edición: 2804 , Lunes, 16 septiembre 2019
22/01/2009

Morales, a punto de abalanzarse sobre Iberdrola y REE

Ana Zarzuela

Prometió esperar, pero el presidente boliviano se ahoga con la cabeza en el bolsillo y la voluntad en el corazón. Sólo la falta de liquidez ha aplacado sus ansias de nacionalizar el sector eléctrico. Tras el referéndum de este domingo la nueva Constitución le dará alas legales para servirse ya a la mesa al menos los primeros bocados de la estatalización de las eléctricas; para la financiación, mira a Moscu. Con las eléctricas españolas las distribuidoras locales de Iberdrola y la boliviana Transportadora de Electricidad (TDE) de Red Eléctrica Española (REE) negociará al final del proceso, pero al alza, con la puerta entreabierta, las tarifas en una mano y los nuevos rublos en la otra.

La visita la próxima semana de una misión rusa y los rublos que Tecnoprom Export prometen invertir en el sector hidroeléctrico boliviano le aceleran el ‘banquete’ de las nacionalizaciones. Por más que Héctor Arce, ministro Sin Cartera Responsable de la Defensa Legal de las Recuperaciones Estatales de Bolivia, jure que aún no ha arrancado ninguna hoja del calendario de la estatalización eléctrica, el gobierno de La Paz ha puesto ya a la mesa oficial las distribuidoras locales de Iberdrola y la boliviana Transportadora de Electricidad (TDE) de Red Eléctrica Española (REE). El Ministerio de Hidrocarburos no ha abierto la caja de Pandora aún con las empresas encargadas de la distribución de energía eléctrica, que se encuentran en manos de empresas privadas, como Electropaz (La Paz) y Elfec (Cochabamba). Pero ya ha comenzado el ‘diálogo’ con las compañías capitalizadas en el año 2008 y las negociaciones avanzan desde hace semanas con las generadoras, Guaracachi, Corani y Valle Hermoso, capitalizadas entre 1993 y 1997.

Evo Morales diseña la refundación de la estatal Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) con la misma escuadra con la que ejecutó la ‘resurreción’ de la petrolera pública YPFB: ideas bolivarianas y dólares y euros de las multinacionales. REE se ha acostumbrado al peaje de las inversones en tierras andinas: más de 65 millones para ampliar la red en seis departamentos desde 1997. La filial supuso en el primer trimestre un 2,1% de los ingresos del grupo y el 3% del beneficio si bien REE ha destacado siempre que Bolivia era el pilar de su expansión internacional. Pero los acuerdos con el Gobierno boliviano sólo le dan estabilidad regulatoria hasta 2009. Y su peaje de inversiones -siete millones de dólares para cubrir en un corto plazo la creciente demanda de energía eléctrica generada por el desarrollo del sector minero en el sur de Bolivia- le parece ahora escaso al Ejecutivo.
El viaje de Evo Morales en febrero a Moscú será el momento de ponerle cifras al terremoto energético. Para empezar, la Superintendencia de Electricidad le ha presentado a la hidroeléctrica rusa diversos proyectos energéticos en los departamentos de La Paz, Beni (noreste), Santa Cruz (este) y Cochabamba (centro) y, sobre todo, las centrales hidroeléctricas Cachuela Esperanza, en Beni, y en el proyecto múltiple Rosita, en Santa Cruz.

Por ahora, se conforma con mirar a REE e Iberdrola de lejos: en el Palacio Quemado reconocen que después de optar por la expropiación -ya se lo hizo con ENTEL a Telecom Italia- la digestión y la gestión de las eléctricas queda más lejos de su alcance. Entretanto, arañará más rebajas tarifarias con las que apaciguar a sus huestes y forzar nuevas inversiones para renovar los acuerdos con REE. Si no llegan las nacionalizaciones, al menos aspira a  nuevas tarifas y  promesas de inversión. Como con Aena y Abertis en agosto: paz por más euros. El presidente de Fejuve, que el año pasado ya demandó que Electropaz deje el servicio de distribución de electricidad en El Alto y La Paz. Se lo ha dicho a Iberdrola -que controla el 37% de la energía boliviana- con apedreos y boicots. Morales fuerza los caballos de la presión popular.

Ahora que Bolivia prevé un "decrecimiento" del 5% para este año y que Morales necesita una inversión de 1.851 millones de dólares, el gobierno andino embiste contra sus fantasmas internos en las carnes de las multinacionales y -condenado al fuera de juego político y económico- adorna su soledad con la arremetida de incautaciones, cortes de contratos y nuevas nacionalizaciones, que sirve a la mesa aliñadas con la emergencia de la crisis interna. Calcula que la nacionalización permitiría un aumento de la inversión pública en los últimos años, debido a que el 70% de lo invertido es financiado con recursos propios, mientras que el 30% restante se convierte en deuda externa. Pero por más que se empeñe en patear el tablero y negar la jurisdicción del Ciadi, la OMC ha avalado a Telecom la demanda a Bolivia ante el CIADI por el pago de 350 millones de dólares como compensación por la nacionalización el pasado 1 de mayo de sus acciones en la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel). Un precedente que le pone fronteras a sus pretensiones.

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