edición: 2886 , Lunes, 20 enero 2020
18/02/2009

Miguel Sebastián se cuelga las medallas ajenas y se ahorca con las propias

Su permanente necesidad de protagonismo para sustentar sus ambiciones políticas le lleva a ser el niño en el bautizo pero puede terminar siendo el muerto en el entierro
Miguel Sebatián, ministro de Industria, Turismo y Comercio
Javier Aldecoa

Se pierde en el ‘yo, mí, me, conmigo’, aún a costa de enfadar a todos los sectores que le ven la cara. Saca pecho con el Plan Avanza2 y el sector de las tecnologías le da en él. Se autoimpone en el Congreso Mundial Móvil la corona del móvil rural, de espaldas a los  900 millones de inversión de las operadoras y a la irritación de la guerra por las concesiones regionales. El ministro se clava en la espalda de las promesas los que iban a ser los vectores de su desarrollo tecnológico. Está huérfano de trofeos, cualquier metal le sirve, aunque sea de hojalata y lleve al dorso otros apellidos. Le carga a las eléctricas los ‘daños colaterales’ de su nueva factura sin que la compensación del déficit se haya materializado; obliga a las empresas a cofinanciar el ‘Made in Spain’ hacia EE UU y mancha, con los fondos en la nevera, los planes para la industria del carbón. Planeó el desfile del sector automovilístico y de su Plan de Ahorro energético con el coche eléctrico como carroza triunfal. Pero su ‘medalla sobre ruedas’ no tiene quién la pague, quién la compre y menos aún quién la nutra de energía. Sus ‘oros’ tienen alma de plomo, se ahoga con ellos de corbata y les salen caros a los demás.

Entretiene los pinchazos de sus planes industriales y turísticos. Ha jugado a colgarse los ‘galones de plástico’ de las bombillas eléctricas de bajo consumo, del  Plan Avanza, su Made in Spain, el coche eléctrico y hasta algunas de las competencias de la ministra Garmendia. Se han acostumbrado a ver cómo se las coloca en la pechera las operadoras de telefonía españolas. Encoge y atrasa las costuras del Plan Avanza, castiga a las más eficientes en ADSL con la Carta de Derechos de los Usuarios, se ha prestado con Francisco Ros a abrir la guerra del móvil regional y baraja las cartas de la CMT al menos hasta abril. Pero no duda en entonar el ‘he sido yo’ cada vez que las telecos recuerdan que una década de liberalización le ha servido a España para consolidar su éxito en banda ancha -un 20% de penetración frente al 6,9% de media de la UE-  y hacerse con los galones de líder europeo de banda ancha móvil.

Será por protagonismo. ‘Sebastián y cierra Europa’. Se atribuyó los éxitos del Gobierno español y le puso su apellido al “paquete Telecom” aprobado por el Consejo de Ministros de Telecomunicaciones de la UE. Le busca brillo a las licencias GSM que Moncloa sacó a subasta en 2005. Le ha frotado con ellas la cara y la paciencia a todas las operadoras de telefonía españolas. Tanto, que César Alierta y el consejero delegado de Vodafone, Vittorio Colao, no han podido por menos que ponerle un tentetieso y exigirle mayor inversión gubernamental y estabilidad regulatoria. Y es que si el estreno del Plan Avanza2 irritó al sector, cada medalla que Sebastián se cuelga pinza las sensibilidades de las operadoras. Para celebrarlo, ha metido el dedo en la llaga del reparto del GSM: el Gobierno no acaba de dar con el marco regulatorio con el que liberará nuevas frecuencias para los servicios móviles de tercera generación (3G) en 2009.La demora deja a algunas áreas rurales de espaldas a la convergencia en muchos servicios y sólo se sabe que la guerra del LTE está casi a punto.

Sus alardes han corrido el velo sobre el internet rural: iba a ser una de las niñas bonitas de la apuesta tecnológica de Sebastián, pero el ministro tocó clarines del miedo y la zozobra, al calor de la crisis de los ayuntamientos, las líneas rojas de industria y la realidad de los mercados. El programa Internet Rural, impulsado por los ministerios de Agricultura e Industria y por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) nació al calor de los planes de Sebastián y bajo el paraguas de la banda ancha, pero naufraga ahora en las aguas de la financiación, en tierra de nadie, sin apoyo de Madrid, ni la mano autonómica, en las grietas de las debilidades municipales. Muchos municipios que se acogieron al programa de más de 5.000 telecentros han echado el cierre a estos locales públicos que abrían la puerta a las nuevas tecnologías de forma gratuita. La banda ancha de Internet se ha apagado justo cuando las subvenciones se han agotado. Sólo el 58 % sigue activo, tres años después. Le chafa las promesas de ZP, que se jura gemelo de Sarkozy en banda ancha -a pesar de que el galo está  a la cabeza de Europa con más de un 98% de cobertura ADSL- . Más pista libre para el satélite rural de Telefónica.

PINCHAZO TECNOLÓGICO

Ha jugado a hinchar los salvavidas de las Tecnologías de la Información hasta verlos estallar como burbujas de aire. Al ministro de Industria se le atrasa y se le encoge el plan estrella de su revolución tecnológica. Llegar, ha llegado, pero tres meses después de lo previsto, con menos presupuesto para darle cuerda a las TIC, sin un criterio de medición de la Sociedad de la Información y su convergencia con Europa y con una puerta entrecerrada para las pymes y sólo 663 millones para su modernización. No va más para la patronal del sector. Asimelec dribló el recorte presupuestario del 11% para la Sociedad de la Información el año pasado, pero se lo ha dejado claro, negro sobre blanco, a Sebastián en la puesta de largo del Avanza2: las costuras se le quedan cortas al ministro. Necesita, al menos 1.200 millones de euros más. Si su primera entrega fue un grifo mediador de créditos, el segundo puede ser lo mismo, pero más estrecho y tardío. Se le han desinflado todos los salvavidas para la industria de las TI: los planes de la TDT, el desarrollo de las redes de nueva generación y los proyectos de modernización de las Administraciones Públicas', la informática verde (green IT), el Plan Nacional de Viviendas y del Plan Renove de Edificios- llamados a impulsar las infraestructuras de comunicaciones- y el hogar digital'.

A Sebastián le pincha la TDT. Quiso pisarle las huellas a George W. Bush y ganarle la mano a la UE con el desfile por la pasarela del apagón analógico el 3 de abril de 2010, dos años antes que en el resto de la Unión. Sebastián saca pecho, pero enseña más de un desconchón. Sebastián se enreda en las promesas de la TDT aún a costa de sembrar el país de aparatos que estarán obsoletos en dos años. No hará como Barack Obama, que demoró hasta junio la desconexión digital. Él propio ministro lo reconoce, no hay más remedio que una nueva inyección de 8,25 millones de euros a los proyectos de transición a la TDT que deben finalizar antes del 30 de junio. Los hogares españoles cuentan ya con más de 14 millones de terminales de Televisión Digital Terrestre, pero sólo 250.000 de ellos permiten servicios interactivos avanzados.

Juega sus fichas con la renovación del CNE y de la CMT en la nevera. Buscó hacer de la necesidad virtud y colar la reestructuración y algún que otro enviado en la CMT y la CNE, aprovechando que el Pisuerga pasa por la renovación de sus consejeros. Pero ha tenido que parar la partida hasta abril, mientras no tenga a su mano todas las bazas que necesita, hasta que las elecciones en el País Vasco y Cataluña no despejen la fuerza de sus alianzas y la dimensión de sus obligaciones y los reguladores hayan digerido algunos de los dossieres más indigestos. Sebastián enfada a las operadoras con las licencias de la cuarta generación móvil en dique seco, ancladas por el ‘impasse Euskaltel’ y la guerra de las concesiones regionales en plena ebullición. Donde el Ministerio dijo tiempo para la LTE, ahora toca campanas de urgencia. Habrá licencias de telefonía móvil regional, al menos alguna.

Después de un semestre de consultas, Industria redestapa la frontera de sus expectativas al calor de las elecciones autonómicas, las facturas debidas a Ajuria Enea y la renovación -pendiente a menos hasta abril- de la CMT, aún a costa de hacerlo en las espaldas de Orange, Telefónica, Vodafone y Ono -las cuatro con red propia. Miguel Sebastián hace sucumbir en las grietas del ADSL la Carta de Derechos de los Usuarios de Telecomunicaciones. La regulación de Industria dejará como están a la mayoría de los consumidores, sin garantías, pero a resguardo en las velocidades más bajas, donde la efectividad ya es superior al 80%. Pero castiga a los usuarios y a las operadoras que se aventuran en las cúspides más altas de la banda ancha, obligados a renunciar -aunque no quieran- a las ofertas con desfases de velocidad. Y tiene el sector de las telecos de uñas ante el castigo de los mercados, las restricciones a la financiación y la encrucijada antipirateo que empareda al titular de Industria frente a la SGAE. La parálisis no lleva sólo apellidos tecnológicos, está hermanada con el ajedrez político de los planes de Miguel Sebastián. Al ministro no dejan de moverle las fichas, propias y ajenas.

NI BOMBILLAS, NI DÉFICIT NI COCHE ELÉCTRICO

Se quiso colgar el primer premio del ‘Plan de Activación de Ahorro y Eficiencia Energética 2008-2011’sin más ganchos a mano que las bombillas ecológicas, pero se trizó en manos de su propio Made in Spain: los 50 millones de euros para pagar sus ‘luminarias’ irán camino de Pekín. Quiso ser el quijote de las exportaciones a lomos del Made in Spain, pero su campaña no convence, ni los españoles consumen los 150 euros con los que quiso compensar. Los fondos y los petrodólares no llegan. Y los trofeos en el sector exterior se los intenta cobrar a las propias empresas. Su made in Spain versión estadounidense se ha convertido- por obra y gracia de las rebajas del Ministerio- en un viaje al corazón del mercado norteamericano patrocinado por los propios protagonistas, que tendrán que ayudar a pagar los planes de exportación a la tierra de las oportunidades.

El Plan Integral de Automoción ha tenido la rara virtud de concitar todas las adhesiones, pero en su contra: la Anfac, los sindicatos, los concesionarios y los fabricantes. Al coche eléctrico le destinará sólo 10 de los 4.000 millones del Plan Integral de Automoción -por cierto la mayoría ya contemplados o provenientes de proyectos ajenos al sector-. Quiso subirse al coche eléctrico por la puerta de SEAT, pero le abrió el garaje a Renault a la vista del repudio de la española. Ahora, el círculo vicioso de Sebastián está servido: no habrá ayudas para la empresa sin garantías de empleo; no habrá garantías de Renault sin coche eléctrico. Su proyecto estrella es un nasciturus sin puntos de recarga, con la voluntad del presidente de Renault, Carlos Ghosn, de dejar en manos de los usuarios la búsqueda de baterías. Con el paraguas desplegado bajo el proteccionismo galo. Y con la espada de Damocles de su propio éxito: si un día se cumpliera las previsiones del ministro y un millón de coches se enchufaran a la red, habría que responder a un tirón mínimo de seis millones de kilovatios (6.000 megavatios) prácticamente el máximo de lo que aguantaría la red española.

Le pican, finalmente, todas las ‘medallas’ de la nueva factura eléctrica. Se empeñó en colgarse en la pechera de los consumidores el logro del nuevo sistema de facturación mensual de la electricidad. Era su empeño personal. Y a pesar de que fueron las eléctricas las primeras en advertirle de que no era ni el mejor mes ni la mejor forma, no dudó en hacerlas pasar por el aro a cambio del déficit tarifario. Hoy, el capricho les ha salido caro: las eléctricas cuentan con el compromiso de que tendrán un aval del Estado para titulizar el déficit de tarifa pendiente, en el entorno de los 13.000 millones hasta 2008 según cálculos de la CNE, pero cada día que pasa el coste de financiación crece y los rating empeoran. A cambio, el acuerdo con las eléctricas para cerrar el déficit de tarifa no llega, a pocos días de la hora final fijada para finales de febrero. Hasta la OCU ha pedido al Ministerio que suspenda la facturación mensual de la electricidad tras el aluvión de reclamaciones.

LAS ‘ANTIMEDALLAS’ DEL CARBÓN

Quiso sacarle brillo a los trofeos del plan de ayudas a las comarcas mineras, pero su medalla del carbón también se oxida. El ministro negó los retrasos y sólo reconoce –a bombo, platillo y nota de prensa- la flexibilización: ahora hay que permitir 'a algunos' de los proyectos acceder a las ayudas sin presentar avales y promover entregas a fondo perdido para proyectos 'de pequeña envergadura'. Todo con tal de que no se pudran los 500 millones de euros para la minería condenados a las bodegas del Ministerio de Industria.  Las empresas carboneras no tendrán que devolver las ayudas a la explotación ya cobradas. Pero sólo por ahora. Los contratos siguen en tierra de nadie, atrapados por las demoras. Asturias de espaldas a la los fondos europeos del CO2 y al centro de investigación de Ponferrada, la niña bonita de las energías verdes de Sebastián y Zapatero.

Y, por más que ha intentado atribuirse como propios algunas de sus competencias, ve cómo le roba los últimos ‘metales’ Cristina Garmendia. Gana por goleada: tras seis meses de pulso se ha hecho con el  Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) y en el acuerdo ‘multicapas’ sobre la Agencia Europea del Espacio, ha terminado por decidir ella. Garmendia no ha dudado en cortar de raíz los programas Consolider y Cenit, dos de las ‘niñas bonitas’ del ministerio de Industria y de su Plan Ingenio desde 2005. Y en contar a los cuatro vientos que su evaluación no había sido positiva. Y Sebastián, claro, no está llamado a la cocina de la nueva Ley de Ciencia y Tecnología, ni a su puesta de largo en 2009.

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