de los consumidores y, de momento, el Gobierno se ha abstenido de comprometerse a introducir un impuesto sobre bienes y servicios, que reduciría su dependencia de los ingresos del petróleo y el gas.
 
Como reacción frente al fuerte rebote económico en el primer semestre de 2010, el Bank Negara Malaysia (banco central) ha endurecido su política monetaria, aumentando el tipo de interés a un día tres veces desde marzo de 2010, un total de 75 puntos básicos, situándolo en el 2,75%. Sin embargo, no modificó el tipo de interés en noviembre como respuesta a la moderación económica prevista en los próximos meses y para frenar la entrada de inversiones a corto plazo en el país, al aumentar significativamente los flujos de capital hacia países emergentes como Malasia a lo largo de 2010.

El ringgit está vinculado a una cesta de divisas y, hasta hace poco, estaba sujeto a una prohibición de exportación. Sin embargo, en agosto de 2010, el banco central relajó los controles sobre la moneda, permitiendo a las empresas locales utilizar el ringgit para realizar transacciones transfronterizas.
 
En el décimo plan de Malasia, un plan quinquenal de desarrollo implantado por el Gobierno de Malasia para el período 2011 a 2015, se han definido 12 áreas económicas nacionales claves  que serán objeto de una promoción especial: petróleo y gas, aceite de palma, sector financiero, minorista, mayorista, turismo, tecnologías de la comunicación y la información, educación, electricidad y electrónica, comercio, sanidad privada y agricultura.

Algunos sectores nacionales (la industria del automóvil y los servicios) siguen protegidos mediante aranceles elevados. A pesar de un clima de negocios bastante favorable en Malasia, la política de discriminación positiva, que también ha provocado la emigración de ciudadanos no malayos altamente cualificados (chinos e indios), sigue sin ofrecer alicientes  a la inversión extranjera directa (IED). El gobierno ha empezado a relajar las reglas de discriminación positiva: en abril de 2009 anunció la abolición del requisito de igualdad del 30% de bumiputera (malayos  indígenas)  en 27 sectores comerciales. En el marco del denominado Programa de Transformación Económica, el Gobierno ha confirmado su compromiso con la reforma, para suavizar más las reglas de discriminación positiva, reducir la burocracia y liberalizar la economía para atraer más IED y mantener el crecimiento económico.

PERSPECTIVAS

La desaceleración económica registrada en el tercer trimestre de 2010 se mantendrá en 2011, al seguir cayendo la demanda mundial. El PIB crecerá un 4,3% en 2011, sostenido por el consumo de los hogares y las inversiones públicas y privadas, mientras que las exportaciones (electrónica) caerán. Situado en un 5,5% del PIB, el déficit presupuestario sólo se reducirá ligeramente, mientras que se prevé que la inflación suba al 2,7%, debido al crecimiento continuado de la demanda interna y al recorte de más subsidios. A pesar de una desaceleración del crecimiento de las exportaciones y al aumento de las importaciones, las balanzas comercial y por cuenta corriente seguirán registrando importantes superávits en 2011.

La capacidad de pago de la deuda soberana de Malasia está garantizada debido al bajo nivel de su deuda externa y a una buena liquidez. Al igual que otras monedas asiáticas, el ringgit seguirá sometido a presiones de apreciación, ya que la reciente decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de iniciar otra ronda de expansión cuantitativa probablemente reduzca el rendimiento de los activos estadounidenses, impulsando mayores flujos de capital de inversión a corto plazo hacia mercados emergentes como Malasia. A diferencia de sus vecinos Indonesia y Tailandia, Malasia todavía no ha adoptado medidas para restringir los flujos de capital.
 
A medio plazo, es necesaria una mayor diversificación de la economía hacia sectores de mayor valor añadido, como la tecnología, el turismo y la banca islámica, al objeto de hacer frente a una creciente competencia por parte de otros países. Estas medidas deberían incluir una mejora del sistema educativo y mayores incentivos para investigación y desarrollo.
 
Además, para mantener altos índices de crecimiento y atraer más inversión extranjera directa, son necesarias más reformas estructurales. Estas reformas incluyen aligerar el importante número de empresas con participación pública, vendiendo participaciones (en términos de capitalización de mercado, estas empresas representan actualmente el 36% de la bolsa de valores de Malasia), reducir la burocracia y profundizar en las reformas de la política de discriminación positiva, avanzando así hacia la liberalización de reglas y cuotas.

Sin embargo, teniendo en cuenta que, con dichas reformas, el Gobierno correría el riesgo de perder a la etnia malaya como su principal base de apoyo, no parece muy probable que derogue totalmente la discriminación positiva en un futuro cercano, especialmente antes de las próximas elecciones generales, que se celebrarán probablemente en 2012. Lo mismo puede decirse de una reforma exhaustiva del sistema de susidios y de la reforma fiscal, ya que ambas serían claramente impopulares.

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