edición: 2861 , Jueves, 5 diciembre 2019
06/10/2009

Moncloa no le deja sitio en el ‘lobby verde’ a Sebastián

Se despeja la alfombra de la presidencia europea, trata de quitarle las manchas que Bruselas le ha echado a su mix energético y no renuncia a que su periplo por los pasillos de la Casa Blanca el 13 de octubre sea el preámbulo de su ‘coronación’ como uno de los líderes en energías limpias. Zapatero agota todos sus cartuchos para despejar cualquier atajo -diplomático, empresarial o académico- a la “revolución de las renovables” de Obama, pero encaja aún el ‘tentetieso’ de la Cumbre de Pittsburg: EE UU no le dejará a Madrid el cetro del cambio climático. ZP ha comenzado ya a sacar todos sus alfiles para recomponer el brillo de los galones verdes de la economía española, pero Presidencia y Ferraz le han dejado claro a Sebastián que es un tablero en el que ni está ni se le espera. Moncloa ha preferido ya en la Global Progress Conference vestir de ‘renovables’ a la ministra Espinosa, y sacar otra artillería pesada: hasta De la Vega ha cerrado filas para la foto global y entona a una sola voz con Caldera las maravillas de la política de energías limpias españolas. El ministro de Industria administra sus silencios, como mucho tendrá un sillón con ventanas exteriores, el del ‘Made in Spain’, con el que intentar subirse a las subvenciones y al beneplácito del mapa energético estadounidense a finales de octubre. Será, además, por la puerta de ‘servicio’, sin discurso propio y con la única consigna de que arrime la política de su ‘Made in Spain’ al éxito americano de Iberdrola, Gamesa y Acciona. En casa, ni la Ley Sostenible en la que Sebastián ha cedido también las riendas a sus ‘segundos’ le servirá de burladero ante las lanzas de los ecologistas y el sector de las renovables. Hasta Moncloa apuesta por su 'bajo perfil': ni Zapatero y Salgado -dispuestos a  pelearle la fiscalidad verde y las ayudas al carbón- le respetan ya a Miguel Sebastián su capitanía en renovables. Espinosa será ya la encargada de defender, allende los Pirineos, el horizonte del 20% en 2020 -que Bruselas le discute- y de portar la enseña española de la Cumbre de Copenhague en diciembre, si es que Barroso y Obama le dejan alguna a Zapatero.

La ‘fiscalidad verde', la Ley de Economía Sostenible, la reforma nuclear y el futuro de los residuos escinden al Gobierno y al PSOE y los enfrentan entre sí, con la CNE y Bruselas. A Miguel Sebastián, Moncloa le ha puesto sordina, por si acaso. Le cobran ya sus ‘espantadas’ verdes. A las eólicas las acaba de eludir con su periplo Chino, lejos de los vientos de la Feria Wind Power que prometió apadrinar en Zaragoza. Y no es otro que el Secretario de Estado Marín el que lleva -a pesar de las fotos- las riendas directas del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de la Energía (IDAE), que apadrina el Movele de Sebastián y sus coches eléctricos.

Ferraz y Moncloa hacen 'lobby' a cuatro manos, siguen la pauta que les ha despejado el Washington Post y comienzan a repetir el mantra, para que llegue a los oídos de la Casa Blanca: el combate al cambio climático será la oportunidad de regenerar el empleo español. Tras el éxito alcanzado en Estados Unidos, Australia y Reino Unido, España fue el cuarto país en adherirse al The Climate Project (TCP) de Gore, la cuarta sede del proyecto a nivel mundial y la primera en un país de habla no inglesa. Pero a Obama y Barroso se les acumulan en la mesa informes sobre los costes y las limitaciones del mapa energético español. Zapatero vuelve a sacar de la nevera de la calma las iniciativas energéticas de Jesús Caldera, no lo hacía desde el ‘affaire Garoña’ en junio. Cuenta con el apoyo del Center for American Progress y con la curiosidad de la London School of Economics, del European Green Party y de la Universidad de Princeton, pero la sintonía entre Madrid y Washington no pasa por las latitudes del cambio climático, aunque esta semana Zapatero siente de nuevo a la misma mesa a los ministros del Gobierno español, miembros de la Ejecutiva Federal del PSOE y altos representantes de la Administración del presidente de EEUU.

Sebastián buscaba limpiarse las ‘manchas’ de sus renovables en los hombros de Barack Obama. Lo hizo con el informe de los expertos del Laboratorio Nacional de Energías Renovables de EE UU que niegan que energías limpias destruyan empleo y recuerdan que la industria eólica en España recibió el año pasado 900 millones de euros en subvenciones pero exportó por valor de 2.550 millones, cubrió el 11,5% de la demanda eléctrica, evitó la importación de combustibles fósiles por 1.200 millones y ha generado 40.000 empleos. Eso será todo. Esta vez, los informes del presidente del Instituto Juan de Mariana (IJM), Gabriel Calzada, llueven sobre mojado en las ‘manchas más negras’ de las energías verdes españolas. Les ha dicho alto y claro a los congresistas estadounidenses lo mismo que ya levantó todas las ampollas del ministerio de Miguel Sebastián en la Tercera Conferencia Internacional sobre cambio Climático celebrada en Washington en junio: Con su política, el Gobierno de Zapatero infla la “burbuja de las energías renovables, destruye empleos en el sector privado, fomenta la deslocalización empresarial y pone en riesgo la red eléctrica”. Según los cálculos de Calzada, cada empleo verde que generan las energías renovables en España ha necesitado subvenciones por valor de 571.138 euros desde el año 2000. El estudio de la Universidad Rey Juan Carlos sobre los Efectos del Apoyo Público a las Energías Renovables sobre el Empleo es usado por los republicanos y algunos demócratas como prueba de lo desaconsejable que le resultaría a EEUU seguir el modelo de intervención español, que el presidente Obama había puesto como ejemplo en diversas ocasiones: EEUU podría perder igualmente 2,2 puestos de trabajo directos por cada empleo verde creado vía subvenciones, entre 6,6 millones y 11 millones de puestos de trabajo si apuesta por crear entre 3 y 5 millones de empleos verdes, tal y como prometió el presidente Obama, mediante la concesión de ayudas públicas.

A contrapié de Miguel Sebastián, la nueva consigna del ‘Plan Made in Spain’ en su arista energética es arrimarse a la foto de los méritos de las empresas españolas que han conseguido subirse a la ‘ola verde’ de Obama. Ni en Moncloa ni en la Fundación Ideas olvidan que fue en la fábrica de Gamesa en Pensilvania donde Obama puso de largo en plena campaña electoral, sus planes para las ‘energías limpias’. Se lo ha recordado Juan Verde: tras las huellas de Gamesa, Iberdrola, Endesa y Acciona, España es el mayor inversor en energías renovables en tierras de Barack Obama y puede convertirse en “la gran aliada de EE UU en la ‘revolución verde’ de Obama. Por eso, para el 13 de octubre, Zapatero y el ‘lobby verde de Ferraz’ se suben a los vientos que impulsan a las grandes empresas de renovables españolas en el mercado estadounidense.

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