edición: 3011 , Jueves, 16 julio 2020
24/02/2020
banca 
El Banco de España recuerda que el ciclo se termina

Mejora la morosidad bancaria a la sombra de la menor actividad económica

La caída de los impagados y el menor saldo de crédito concedido se suman a la limpieza de balances del sector en los últimos doce meses.  Son los frutos de los deberes hechos, impuestos por los supervisores al sector bancario
Juan José González
Buenas noticias las que llegan como resultado de la morosidad de la banca española en diciembre pasado. Se redujo el saldo de impagados en relación con el crédito total del sector bancario hasta un 4,79%, principalmente por el menor saldo de impagados aunque, todo hay que decirlo, también por la menor financiación concedida, hasta el 4,79%, el mejor dato desde octubre de 2009, un año para recordar en la historia económica. Es este, a juicio de los expertos, el primer fruto de un trabajo que indica que los deberes impuestos por los supervisores bancarios se han cumplido. Y lo han hecho con nota. Es la muestra también del saneamiento de balances, de la venta de activos tóxicos, de la amortización a cuenta de los beneficios. Una limpieza de balances que tuvo su culminación con la venta de una cartera de cerca de 30.000 millones de euros de activos heredados del naufragio del Popular que finalmente resolvió Santander. El resto de entidades, Caixabank, Sabadell y BBVA, también han procedido a hacer limpieza profunda e intensa de activos. De esta forma, con los balances limpios de polvo y paja, la banca ha presentado una tarjeta más solvente y dando muestras de mayor seguridad y confianza para los inversores. Sin embargo, estos dos sentimientos pueden verse afectados en los próximos meses por el freno de la actividad económica en Europa. De ahí que el dato de la caída de la morosidad sea bueno pero con alguna reserva (precaución) futura.
Las agencias de calificación seguramente tomarán nota de este nuevo dato en la medida en que la caída de la morosidad es un factor que califica la mejor marcha del sector bancario, así como la de la persistencia en la mejora del indicador señala que además de un camino es una tendencia que se puede considerar como sólida. Esta mejoría de la morosidad es también una buena noticia para los gestores bancarios en tanto que refleja que los balances de la banca tienen menos problemas. Sería también una buena señal que los inversores deberían tener en cuenta y, junto a las mejores valoraciones de las calificadoras, se reflejase en las cotizaciones bursátiles, dado que el sector no pasa precisamente por uno de los mejores momentos, al contrario, se podría decir que, pésimo escenario el que dibujan los valores bancarios.

Es sin duda un alivio para las entidades comprobar que la salud de los prestatarios en buena, al menos, no denota problemas de devolución de los préstamos que, a fin de cuentas, es lo primero que refleja el índice de morosidad. Sin embargo, que la fiebre haya remitido hasta el punto de considerarla como un episodio que no amenaza la salubridad del crédito, no significa que el sector deba bajar la guardia, y al contrario, deba continuar extremando el celo en la vigilancia de los posibles fallidos.

Avanza la tasa de morosidad bancaria hacia zonas templadas, frías incluso, de la gestión del balance, se puede decir que a la misma velocidad es probable que se liberen masas de esas provisiones que se mantienen destinadas para combatir (financiar) los contratiempos (morosos). Ahora las provisiones tienen otras misiones también complejas pero quizá de otra naturaleza, recuperable a largo plazo, como es la cobertura de los nuevos episodios, los EREs y otros rotos coyunturales que las entidades bancarias deben afrontar.

Las dificultades de la banca desde el punto de vista del crédito es probable que se hayan dado la vuelta, hayan dejado de ser una pesadilla tal y como muestran los nuevos resultados de la morosidad. Pero las exigencias de las autoridades ejerciendo cada vez mayores presiones reguladoras, se muestran ahora como el mayor problema con el que tiene que convivir el sector. Y este no olvida un dato también reciente: que los impagos de créditos, en su versión de nuevos morosos, crecieron en el primer semestre de 2019 casi un 9%, hasta el 5,24% a mediados del año pasado debido, según apuntó en ese momento el Banco de España y otros servicios de estudios, a un posible cambio de ciclo, y no tanto a una morosidad relacionada con el crédito al consumo que, obviamente, en ese primer semestre del año pasado ya comenzaba a dar señales de tensión.

Señales que parecen haberse tomado un respiro si se tienen en cuenta las nuevas cifras de morosidad conocidas este viernes pasado pero que no pierden de vista las primeras señales de freno de la actividad económica que ya se ha dejado sentir en algunos sectores y que son el preludio de nuevos problemas para los prestatarios, uno de los alimentos de la morosidad.

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