edición: 3102 , Viernes, 4 diciembre 2020
01/10/2020
banca 
Informes con mucha cal y bastante arena

Mejoran las previsiones sobre España, suma de ayudas europeas y concentración empresarial

La clave para que España salga bien parada de la crisis estaría en la coincidencia en el tiempo de las ayudas procedentes de Europa y mayor grado de integración empresarial
Juan José González
La banca española está situada en el foco de los principales institutos de opinión y de organismos internacionales como el FMI, Banco Mundial, OCDE y, por supuesto en el Banco Central Europeo. Desde todos ellos se anima a la consolidación y concentración sectorial, bancos, seguros y en general empresas de farmacia, distribución, alimentación, tecnología... Crece el interés en dar velocidad a estos procesos, siempre lentos, complejos y hasta en ocasiones, imposibles. Preocupa la rentabilidad, baja o negativa según los casos y sectores. También preocupa el impacto de la crisis económica provocada por la pandemia, todavía sin delimitar en el tiempo, sin vacuna y por tanto sin perspectivas ciertas de futuro. En su mayoría, los informes vienes a coincidir en un escenario a medio plazo: dificultades de solvencia. Esta parece ser pues, la clave de los problemas y en centro de las preocupaciones, al entender que en caso de catástrofe financiera o económica serían, de nuevo, los Estados y grandes instituciones públicas los encargados de controlar el fuego, sofocarlo y correr con las reparaciones. Al respecto, el informe reciente del Fondo Monetario Internacional es tan claro como que llama a las cosas por su nombre, y asegura: "las Estados deben contar que, en condiciones de último recurso, deberán aportar los recursos y medios necesarios para evitar la caída -quiebra- de las economías".
Esta afirmación es algo que viene pesando como el plomo en las mentes de las autoridades políticas y de los responsables institucionales de los supervisores financieros. Los expertos apuntan a que las reiteradas llamadas de los bancos centrales y grandes organismos tipo FMI, Banco Mundial, etc. muestran su preocupación constante por el nivel de riesgo que perciben en la coyuntura. Aunque en realidad, la preocupación sea siempre la misma debido a que la coyuntura se puede decir que es siempre la misma: crisis y más crisis.

En este escenario de crisis permanente, aparecen en este momento los pronósticos pesimistas del FMI acerca de lo que esperan para la economía española. Valoran los técnicos de la institución que España será uno de los principales receptores de ayudas públicas europeas que, con independencia de su fecha de llegada, se dan por ciertas, es decir, llegarán a lo largo del tiempo. Para las previsiones económicas que realizan los técnicos del Fondo es suficiente.

Sin embargo, otras instituciones como el Banco Mundial mantiene en sus informes algunas diferencias de matiz, alguno de cierta relevancia como es el que apunta a la necesidad imperiosa de que avance el proceso de concentración bancaria, aspecto éste que es valorado positivamente porque dan por hecho que ya ha comenzado y que éste se desarrollará a partir de ahora con diligencia, sin perder el tiempo, es decir, a lo largo de estos próximos meses. Para estos organismos supranacionales, la fusión Caixabank-Bankia, se trata de una respuesta adecuada a las necesidades del momento, a la necesidad de mejorar la baja rentabilidad (que están consiguiendo los bancos que son rentables, que no todos).

Las previsiones del FMI y del BCE para el presente ejercicio no dejan lugar a dudas: los grandes bancos salvarán las cuentas con la rentabilidad en niveles bajos dado que se han producido fuertes volúmenes de provisiones y han reservado (por imposición del supervisor) capital dedicado, en principio, a la distribución del beneficio. Es una terapia, la de las provisiones, que parece haber dado sus frutos en la práctica, al menos, así opinan los supervisores y demás instituciones. Y si ha resultado hasta ahora, por qué no dar continuidad a las políticas de prudencia recomendando más provisiones, menos dividendos y claro, más consolidación y concentración sectorial. Lo del dinero que llegará a España procedente de las ayudas europeas, esos 140.000 millones de euros, servirán para alimentar la actividad del consumo, de las empresas y de los gastos del Estado que, eso sí, deberá ser bien administrado por el Ejecutivo. Aunque parece que sólo la suma de las ayudas europeas y la concentración empresarial, es la garantía de que las cosas pueden bien.

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