edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
03/10/2008
Alemania, Francia e Italia, más 'comprensivas' con Rusia

Medvedev y Gazprom le dan el abrazo del oso a Zapatero

Rusia le tiene ganas al ferrocarril y al AVE españoles y negocia ya su desembarco en 2014 a cambio de alguna llave a su poderío energético
Sede central de Gazprom en Moscú
Javier Aldecoa

Ruso, pero se hace el sueco. Por lo menos con Moncloa y los euros españoles. El entreguismo de Angela Merkel, el pragmatismo de Silvio Berlusconi y el empeño de la sarkodiplomacia nuclear en torear a dos manos -con el capote diplomático de la UE y el estoque inversor de Total y GDF Suez- le deja claro al Palacio de Santa Cruz que las promesas de Medvedev van en serio: sus tentáculos energéticos aprietan ya. Pero por mucho que la pinza europea le presione, no pasarán por Madrid con Moncloa como introductor de embajadores. A la fuerza, los de Gazprom lo hacen ya. La línea recta no es el camino más corto en las relaciones energéticas entre Moscú y Madrid. Más purista que Bruselas, Zapatero le lee a Putin la cartilla de Georgia. Los acuerdos quedarán para otros: Total, GDF, Eni y E. ON en cabeza. Rodríguez Zapatero entierra sus opciones con las arenas de la diplomacia. Reserva para Gazprom el rol de zapador del mercado ibérico. El gas y el crudo rusos, a distancia. Y sin peaje para las energéticas españolas en tierras rusas. Y a Repsol, la convierte en una novia a la que la rusa pone a sudar en el camino al altar energético moscovita.

Angela Merkel se vuelve a Berlín con un acuerdo de cooperación para la explotación del yacimiento de gas siberiano Jushno Russkoje y un intercambio de activos: E.ON obtendrá el 25% menos una acción en el yacimiento Yuzhno-Russkoye y, a cambio, Gazprom recibirá el 49% en la sociedad rusa ZAO Gerogaz, en la que ya dispone actualmente un 3%. Luv verde a Wulf Bernotat para meter la cuchara de E. ON en el yacimiento de Jushno Russkoje y sus reservas de gas de más de 700.000 millones de metros cúbicos.

Pero después de cuatro peregrinaciones seguidas al Kremlin, Rodríguez Zapatero tendrá que conformarse con el intento de resurrección de la moribunda Comisión Mixta de Cooperación Económica e Industrial ruso-española el 12 de noviembre en Madrid, tras tres años y medio de inactividad. Y con seguir mirando de lejos, desde el otro lado del cristal  la celebración en la ciudad balnearia de Sochi de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 y los planes de infraestructuras que incluyen 17.000 nuevos kilómetros de carreteras, 3.000 kilómetros de vías férreas y más de 100 nuevas pistas de aterrizaje. Rusia le tiene ganas al ferrocarril y el AVE españoles, negocia ya su desembarco en 2014 a cambio de alguna llave a su poderío energético.

Prometió hacer de Gazprom su embajadora energética y expandir su telaraña por las grietas europeas. El Kremlin ha empezado a ejecutar la obertura de su partitura al son del conflicto en Georgia. Estrecha el cerco sobre Nord Stream; con el puño cerrado sobre Georgia, Osetia y Abjasia tiene la llave para cortarle el oxígeno -o al menos ponérselo caro- al Gasoducto Nabucco. La UE le ha enseñado unas líneas rojas que Gazprom se siente fuerte para saltar. GDF Suez, Total y Enel le ponen algunas de las pértigas y beben de los cañones de Putin y Medvedev los vientos a Gazprom.Y  la gasista rusa despliega los atajos centroeuropeos, magrebíes y asiáticos para consolidar su poderío el Viejo Continente. La península no es ajena a su despliegue: Gazprom teje su telaraña con hilos propios y ajenos. Gaddafi está dispuesto a ayudarle con reservas, oleoductos y la alfombra roja a ENI e Italia; Merkel y el gasoducto Nord Stream, con el acceso al norte y centroEuropa; Irán con la llave de los hidrocarburos para la exportación y Sonatrach con la pinza argelina que penetre a través del transahariano en los mercados de España y Potugal, allá donde no llega con Galp.

Roma, París y Berlín doman la furia de Washington y Londres con la fusta de sus idilios energéticos con Moscú. Nadie quiere quedarse este invierno sin gas y petróleo, con los precios por las nubes. Gazprom aprovecha y tiende los puentes a sus atajos sobre las espaldas del miedo europeo. Si Total tiene en cuenta nuevos proyectos será con Gazprom, con la que ya comparte trabajo en el campo de Shtokman, en el Ártico. A falta de prospecciones rusas que llevarse a la boca  -pasan por Gazprom y como ya saben Repsol y Shell no es tan fácil sentarse a su mesa- GDF Suez se conforma con llegar al bocado ruso por los atajos de las explotaciones regionales, con Lukoil como introductor de embajadores y la sacudida rusa como impulso para los países de su orbe, que buscan alternativas a la dependencia de Moscú. Para empezar, con la cesión a Gas de France-Suez de un 15% en el proyecto de exploración del sector azerbaiyano del Mar Caspio, una tarta a repartir con el 20% de la Compañía Estatal Petrolera de Azerbaiyán, como punto de fuga a la presión sobre Georgia. 

Enel produce ya el 5% de toda la electricidad que se genera en Rusia y está decidida a que lo que ha unido Serve no lo separe nadie. Su compromiso con el Gobierno de Vladimir Putin es realizar inversiones a largo plazo de 8.000 millones. Y ya saborea el Ebitda que la italiana espera conseguir en 2012 en este mercado, en el que tiene el 5% (más de 9.000 MW): mil millones. Barra libre de gas desde 2010 a cambio de la llave al atajo europeo. No sólo con una participación en una de sus centrales en Italia -probablemente la del Adriático- sino por una mayor cuota del pastel accionarial -del 20 al 40%- en Seve Energía, a favor de la rusa. Conti le despeja las puertas hasta la cocina de la italianidad. Que no es poco, a la vista de las turbulencias en el proyecto para la construcción del gasoducto que unirá Rusia con Alemania a través del mar Báltico tras la crisis por el conflicto de Georgia y las pataletas de Polonia y compañía, que se niegan en rotundo a recibir el gas de Putin y a ser la correa de transmisión de sus condiciones.

LA GRIETA IBÉRICA PARA LA ENERGÍA RUSA

De la mano de Sonatrach, con un pie en Argel -donde acaba de inaugurar su primera oficina africana- la gasista rusa busca diversificar su desembarco en España y Portugal. Gazprom intenta entrar en los mercados ibéricos y, a la vista de su fracaso en la compra de Indeza, ahora reconoce que sólo a través de África podrá. Negocia aliarse con la argelina para construir a cuatro manos el gasoducto transahariano que conectará Nigeria con el Mediterráneo, llamado a transportar 25.000 millones de metros cúbicos desde 2015, en concreto para repotenciar el acuerdo que Sonatrach firmó en 2002 con la nigeriana NNPC, para construir la mayor parte de los 4.200 kilómetros, que transcurren por el país centroafricano.

Gazprom pone la otra de sus zancadas norafricanas en tierras de Muammar el Gaddafi. El desembarco magrebí se está convirtiendo en uno de sus atajos más cortos al Sur de Europa para la máxima productora de gas del mundo. No contento con el acuerdo conjunto con Trípoli y el memorándum de cooperación con la NOC (Corporación Nacional de Petróleo) para modernizar y construir refinerías conjuntas y llevar a cabo un proyecto conjunto de refino, está a punto de sellar una conseguir del coronel libio todo el crudo y el gas exportables (adicionales) -1.530.000 millones de barriles diarios el año pasado-, un volumen sufiicente para  cubrir casi todas las necesidades de la italiana ENI. Ahora Trípoli puede volver a ser el arco del triunfo del desembarco alpino, una vez que Gazprom ha aceptado la propuesta Libia de construir ductos a cuatro manos desde el país hasta Europa. 

Repsol YPF planta cara a la telaraña de Gazprom en su propio feudo.  La alianza en plena negociación con Rosneft -que tiene el 75% del bloque Veninsky y le vendería una parte a la hispanoargentina- no sólo daría acceso a las filas de Antonio Brufau a Sajalin III (un bloque que hoy se reparten Gazprom y Rosneft, junto con la china Sinopec, que cuenta con un 25% de las acciones), sino a estrechar su vínculo con la gasista rusa.  Repsol parece bien posicionada en tanto, y además de su posible acuerdo con Rosneft, posee ya un acuerdo con Gazprom, suscrito en 2006, para estudiar el desarrollo de proyectos conjuntos de gas y petróleo en Europa, Latinoamérica y África, así como proyectos de gas natural licuado. Pero West Siberian no se lo pondrá fácil a Repsol YPF si quiere volver a elevar su participación en la compañía rusa hasta el 10%, desde el 3% actual, al que se diluyó  después de su fusión con Alliance Oil el pasado mes de enero.
Ocupada en sacudir el avipero europeo y penetrar con su huelo por las grietas españolas, Gszprom aleja los sables de un desembarco por la espalda sobre Repsol.

Pero le cierra todas las puertas, las propias y las ajenas, mucho más allá de los muros rusos. Le gana la mano en Irán y tendran que verse las caras en Iraq, después del 13 de octubre. Calienta el sillón en México, tiende la mano a la cartera de las aguas del Golfo cubanas. Y ahora, con ayuda de Morales como introductor de embajadores y de la mano de la gala Total, no oculta su pretensión de adelantar por la derecha a Brufau en tierras bolivarianas: desembarca en Bolivia para explorar y explotar hidrocarburos con una inversión estimada de 4.500 millones de dólares, pero su inversión no pasa -como con YPF en Andina- por el matrimonio forzoso. Gazprom será, además, la operadora del nuevo consorcio petrolero ruso-venezolano.

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