edición: 2828 , Viernes, 18 octubre 2019
08/03/2018

Medios diplomáticos dan por iniciada la batalla por la presidencia del BCE

La designación de De Guindos se salta el escalón establecido para las vicepresidencias, el Consejo
Carlos Schwartz
En octubre de 2019 acaba el mandato del actual presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi y hay que buscarle sustituto. Para Francia e Italia la designación de un nuevo presidente del BCE forma parte de un paquete y lo esencial del mismo es la política monetaria que el candidato traiga bajo el brazo. “(Jens) Weidemann es un fundamentalista, no es el candidato que dé garantía de continuidad en la política monetaria al frente del BCE. Sus opiniones son de sobra conocidas y su presencia va a suponer para el banco emisor del euro una línea monetaria contractiva”, de acuerdo con un diplomático francés en Bruselas. Mientras tanto en Madrid se daba por sentado que la designación del ex ministro de Economía español Luis de Guindos como vice presidente del BCE era parte del pacto con Alemania para facilitar la designación de Weidemann. Ciertamente Berlín tiene en el Gobernador del Bundesbank a un candidato dispuesto, pero está  por verse hasta dónde el Gobierno alemán está en condiciones de sostener la beligerancia de Weidemann frente a los criterios de países que tienen sus propias ideas, algo que puede implicar un alto coste político para una coalición de Gobierno que la canciller Angela Merkel tardó un tiempo imprudente en materializar y cuya formación ha supuesto serias concesiones al partido socialista (SPD). 
En las conversaciones en torno a la sucesión en la cúpula las fuentes esquivan con cautela el asunto del vicepresidente de la institución, cargo para el cual el ex ministro de Economía español, Luis de Guindos ha logrado el placet. Pero siempre hay algún indiscreto que dice lo que piensa y comenta que “Vitor Constancio era el Gobernador del Banco de Portugal y como tal formó parte del consejo del BCE durante nueve años desde el 2.000. En el 2010 fue designado vicepresidente. Hay una norma no escrita de acuerdo con la cual el vicepresidente del BCE es un técnico con carrera en los bancos centrales. La designación de De Guindos se ha saltado ese criterio. No cabe duda de que Alemania estaba a favor, mientras todavía no ha dirimido qué candidato va a apoyar para suceder a Draghi. Por si acaso...” Pero como parte del paquete a negociar está la presidencia de la Comisión Europea que también cambiará el año que viene.

En este contexto hay que tener en cuenta que los proyectos del presidente de Francia Emmanuel Macron para la Unión Europea (UE) incluyen empujar un aumento de la unidad económica del bloque y un mayor reparto del riesgo entre los países miembros. Ninguna de las dos aspiraciones está de forma pública en el programa de la coalición de Merkel que además tiene el problema de la oposición de derechas de Alternativa por Alemania (AFD, por sus siglas en alemán). 

El revés electoral de los europeístas en Italia no ha hecho más que empañar estas perspectivas sea cual sea el desenlace material de la formación de un gobierno en Roma. Que la temperatura del horno no está aun para este bollo lo ha dado a ver el ministro de Finanzas francés Bruno Le Maire quien dijo la semana pasada que París no cree que la designación de un presidente alemán para el BCE sea un hecho consagrado. 

Desde luego nadie va a decir que no quiere un presidente alemán para el BCE. Una postura de este tipo sería ofensiva. Pero de lo que se trata es que no parece haber en la malla de cernir que puede usar Berlín para elegir su candidato un perfil que sea potable para Francia e Italia. Se da por descontado que en cuanto a España, va a apoyar a Berlín. Pero también puede ocurrir que Alemania opte por evitar un mayor desgaste en una batalla que no le interesa de forma decisiva y abandone el frente del BCE. 

El revés que han supuesto las elecciones en Italia va a dificultar seriamente la capacidad de intervención del BCE en la crisis bancaria italiana con o sin De Guindos. Pese a ello la posición de Merkel no es sencilla porque el propio Bundesbank presiona a la cancillería para asegurarse que se respalda a Weidemann para evitar que otros candidatos entren en liza. Colocar a este halcón le haría ganar puntos frente a la derecha de su partido pero supondría un desgaste político frente a sus aliados y puede que haya otros cargos en la Comisión que tengan mayor rentabilidad política. Merkel tiene hasta el próximo otoño para tomar una decisión.

Vale la pena recordar que Draghi accedió al puesto tras la dimisión del alemán Axel Weber, primero en la línea de sucesión de Jean-Claude Trichet. La salida de Weber en el 2011 fue en protesta por una política monetaria laxa que no compartía con el resto del Consejo del banco. Con Draghi las cosas en ese sentido fueron a peor y la retórica del ex gobernador del Banco de Italia dispuesto a “hacer todo lo que sea necesario” para sacar a Europa de la crisis encontró en Weidemann un crítico contumaz. No tanto por los bajos tipos de interés que los ahorradores alemanes critican con ferocidad sino más bien por la retórica misma. Alemania vive una prosperidad muy por encima de la media de la UE al extremo de que hay quienes se preguntan si no hay una verdadera burbuja basada en los grandes excedentes de balanza de pagos.

Esta coyuntura impide que realmente pueda haber un término medio satisfactorio para todas las partes. Una salida a esta disyuntiva es que otro candidato, de algún país del norte de Europa, más afín a las aspiraciones de Alemania haga de paraguas para las políticas a las que aspira el Bundesbank. Los candidatos no alemanes que podrían contar con el apoyo de Alemania incluyen a los fineses Olli Rehn, ex comisario responsable de la moneda única y el Gobernador del banco central Erkki Liikanen y al Gobernador del banco central holandés Klaas Knot. 

Para la derecha de la CDU cualquier candidato de Europa del norte será bueno siempre y cuando pare la “maquina de imprimir billetes” o su versión electrónica de creación de dinero mediante la adquisición de deuda. Un balance de 2,3 billones para los conservadores alemanes es un bocado imposible de digerir. España se ha adjudicado el raro mérito de haber colado una personalidad “independiente” cuyo elemento biográfico más destacado es haber sido por dos veces alto funcionario de gobiernos del Partido Popular en el consejo ejecutivo del BCE formado por técnicos de carrera de los bancos centrales con la excepción de Benôit Coeuré funcionario de carrera del Tesoro francés. Que por cierto también dejará pronto su cargo..

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