edición: 2324 , Martes, 17 octubre 2017
05/01/2016
El hipotecario `preavisa´

El Banco de España, dispuesto a evitar una nueva burbuja inmobiliaria

Buenas previsiones para el crédito en 2016, aunque no tan buenos los riesgos del destinado a la financiación inmobiliaria
Juan José González
"El crédito está muy ligado al ciclo económico". La sentencia de un veterano financiero no supone una novedad, aunque pronunciada recientemente, en el inicio del año, sí puede añadir un valor de actualidad toda vez que el crédito bancario a hogares y empresas no consigue recuperarse desde la caída, cercana al 29% desde el máximo alcanzado en 2008. Algo más de medio billón de euros de retroceso en un saldo crediticio que no llega a las familias y empresas porque la demanda está más pendiente ahora de que se mantenga el ciclo expansivo de la economía. Un ciclo que cuenta ahora con un riesgo político indudable que se espera quede despejado en los próximos meses. A pesar de todo, las entidades bancarias se muestran más activas para atender la demanda de crédito hipotecario, actitud que preocupa a un Banco de España, esta vez, dispuesto a sofocar cualquier riesgo.
El sector bancario, al igual que muchas familias y empresas, teme que el ciclo económico expansivo se rompa por los efectos de los nuevos riesgos, entre los que se encuentran la inestabilidad política interna y los más recientes que se deriven de la también inestable economía china. Si bien, la probabilidad de que se materialicen los primeros es baja, los efectos de los segundos se pueden prolongar a lo largo del ejercicio. En todo caso, la realidad está mostrando que ambos riesgos suponen una `penalización´, un freno que ralentizará el crecimiento del crédito.

La situación sobre las expectativas del crédito en este enero de 2016, no difiere mucho de la que se vivía en la misma fecha del año anterior. Entonces se contaba con que la financiación bancaria al sector privado fuera creciente, algo que no sucedió a pesar de que el giro de la tendencia de algunos de los principales datos macroeconómicos facilitó tanto la oferta como la demanda de recursos financieros. A tenor de los resultados de 2015, puede afirmarse que las previsiones de avance de la financiación bancaria fueron erróneas, se desviaron o estuvieron desacertados, pues el crédito se mantuvo en cifras negativas.

Las previsiones de crédito financiero siguen, por norma general, el ritmo del crecimiento de la economía, pero como el comportamiento de los sectores no es el mismo, el balance final suele diferir (como sucede en 2015) con el crecimiento de la economía. Así, en 2015, el balance de crédito para la adquisición de vivienda fue negativo si se mide en tasas trimestrales, balance que deberá ser confirmado con el cierre del cuarto trimestre. El crédito al consumo es el que se recuperó a partir del primer trimestre y con crecimiento sostenido. Caída también para el sector servicios, construcción y ligera recuperación en el caso de la industria y la agricultura.

Con estas cifras y a la espera del cierre anual (falta el cuarto trimestre) la sensación entre los expertos apunta a una recuperación del volumen de crédito en el segundo trimestre del año, momento en el que estiman pueden estar despejados algunos riesgos, entre ellos, los políticos. La misma sensación es compartida por el Banco de España y el sector financiero, que parecen observar con mayor claridad una recuperación formal y sostenida del crédito coincidiendo con el término del primer semestre de 2016, a partir del verano. Los sectores que deberían contribuir al acierto de los pronósticos (sensaciones) serán de nuevo, los préstamos al consumo, para la adquisición de viviendas y, en menor medida, para las empresas.

El tiempo de recuperación del crédito señala que esta se producirá a baja velocidad, quizá la forma más prudente que marque también el ciclo expansivo -previsto- de la economía. Un tiempo que, por otro lado, es oro para las empresas y entidades bancarias que aprovechan para reducir deuda y sanear balances, un trabajo que también debería recibir la aportación de las autoridades reduciendo la presión (obsesión) normativa que, como se está demostrando, no ayuda, precisamente, a prestar más dinero a las familias ni a las empresas.

En este tiempo de velocidad de crucero limitada, será decisiva la vigilancia que lleven a cabo las autoridades en los distintos sectores, especialmente en el inmobiliario, donde ya parece que comienza a registrarse alguna subida de temperatura similar a la que se pudo apreciar en 2008. Porque las nuevas operaciones de crédito, hoy en modo acelerado (las hipotecas representan el 15% del crédito nuevo, era del 18% en la burbuja) debería ser suficiente preaviso también para las entidades financieras para que redoblen o tripliquen el control y los criterios de calificación `solvente´ de la nueva demanda. Aunque sólo sea por precaución, es probable que resulte menos costoso prevenir el mal que curar la enfermedad. Esta vez el Banco de España lo tiene claro.

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