edición: 2702 , Martes, 23 abril 2019
28/11/2009
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

Moncloa se dispara en los pies con el refarming, el dividendo digital y el reparto de las frecuencias móviles

El retraso en todas las ecuaciones de asignación de las frecuencias móviles enfada a las telecos, enfrenta a Sebastián y Salgado y deja a España fuera de juego ante la UE
No podrá hacer caja con el dividendo digital para la reantenización de las televisiones ni sacarle partido al refarming tan pronto como quería
Obliga a Yoigo a buscar alternativas por si no llega el GSM y a acelerar el LTE y cortocircuita la carrera de la banda ancha en la que se salvaguardaba Vodafone
Ana Zarzuela

Prepara las facturas a las telecos y las ‘aliña’ en la espera. Quiso acelerar el pulso del mapa radioeléctrico con la vista puesta en las arcas de la ministra Salgado. Moncloa trata de pasarle 'la gorra' con las frecuencias móviles a las operadoras de telefonía, buscaba hacer caja al calor del dividendo digital con unas frecuencias -las que dejará huérfanas la televisión analógica- llamadas a generar -según sus cálculos- un 1,5% del PIB. Y a llegar con las redes de la redistribución de frecuencias móviles allá donde la mano de De la Vega no ha podido aún alcanzar con la nueva financiación de RTVE, las tasas municipales, las facturas del Consejo de Medios Audiovisuales y la Ley General Audiovisual. Pero al Ministerio de Industria se le nubla cada vez más  la ecuación de las frecuencias y de las inversiones para las telecos. Prometió intervenir si no había acuerdo entre Vodafone, Orange, Movistar y Yoigo en el reparto de las frecuencias de la banda de 900 Mhz, las más jugosas para los operadores. Y, después de un año, no hay nada. Ahora baraja sus presiones para intentar que rompan las costuras del desacuerdo. Juega al divide y vencerás contra las operadoras. Dejará caer antes el concurso por las frecuencias de 2, 6 Ghz, lo servirá a la mesa antes de tres meses. Les baila todos sus calendarios, reedita el error de las subastas de frecuencias UMTS en 2002 que no pudieron usar hasta cinco años después tras haber comprometido fuertes inversiones.

Las operadoras le encienden todas las luces rojas: aún no tienen a mano el “ecosistema tecnológico” 4G para aprovechar esa banda. Por más que el ministerio intente hacer caja, no acudirán -se lo anuncian Orange y Vodafone.-, no al menos sin antes no les despeja el GSM. Y, a cambio, pospone hasta 2015 el dividendo digital, aún a costa de dejar en el limbo el horizonte de sus inversiones a medio plazo. Pero con el ‘castigo’ de sus demoras, a la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones  le bailan también las cartas y las hojas del calendario de Sebastián, que esperaba pagar los 12.000 millones del coste de reantenización de las televisiones privadas con las subastas del dividendo.

Movió los alfiles del desencuentro con las operadoras de telefonía con el canon de RTVE y ahora enseña las ‘torres’ de las frecuencias móviles en liza, las mismas que le servirán a Industria para nutrir sus urgencias financieras. Miguel Sebastián se sube a las grietas del dividendo digital, se catapulta en toda su letra pequeña aún por definir, deja entrever las LTE para el próximo semestre y, antes de nada, pesca en el río revuelto del refarming móvil. La paciencia de Moncloa y su necesidad de liquidez se agotan, la posibilidad de la subasta está sobre la mesa y Yoigo, con las manos de las ofrendas vacías, ya enseñó sus mejores costuras: el acelerador de las antenas -800 más- para obtener una cobertura con red propia del 56%.

Moncloa descuenta que las telecos preferirán pagar por sus garantías futuras de manos estatales y sopesa hacer caja. No será para sintonizar con el calendario europeo  ni evitar que el acceso a la banda ancha entre 790 y 862 MHz llegue tres años más tarde que a los vecinos europeos, sino para hacer caja, el mismo horizonte que impulsa en la nueva estrategia de Miguel Sebastián y Francisco Ros los otros repartos de frecuencias pendientes en España. Los arropa aún en la niebla de la ambigüedad. No se sabe aún si será un concurso de méritos -en el que el criterio para la adjudicación es la inversión o el porcentaje de cobertura de la población que se alcanzará- o una subasta, o incluso una mezcla de ambas. Pero con cada torbellino del desencuentro en las aguas de las telecos no hace más que nublar el mapa y el calendario que la SETSI le dejó sobre la mesa. Hay frustración. Lo confiesa, letra a letra el director general de Telecomunicaciones del Ministerio de Industria, Bernardo Lorenzo. A Moncloa y la SETSI no les sale, para empezar el "refarming", la reasignación de la banda de frecuencias de 900 MHz, pero espera que se logre "pronto". Busca, bajo presión un “equilibrio” entre inversiones y obligaciones.

Será costoso e insuficiente, pero el ministro quiere además hacer del servicio universal de banda ancha, el salvoconducto ante las operadoras de telefonía para las inversiones y las promesas de cesión de frecuencias en el refarming y el dividendo digital. Si Redtel pide un marco regulador claro y un Plan E para la fibra ultrarrápida con respaldo del Plan Avanza y apoyo de la Administración para expandir la banda ancha móvil, Moncloa les obligará a hacerse cargo del servicio universal antes de 2011.

Moncloa tenía previsto usar la recaudación que obtenga de las operadoras en la licitación del Dividendo Digital para financiar los costes que acarreará el traslado de canal de algunas televisiones privadas. Ya había desempolvado, por primera vez desde hace mucho, una fórmula mixta de concurso-subasta en la que además de los requisitos técnicos tradicionales en la asignación de espectro móvil europeo (una propuesta industrial en la que se valorará el despliegue rápido de la red y que se proporcione un alto nivel de cobertura de la población y el territorio), buscaba un requisito de aportación puramente económica.

Sebastián advirtió a las operadoras que no llegaría hasta 2015, el sector descontó que sería por la puerta del concurso de méritos pero ahora piensa en subastas y en fechas inmediatas para adjudicar las frecuencias anticipadas. Y sin rebajas para el canon de RTVE, como le proponía la CMT. Todo con tal de ‘desengrasar’ el sudoku audiovisual, blindarse financieramente ante los problemas de transición a la TDT obligatoria que puede suponer el proceso para algunas cadenas de televisión (que tendrán que trasladarse a otras frecuencias) y ayudar a costear, desde el Estado, la factura de una reantenización que puede llegar a los 12.000 millones de euros.

DEJA QUE LAS PRESIONES DEL REFARMING SE ‘RESUELVAN’ SOLAS

Ni las líneas rojas de Bruselas -seis meses de plazo máximo a cada país según su directiva-, ni el vencimiento en febrero de 12,5Mhz de los 16,5 de Telefónica, dan mucho más margen a la reasignación de frecuencias que Industria ha sostenido bajo la mesa de las operadoras desde hace casi un lustro. Pero el ministro está dispuesto a seguir dejando bullir más la olla de los intereses cruzados de las telecos que palpita en solitario desde hace más de 12 meses. Orange busca aumentar sus 4MHz en la banda de 900 megahercios a 10 Mhz y Yoigo, conseguir 5 Mhz. Lo justo para topar con las fronteras de las dos operadoras mayoritarias del móvil español, los 12,5Mhz de Movistar y los 6 Mhz de Vodafone en la banda de 900 megahercios. La Secretaría de Estado de Telecomunicaciones será la encargada de decidir ahora. No dejará que prospere en su diseño original el acuerdo entre Movistar, Vodafone y Orange, que permitía un nuevo refarming - del esquema actual 16,5Mhz+12,5+6 a otro más equilibrado (15+10+10), a cambio de poder usar esas frecuencias para la tecnología 3G.

Ha abierto el baile de las compensaciones: inversiones o cesión de frecuencias. Y quiere consumarlo, por más que las cuatro grandes operadoras se hayan negado a acudir, cuando y como esperaban Ros y Sebastián, al desfile de sus ‘ofrendas’: cesión de frecuencias y promesas de inversión. Movistar, Vodafone y Orange están dispuestas a ceder frecuencias, a cambio de la conversión del GSM en más espacio para el 3G. Lo de las inversiones es otra cosa. Amasan su repudio a las cartas guardadas del Ministerio, hasta Yoigo -que con el refarming se juega el todo o nada de las mejores frecuencias de internet móvil- se ha permitido saltarse el ultimátum de la Setsi sin concretar ofertas. No enseñará el brazo de sus inversiones hasta que vea las manos sobre la mesa en la que Industria barajará las frecuencias móviles.

Telefónica -la única de las grandes operadoras que ha aumentado su peso porcentual en cuanto a esfuerzo inversor en 2008, hasta los 2.174 millones de euros- deja ya las garantías sobre la mesa, sobre todo las que más le ‘duelen a Sebastián y Ros: las de la banda ancha rural. Todo sea por el nuevo mapa de los 900 megahercios (MHz), ahora que el negocio de la banda ancha móvil está en plena ebullición. No sería la primera vez: en 2005 en GSM el concurso de 4 Mhz ya le costó la promesa de inversiones plurianuales. A las tres grandes operadoras móviles el refarming les servirá para desplegar más tecnología UMTS ya; pero Yoigo lo necesita para subirse a la carrera de internet móvil- el único segmento de las telecomunicaciones que continúa creciendo a buen ritmo y que tendrá un desarrollo explosivo en los próximos años. No podrá competir en igualdad de condiciones si sigue huérfana de la ‘joya de la corona’ de los 900Mhz, la catapulta a mayor cobertura con menos inversión.

Lo sabe Industria: vetó el acuerdo entre Orange, Movistar y Vodafone -que dejaba sin acceso a la banda de 900 Mhz a Yoigo- y estudia vetar a Telefónica y Vodafone en el reparto de frecuencias, si prospera el modelo del concurso, para que su músculo financiero no neutralice las opciones del brazo español de Telia Sonera. No sería la primera vez: en 2005, cuando Industria licitó 10 Mhz en la banda de 900 Mhz, los repartió en tres bloques (de 4, 3 y 3 Mhz respectivamente) y prohibió a Telefónica como Vodafone, los dos únicos grupos que entonces tenían ese tipo de frecuencias, sólo podrían adjudicarse un bloque como máximo cada una, mientras ni a Orange –pudo adjudicarse los dos bloques de 3 Mhz- que carecía de estas frecuencias, ni a ningún otro candidato, se les impuso ninguna restricción y la antigua Amena pudo, por ello, que suponen los 6 Mhz de que ahora disponen. Una gran parte de los teléfonos 3G del portfolio de Yoigo ya soportan UMTS 900 Mhz.

Pero la operadora respira aún por las heridas del ‘internet para llevar’: aunque el número de líneas activas de transmisión de datos móviles a alta velocidad creció un 82,1% hasta 1,19 millones de conexiones, Yoigo sólo ha conseguido arañar un 0,6% del total, menos de la cuarta parte de todas las OMV, muy lejos del 46,1% de Vodafone, el 35,1% de Telefónica, o el 15,6% de Orange. Por si acaso, Yoigo estira las costuras de sus alianzas con otros operadoras y hace valer sus inversiones en antenas durante los dos últimos años: si consuma su acuerdo con Telecable, Euskaltel y R para alquilarles su red móvil podrá  desplegar y amortizar más rápidamente su red y reforzar sus infraestructuras en estas zonas. Aún a costa de asestarle el segundo golpe móvil a Vodafone: Desde junio de 2008 la marca de Xfera Móviles utiliza la cobertura de Telefónica en las áreas geográficas que todavía no cubren sus antenas. Ahora, les pelea a las tres cableoperadoras a Vodafone.

LA FACTURA DEL DIVIDENDO DIGITAL, TODAVÍA TARDE

Miguel Sebastián le ha cogido las lanzas contra las telecos, hizo ver que se ‘fumaba’ la paz del dividendo digital, aún con toda su ‘letra pequeña’ por definir. Pero Industria se cuelga como medallas propias lo que eran las marcas de la reprimenda del regulador y lo hace además, tarde con el resto de los Veintisiete. Las nuevas frecuencias, entre las bandas de 790 y 862Mhz, fueron atribuidas en 2007 a los servicios móviles por la Unión Internación de Telecomunicaciones. Desde entonces Finlandia, Francia, Suecia o Suiza ya han repartido esa banda para comunicaciones electrónicas mientras otros como el Reino Unido han apostado por redes y servicios de nueva generación. El Parlamento Europeo votó el año pasado varios informes para emplear el dividendo digital a la banda ancha móvil y nuevos servicios digitales de seguridad, identificación por radiofrecuencia (RFID), administración electrónica, sanidad o educación en línea. Además, el horizonte de 2015- cinco años después que el resto de la Unión- no vacuna al mercado español de la saturación de las frecuencias: el aumento geométrico de los clientes de Internet móvil, el único mercado que crece en el sector, puede provocar que las actuales frecuencias disponibles se conviertan en insuficientes alrededor de 2013. Ya hace más de dos años que la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información (Setsi) tenía sobre la mesa los avisos de las operadoras españolas.

Los nuevos servicios de banda ancha móvil, que funcionarán con la siguiente generación tecnológica, utilizarán en toda Europa una banda de frecuencias que en España estaba destinada a la televisión. La mirada a la Unión Europea alimentaba el riesgo de dejar el mercado ibérico como una isla, condenado a que los teléfonos móviles GSM o los nuevos modems USB que permiten un acceso rápido a Internet desde los PC portátiles pudiesen utilizarse en todo el mundo pero no en España. No, al menos, sin obstáculos. El Gobierno español reservará la banda de frecuencias ocupada por las televisiones analógicas, para servicios distintos al de televisión, como los de banda ancha en movilidad, a partir de 2015. Hasta entonces esas frecuencias seguirán siendo utilizadas por la TDT. Eso es todo. 

En su momento, cuando emitió su informe en contra del canon a las operadoras para financiar RTVE, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT) sugirió  al Gobierno una tercera vía compensatoria alternativa: un cambio de sistema para cobrar a las operadoras un canon por utilización del espectro radioeléctrico que podría llegar a 418 millones de euros anuales, 98 millones más que los 320 millones previstos en la nueva financiación de RTVE y podría reducir los 230 millones que se espera recaudar de la nueva tasa impuesta a las telecos. Pero el ministerio de Miguel Sebastián se enfunda la ‘compensación’: sigue adelante con el 0,9% de los ingresos de las telecos para la tv pública y ahora tiende la mano al bolsillo de su interés por las frecuencias que dejará libre el apagón analógico. Sólo tiene ojos para venderles a las operadoras las ventajas del dividendo: permiten mejorar la cobertura en zonas rurales y ciudades con mucha menos inversión. Y ponerle la etiqueta de un precio ficticio a su ‘regalo’: los entre 12 y 16.000 millones de euros -un 1,5% del producto Interior Bruto (PIB) en el sector audiovisual y de telecomunicaciones- que la Comisión Europea estima que puede producir el dividendo digital. Se lo ha recordado Telefónica, abocada a pagar el 44% de lo que desembolse el conjunto de las telecos: la regulación del dividendo digital no compensa el canon.

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