edición: 2349 , Miércoles, 22 noviembre 2017
21/07/2011
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

Moderada desaceleración en la zona del euro

SERVICIO DE ESTUDIOS DE 'LA CAIXA'
La situación griega vuelve a centrar la atención en la eurozona. La lentitud en la negociación de los miembros de la Unión Europea sobre la crisis de solvencia de Grecia, unido a la parálisis del Parlamento griego, ha generado fuertes turbulencias en los mercados financieros. Además, podría afectar a la economía real a través de un aumento de la incertidumbre de cara a los próximos trimestres.

La situación griega se puede definir en pocas frases. La Unión Europea aplazó el quinto desembolso del programa de rescate financiero (12.000 millones de euros) mientras emplazaba al Parlamento de Grecia para que aprobara la estrategia fiscal a medio plazo, que consiste en un programa de privatización y medidas de austeridad fiscal adicionales que suponen un mayor recorte del gasto público. El primer ministro griego, Papandreou, propuso un gobierno de concentración nacional que le fue rechazado, cambió al ministro de finanzas por Evángelos Venizelos y superó una moción de censura. Adicionalmente, propuso un referéndum nacional para calmar la crispación social. El plebiscito, que será en otoño, propondrá entre otros temas un cambio en la constitución para recortar privilegios de la clase política, alterar el sistema de financiación de partidos y reducir el tamaño del sector público.

Afortunadamente, esta crisis se produce en un escenario de recuperación económica, como pone de manifiesto el desglose del crecimiento del producto interior bruto (PIB) del primer trimestre en la eurozona. Ante el buen dato de actividad económica varios organismos financieros han revisado al alza las estimaciones del PIB en 2011 para la eurozona. Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha subido cuatro décimas su previsión hasta el 2%, o el Banco Central Europeo (BCE) ha revisado también al alza dos décimas el crecimiento hasta el 1,9%.

Efectivamente, el consumo privado ha consolidado su crecimiento alrededor del 1,0% en los últimos trimestres. Aunque mantiene una velocidad baja, debe interpretarse positivamente dentro del contexto de desapalancamiento de las familias. La formación bruta de capital fijo se ha recuperado con mayor intensidad. La inversión europea, gracias a los pedidos manufactureros, experimentó un crecimiento del 4,2% interanual en el primer trimestre. Curiosamente, y a pesar de los planes de austeridad fiscal, el consumo público ha repuntado hasta el 1,1%. La trayectoria del mismo deberá ser de moderación en los próximos trimestres para poder cumplir con la tendencia de consolidación fiscal en la que la mayoría de países europeos están inmersos.

Todo esto sucede en un entorno en el que los indicadores avanzados de coyuntura anuncian una ligera moderación en el ritmo de crecimiento para el conjunto de la eurozona. Esta situación se produce por dos motivos. En primer lugar, algunos países han presentado crecimientos extraordinarios durante el primer trimestre que no son sostenibles a largo plazo. Este es el caso por ejemplo de Alemania, que anunció un crecimiento del 4,9% interanual en el primer trimestre. Por otra parte, la desaceleración del crecimiento experimentada también en Estados Unidos, Japón y China, así como en la mayoría de países emergentes, debería desacelerar el ritmo de las exportaciones netas europeas. La ligera desaceleración no es preocupante, sino una reducción hacia velocidades de crecimiento más razonables en el contexto actual.

Así por ejemplo, la producción industrial avanzó un 0,2% en el mes de abril en términos intertrimestrales y además se revisó al alza el dato del mes anterior. Esto deja la tasa interanual en el 5,2%, ligeramente por debajo del registro del primer trimestre (6,6%). Si analizamos el desglose por subsectores, todos muestran ligeros avances intertrimestrales, como por ejemplo el de bienes de capital (0,5%) o los bienes duraderos (1,3%), siendo la única excepción el sector de energía que muestra un retroceso -3,7%), el motivo de este repliegue se debe en parte a las benignas temperaturas del mes de abril en Europa.

Resumiendo, la producción manufacturera se mantiene en elevados niveles y es normal que tras el rebote producido en 2010 se modere hacia niveles más consistentes con el crecimiento mundial y de la propia eurozona. Este buen comportamiento del sector industrial se traduce en las encuestas de confianza de empresarios que aunque han cedido ligeramente el último mes, afectados por el encarecimiento del petróleo y la inestabilidad griega, se mantiene en niveles elevados.

En cambio, la confianza de los consumidores, aunque mejoró su registro en el mes de mayo, se ha estabilizado en un estrecho rango desde mediados del año pasado y no ha alcanzado aún los niveles pre-crisis. El mayor optimismo de los empresarios respecto a los consumidores se debe a la buena marcha de la demanda externa de manufacturas europeas. En contraste, la lenta tendencia de reducción de la tasa de desempleo sigue frenando el alza de la confianza de las familias.

Y es que en el mes de abril la tasa de paro permaneció sin cambios con respecto al registro del mes anterior en el 9,9%. Hasta que no se incremente la tendencia de creación de empleo es muy difícil que el consumidor europeo abandone su prudencia. Y es que la oficina de estadística oficial, Eurostat, estima que en abril había 15,5 millones de personas desempleadas en la eurozona. Aunque en comparación con el mismo periodo del año anterior el número de desempleados ha descendido en 457.000 personas.

Afortunadamente, para los consumidores en un entorno de contención salarial la buena noticia es la moderación en la inflación del mes de mayo, que se redujo una décima con respecto al mes anterior hasta el 2,7%. Mientras los epígrafes de fruta, leche y carne siguen aportando más inflación, solo las verduras cayeron en precio, quizás debido a la situación de contaminación alimentaria experimentada sobre todo en Alemania. Posiblemente hayamos tocado los registros más elevados de inflación en lo que queda de año, si no se vuelve a producir un nuevo incremento del precio del petróleo o de otras materias primas de alimentación como el que se ha experimentado en los últimos 12 meses.

Por otra parte, se mantiene la tendencia en la reducción de la aportación del sector exterior al crecimiento europeo. Este hecho es constatable con la cifra del déficit comercial de la eurozona del mes de abril, que ascendió a 4.100 millones de euros, un fuerte incremento en comparación con el mismo periodo del año pasado en el que presentó un superávit de 700 millones de euros. Uno de los motivos principales de este cambio es el fuerte incremento de las importaciones debido al encarecimiento del petróleo.

Sintetizando, los indicadores económicos anuncian una ligera desaceleración de la actividad económica para el segundo trimestre con relación al sorprendente crecimiento del trimestre anterior. Pero en modo alguno pone en duda la consolidación de la recuperación económica del conjunto de la eurozona, aunque se mantienen las disparidades geográficas dentro de la misma. El mayor riesgo en los próximos meses se concentra en los países periféricos y en particular en Grecia.

En la medida en que se alargue la solución de la crisis helénica y se mantenga elevado el nivel de incertidumbre se podría ver afectada la actividad económica, a través de un encarecimiento del coste financiero, vía mayores diferenciales de la deuda pública de aquellos países con dudas sobre su situación fiscal. Hay que tener en cuenta que durante los próximos trimestres la aportación del gasto público debería disminuir en comparación con el crecimiento experimentado en el primer trimestre. Por este motivo cualquier factor que frenara la tendencia consolidada del consumo o redujera la inversión reduciría el crecimiento de la eurozona.

No obstante, el escenario central de reconducción de la crisis griega apoya las revisiones al alza del crecimiento realizadas por organismos supranacionales, pues la velocidad de crecimiento de la eurozona para este año y los indicadores avanzados apuntan a que el crecimiento debería estar en torno al 1,9%.

La clave de una negociación está en que todos los participantes sientan que han mejorado su posición ante el escenario alternativo de no alcanzar un acuerdo. Europa se juega mucho ante los posibles escenarios de resolución de la crisis financiera griega. También los políticos griegos son conscientes que el futuro de su país se decidirá durante los próximos meses. Ante los desafíos, Europa ha mostrado históricamente su capacidad de tratar asuntos públicos procurando su mejor logro. Esta crisis no debería ser diferente a las anteriores.

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