edición: 2912 , Martes, 25 febrero 2020
05/09/2012
Limitación de sueldos, lo más llamativo de la reforma financiera

Moncloa ordena a sus ministros “tirar de medidas populistas”

Rajoy quiere que la filosofía de la austeridad cale también en las grandes empresas
Rajoy se apunta a un populismo en el que Esperanza Aguirre es la maestra
Juan José González

A fuerza de una práctica insistente y machacona, el Gobierno parece haber convertido en hábito la utilización de medidas populistas con el objetivo de causar un efecto inmediato en la población. Y ¡vaya que lo consigue! La última de ellas llama la atención sobre el sueldo de los directivos bancarios, los que trabajan en entidades financieras intervenidas por el Estado, que reciben apoyo financiero del FROB. Es un asunto de rabiante actualidad y al que el Ejecutivo ha decidido prestar la máxima atención al entender que es un asunto que agradará a la ciudadanía. Una de esas medidas populistas es la lanzada por su miembro más aplicado en la disciplina: el ministro de Economía Luis de Guindos, cuya misiva “vigilaré las retribuciones en exceso en las grandes empresas”, ha causado honda preocupación en consejos y alta dirección de las compañías, quienes interpretan al ministro en clave de contestación a los empresarios por los reproches recibidos en las últimas semanas.

Sobre el terreno parece un sencillo tira y afloja en las relaciones empresas-gobierno y seguramente un capítulo más de la fase de desorientación por la que pasa el Ejecutivo. Pero en la práctica no deja de llamar la atención que de una reforma de restructuración ordenada del sector financiero, sea la relativa a la limitación de las retribuciones de consejeros y directivos el aspecto o medida más destacable por el ministro en dicha reforma. Por tanto, habrá que pensar en que el ministro económico no se limita a destacar el recorte de sueldos y demás retribuciones de los gestores por simple casualidad, sin intencionalidad. De ahí que el Gobierno de Rajoy se encuentre en una nueva fase de comunicación “populista” tras las vacaciones veraniegas.

Y efectivamente, los directivos de bancos con ayudas cobrarán menos, según el último Decreto ley, y no podrán superar el medio millón de euros en sueldo. Altos sueldos del sector financiero intervenido que ahora el ministro de Economía pretende extender como causa de la crisis al resto de entidades y empresas. De Guindos se muestra proclive a lanzar al sector empresarial en su conjunto una particular filosofía de la austeridad discutida y no compartida, incluso, en el seno de su Gobierno. Un experto en relaciones laborales le hacía llegar al ministro de Hacienda una carta con algunas conclusiones acerca de las remuneraciones directivas.

En la misma se apuntaba que “la causa de la crisis no son los sueldos en sí mismos, sino que estos son tan sólo una muestra del desorden en el ámbito financiero” y apuntaba además que “si el Decreto ley de reforma financiera, como función que debe perseguir una ley que conlleve pena o sanción, no contempla el castigo a los directivos que ya no tienen responsabilidades de gestión, sino que sólo sanciona a los que acaban de llegar como sustitutos de los anteriores, así como los que llegarán en el futuro, el Decreto ley no tendrá una de sus funciones principales: la sancionadora.

La reflexión del experto en relaciones laborales y sus dudas sobre la eficacia de la norma aprobada el pasado viernes, trae a colación otro asunto que el ministro de Economía pasa por alto: el efecto que la limitación de las remuneraciones causará sobre eficacia en la gestión en los bancos intervenidos. No quiere decir esto que Goirigolzarri en Bankia, Castellano en Novagalicia, Todó en Catalunyacaixa o Iturriaga en Banco de Valencia vayan ahora a tomar peores decisiones que sin la limitación del sueldo. Aunque por otro lado, desde otra posición, el incentivo para superar la situación de crisis a la que se enfrenta cada uno de ellos, no parece ser la más ilusionante, a pesar de haberse “ofrecido” a realizar tal empresa.

Lo peor del asunto reside en la condición que establece la norma -el FROB- como incentivo para los nuevos (y actuales) gestores: cuanto antes se devuelvan las ayudas estatales, antes se podrán subir los sueldos y el resto de las remuneraciones. Sin embargo, el saneamiento y la vuelta al beneficio de esas entidades dependerán, en gran medida, de la coyuntura (euro) y de las autoridades reguladoras que residen en el BCE.

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