edición: 2511 , Martes, 17 julio 2018
03/03/2010
La crisis griega obligará a un realineamiento de todas las divisas

Merkel avisa de que no habrá más rescates; a partir de ahora, el precio será la quiebra

La Canciller envía un duro mensaje a los socios ‘manirrotos’ de la UE
Juan José González

El que la hace la paga. Ni más ni menos es la respuesta de la Canciller alemana Angela  Merkel al presidente de turno de la UE, José Luís Rodríguez Zapatero. El español se debió quedar de piedra ante la teutona, un auténtico y sólido bloque de acero germano que persigue imponer mano dura a los manirrotos Gobiernos que conducen a la bancarrota a los Estados. Rodríguez Zapatero se dio por aludido, algo que no pudieron evitar algunos incontrolados gestos faciales del Ejecutivo español, cuya principal misión en la visita a la sede berlinesa del Gobierno no era otra que la de limar asperezas para sumar consenso y lograr una inmediata solución al rescate de Grecia, además de ir acortando distancias con la Canciller que siempre le ha provocado un miedo reverencial al español. En el fondo, todos los socios europeos, franceses, alemanes, italianos, españoles… coinciden en que es imprescindible avalar el importe de la refinanciación –vencimientos inmediatos de mayo y junio- de 30.000 millones de euros.

Merkel le enseña estos días a varios barones europeos que en asuntos ‘europolíticos’ hay que ser serio y muy firme, sobre todo esto último, y no pierde la ocasión de corregir y amonestar a sus colegas y socios sobre ese defecto de franceses y españoles, propensos a soltar dinero –propio y ajeno- con ligereza a la primera de cambio. Nicolas Sarkozy es partidario de la acción inmediata, no quiere esperar, pretende siempre intervenir de forma directa anunciando un plan de salvación para el país heleno, y si es el primero, mejor. El español sigue al francés con obediencia ciega, pero la alemana no esta de acuerdo, quiere otra cosa, desea que quede bien claro que el euro tiene un precio real y no el que parece reflejar la coyuntura europea a causa de los hábitos de Ejecutivos manirrotos. Al fácil auxilio, Merkel impone una trabajosa y peculiar penitencia, no sirve sólo con arrodillarse; ella exige mayor sacrificio.

Grecia le viene bien a la UE para decirle al mundo entero –y de paso a más de un socio europeo- que el euro es una moneda que se gobierna con mano de hierro, con normas muy firmes y cuyo incumplimiento se paga –debe pagarse- muy caro. Merkel quiere que los mercados financieros, los Gobiernos y de paso, los especuladores, conozcan de primera mano que el euro es algo más que una moneda de cambio, de transacciones, la divisa que le echa el pulso al dólar y al yen, a lo que se sea. Quiere prestigiarla y hacerla valer en todas las ocasiones, no sólo en las duras sino también en las maduras. En el fondo, Merkel esta propiciando algo más que un realineamiento de divisas en los mercados inmediatamente después de la crisis. Quiere, también, que los políticos y los agentes financieros no olviden que el euro es una barrera contra ciertos excesos de regímenes políticos que en un momento determinado buscan el voto a cambio de una posición política frente a la moneda única.

La visita de Rodríguez Zapatero a Merkel no figuraba en ninguna agenda. Sí estaba previsto un encuentro en Bruselas. Así que la entrevista que mantuvieron en Berlín ambos mandatarios se interpreta como el temor de aquel a que la alemana mantenga su particular batalla por imponer una postura muy dura ante Grecia. Al presidente español no le interesa que prospere cualquier iniciativa tendente a que sean los propios griegos quienes paguen sus errores, lo que equivaldría a declarar su bancarrota fiscal. En esta situación, el país heleno se hundiría económicamente durante más de una década y, aunque el resto de la UE se ahorrase el esfuerzo de salvar a Grecia, lo pagaría a la postre con la retirada del crédito sobre otros Estados que, sin estar en similares condiciones, tendrán a finales del presente año una situación parecida a la que ahora tiene Grecia. Así las cosas, es previsible que los inversores institucionales optaran por colocar sus fondos en otros mercados.

Merkel ha dejado claro en una intervención pública que aunque la historia sirve para recordar el pasado, no siempre acaba haciendo justicia con los que más se han sacrificado, dando a entender que las ayudas que vayan a prestar a Grecia los Estados miembros de la UE no serán agradecidos ni recompensados a posteriori, puesto que serán ayudas prestadas a cambio de algo, en este caso, a cambio de una disciplina que se cobrará la riqueza del país heleno y que pagarán durante varios años.

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