edición: 2366 , Lunes, 18 diciembre 2017
20/05/2010
Disciplina germana para acabar con el caos de una Europa desarticulada
Angela Merkel, canciller alemana

Merkel pone en marcha la reordenación financiera de Europa

La CNMV española, impasible y observadora de un mercado en peligro
El Plan que jamás se podría haber imaginado Zapatero, llega mañana a Bruselas
Juan José González

A primera vista parece un parche, algo así como aplicar una tirita a una herida profunda, incluso un brindis al sol, pero en el fondo es un mensaje con intención deliberada, como el dolo en derecho pero sin delito. Mientras el regulador de EE UU propone de forma experimental nuevos mecanismos automáticos que eviten el pánico y eliminen la catástrofe en los mercados electrónicos del país, Angela Merkel, canciller alemana, ya ha comenzado a preparar el futuro, dando por hecho que Axel Weber cambiará el Bundesbank por la planta 21 del edificio donde se ubica la presidencia del Banco Central Europeo, donde ya es vicepresidente. Reguladores y Gobiernos del mundo entero se mueven con, al menos, una iniciativa de cuando en cuando, mientras el regulador de los mercados en España no da señales de vida. El Banco de España no se mueve y la CNMV esta desaparecida desde la marcha de Manuel Conthe. Una situación de esperpento recorre a modo de gran sombra media Europa, dejando en la penumbra al sur.

Merkel ya tiene en marcha a un mariscal (Axel Weber) y ahora se dispone a gobernar los problemas de Europa por decreto, como era costumbre en la vieja Alemania, pero en esta ocasión presentando sus planes por escrito mañana viernes a Herman van Rompuy, el presidente del Consejo de la Unión Europea. A la cita acudirá con otros dos de sus mariscales de campo, el ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble, y el de Economía Rainer Brüderle. No estará en la cita, ni se le espera, el presidente no ejecutivo de la Comisión, el español José Luís Rodríguez Zapatero, aunque para entonces ya contará con una copia de la propuesta germana traducida al castellano.

El plan de nueve puntos elaborado del puño y letra de la canciller, es toda una declaración y muestra de liderazgo del Gobierno alemán sobre Europa, una bofetada en toda regla a la meliflua acción de una presidencia –semestral no ejecutiva- de José Luís Rodríguez Zapatero que sitúa a éste en una posición ridícula ante medio mundo, y que le transmite la idea de que gobernar es mucho más que salir retratado en el centro de una gran foto. Meses y meses de reuniones de G-20, y meses y más meses de idas, venidas y estancias en Bruselas de los 27 para que la canciller alemana, en uso de la potestad de coger el toro por los cuernos, acabe con un golpe seco de mano sobre la mesa, aportando –imponiendo- un papel orientado a “evitar las crisis presupuestarias en la zona euro, mejorar la supervisión, control y coordinación político-económica, creando un marco legal ante una hipotética declaración de insolvencia de un Estado miembro”, nada más y nada menos.

En Barclays Wealth tienen claro que la ola –para otros tsunami- de la nueva regulación financiera ha llegado a Europa asomando su cabeza por Alemania, dando pie a la puesta en marcha de un proceso de revisión general de la normativa que regía, a su manera, los mercados de renta y otros activos financieros, y con la que se espera terminar de una vez por todas, con la incertidumbre legal, tanto en normas como en tiempos.

Alemania quería dar ejemplo. Y lo ha logrado. Con las elecciones de Renania-Westfalia despejadas –y perdidas- Angela Merkel ha cogido su fusil y tras avisar a su colega del eje, Nicolas Sarkozy, no ha dudado en disparar. Llama la atención las reacciones inmediatas de algunos fondos de inversión como Fifth Third Asset Management, o de grandes instituciones como Credit Agricole, Bank of America, o hedge fund como Simmons & Simmons, todos ellos contrarios, pesimistas, adversos y beligerantes con la actitud de la canciller alemana Angela Merkel, reacciones ante las que cabe pensar que han debido producir su efecto inmediato en los mercados, como así ha sido, además del cabreo y rebote de los operadores en la comunidad inversora.

La iniciativa de Merkel puede ser arriesgada, incluso puede dar lugar a la aparición de algún efecto no previsto, o colateral, pero seguramente alcanzará varios de sus objetivos; uno de ellos, el más inmediato, la congelación del foco considerado como el más desestabilizador para los mercados, en particular para el de deuda. Pero parece ser que el principal temor de muchos de estos operadores que han respondido con contundencia al movimiento de Merkel tiene que ver con la falta de coordinación de la medida adoptada.

Es posible que estos tengan razón en la falta inicial de coordinación, lo que no es óbice para concluir que la idea del Gobierno alemán es buena, pero la medida, en principio escasamente calculada pero seguramente medida por el ministro alemán de Finanzas, deja en evidencia la falta de iniciativa de la Comisión Europea y la de el resto de instituciones de la Europa que se autodenomina ‘comunitaria’. Es evidente que la falta de acuerdo entre los distintos ministros de finanzas de la eurozona, y, por tanto, de sus respectivos presidentes de Gobierno, ha propiciado que los ataques a los países a través de la deuda, haya alcanzado niveles de pre-quiebra, obligando a adoptar otro tipo de medidas tan o más costosas que lo que vaya a suponer ‘congelar’ esa parte del mercado sobre los cortos al descubierto, sobre CDS y sobre algunos valores financieros.

Incluso el mismo Gobierno alemán no oculta su demora –dos años- en la aplicación de la medida. Los inversores, molestos, y los operadores, ‘pillados’ con las manos en la ‘masa’, con numerosas posiciones de difícil o imposible vuelta atrás, destacan la falta de coordinación entre los distintos miembros de la eurozona. Es más que improbable que el resto de inversores puedan aducir cualquier temor a que otros países adopten idénticas o más fuertes medidas que las aplicadas hoy por Alemania, puesto que la acción de Merkel no es más que el punto de partida de una iniciativa que se extenderá como la pólvora por el resto de los países miembros.

Otro asunto distinto, aunque conectado a la iniciativa, es que los mismos Gobiernos que hoy y a partir de hoy, pongan coto a las operaciones de cortos al descubierto, acudan a los mercados en busca de financiación para sus propios Gobiernos y bancos de la Unión. Una situación que podría dar pie, seguramente, a una actitud de desquite de los operadores del mercado que seguramente no dudarían en elevar los costes de financiación agravando la actual situación de crisis. Por todo ello, es necesario –casi obligatorio- que Londres, Tokio y Estados Unidos reaccionen.

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