edición: 2682 , Viernes, 22 marzo 2019
14/09/2009

Morales le tiende la mano a Zapatero y prepara la ‘piedra’ para las inversiones españolas

Ha comenzado la nacionalización de las generadoras eléctricas y promete tener ‘en capilla’ a REE e Iberdrola
Con el horizonte de otra ley de hidrocarburos para 2010 quiere cambiar las condiciones y las alianzas con YPFB
Javier Aldecoa

Camina sobre los pasos aún candentes de Hugo Chávez Viste de alianza su primera visita oficial a Madrid, promete consumar la foto de la sintonía con Moncloa y las nuevas inversiones españolas, sólo un aperitivo del viaje de Zapatero a la Paz en diciembre. El presidente boliviano estrecha la mano de la diplomacia, ésa que le permitirá ponerle el broche madrileño a la condonación de más de 80 millones de dólares de deuda, promesas para el plan español del agua y anotarse cambios tangibles con Bruselas antes de la Cumbre Iberoamericana de Estoril en octubre. Le juró calma y seguridad jurídica a largo plazo para las empresas a Moratinos, tanto que un grupo de inversores encargaron en verano a la Embajada española un informe para consumar el nuevo desembarco en Bolivia. Pero no será ahora.

Evo Morales espanta con la mano de las amenazas lo que llama con los dedos de la diplomacia. Donde dijo paz, hace ondear ahora en voz baja la nacionalización de las eléctricas, una nueva ley de hidrocarburos y la estatalización de las pensiones. Quiere hacer de Bolivia "el líder energético en el continente" y el horizonte de sus deseos pasa, para las españoas, por más inversiones, tarifas energética a medida ; nuevos planes de cooperación para un país que ya recibió 230 millones de dólares no reembolsables en tres años y un sitio preferente en las negociaciones sobre el acuerdo comercial entre la UE y la Comunidad Andina durante la presidencia española.

Ahora que acaba de ‘decretar’ hace dos semanas el nuevo estatus de la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) -con una naturaleza similar a la de la petrolera YPFB- y participación en toda la cadena eléctrica, Bolivia vuelve a agitar el 'espantajo' de la estatalización de un sistema eléctrico liderado por firmas españolas, junto a la francesa GDF Suez y la británica Rurelec. Las tres generadoras -Valle Hermoso, Corani y Guaracachi- están ya en la mesa oficial de la nacionalización, Y en la lista de espera, para el segundo momento de sus planes para Ence, ha puesto ya a las distribuidoras locales de Iberdrola y a la boliviana Transportadora de Electricidad (TDE) de Red Eléctrica Española (REE). “Será en cualquier momento”, recuerda Morales al calor del periplo americano de las multinacionales españolas. Pero no ahora. Hasta el Palacio Quemado reconoce que la letra pequeña de la financiación estatal y la sombra de los efectos de la estatalización de los hidrocarburos le salvan todos los calendarios de la independencia a Iberdrola y REE. Al menos este trimestre.

Por ahora, se conforma con mirarlas de lejos: hasta en la presidencia boliviana reconocen que por más que pudieran optar por la expropiación -ya se lo hizo con ENTEL a Telecom Italia- la digestión y la gestión de las eléctricas no queda a su alcance. La avidez del Palacio Quemado sólo podrá tocar, para empezar a las generadoras. Los rublos y las pretensiones de su socio venezolano dirán. Pero en tanto el interés de la rusa Tecnoprom Export S.A. se diluye o se concreta y sus centrales hidroeléctricas se consuman, Morales enseña una vez más los puños que no puede sostener. Diseña la refundación de la estatal Empresa Nacional de Electricidad (ENDE) con la misma escuadra con la que ejecutó la ‘resurreción’ de la petrolera pública YPFB: ideas bolivarianas y dólares y euros de las multinacionales. Quiere extender los tentáculos de la electricidad al 30% de la población que no dispone de ella. Sólo la caída de la demanda energética -que había crecido hasta el 7% anual- ha salvado este año de los cortes a Bolivia. Y busca apellidos prestados para los 130 millones de dólares anuales que -según sus cuentas- serán necesarios para evitar racionamientos en los próximos años.

Bolivia arañará más rebajas tarifarias con las que apaciguar a sus huestes y forzar nuevas inversiones para renovar los acuerdos con REE. Bajo la mesa, le da alas a Central Obrera Regional (COR) El Alto, cuya organización sindical forma parte del brazo político del gobierno de Morales, propuso la nacionalización de Electropaz, una de las dos empresas -con Edeser- que opera Iberdrola en Bolivia y que suministraron el año pasado el 40% de la energía del país. Confiesa Evo Morales que alguien le dijo que la electricidad boliviana puede borrar las manchas del ‘triángulo de las Bermudas del gas’, su impotencia ante Brasil y Argentina y quiere comenzar a hacerlo realidad, ahora que los rublos rusos están a la mano y colgarse los galones de la exportación.

Le saben a poco los 600 millones de dólares que entre 1996 y 2009 las empresas generadoras invirtieron y los 185 millones de las empresas de transmisión. Ni siquiera calma sus ansias la concreción de las inversiones españolas: después de haber destinado 65 millones de dólares en 12 años en Bolivia y que ha desarrollado proyectos de expansión de la red eléctrica para atender la demanda nacional, Transportadora de Electricidad (TDE), filial de Red Eléctrica Española (REE), destinará 7,19 millones de dólares en un proyecto para la generación de energía en el sur del país, son sólo un tercio de los previstos para sus proyectos en el país andino en los próximos cinco años. Menos aún le importa a Morales que la principal transportadora de energía eléctrica de Bolivia, TDT -que por ley no puede ser generadora de energía eléctrica- haya buscado apoyo del IFC para desarrollar el primer mapa eólico de Bolivia y desarrollar empresas locales que produzcan a pequeña escala energía suficiente para dotar de electricidad a las poblaciones bolivianas más desprotegidas. El Palacio Quemado llama ya a las puertas de la industria alemana para pelearle la eólica boliviana a los inversores españoles.
 
REFORMA PETROLERA

Se ha convertido en el capitán del triángulo de las Bermudas energético, pero Morales trata de seguir frotando la ‘lámpara de Aladino’ de la segunda reserva de gas del continente (48,7 billones de pies cúbicos según una certificación ya caduca de 2005) y se ha sacado de la chistera bolivariana su ‘Plan 100’, un ensueño con el que espera nada menos que duplicar en cuatro años sus actuales reservas de gas. Bolivia cocina una nueva Ley de Hidrocarburos y con ella, un marco con nuevas líneas rojas –fiscales y de participación- para las multinacionales. No llegará antes de 2010, por la puerta del beneplácito de las elecciones presidenciales del 6 de diciembre.

Pero el Palacio Quemado ya ha comenzado a servir ‘aperitivos’ a la mesa de las petroleras, con la mirada puesta en los 4.000 millones de dólares que las multinacionales deberán invertir en Bolivia hata 2015 para aumentar las reservas de gas y subir la producción a poco más de 100 millones de metros cúbicos diarios, desde los 40 millones actuales. Desde este trimestre obliga a las multinacionales a contratar los servicios de YPFB de forma preferente. Su ‘banquete’ se estrenará, si llega, con la estatal YPFB como ariete y las multinacionales abocadas a bailar el paso a dos con ella y con el cubierto pagado con los 2.500 millones de dólares de inversiones que les ha exigido a corto plazo a cambio de su permanencia.  Repsol YPF, que a comienzos del año pasado expresó su intención de invertir más de 1.000 millones de dólares (636 millones de euros) en Bolivia en los próximos cinco años, ha sido durante dos años el aliado paciente, capaz de aguantar denuncias, subidas impositivas y amenazas.

Acepta su rol de socia minoritaria, pero -aviso para navegantes- exige al Estado que, lejos de los tics de YPFB, se enfunde su traje de accionista mayoritario para que la compañía continúe operando, reinvirtiendo y distribuyendo las ganancias. En su momento, La Paz selló con Repsol un compromiso con la petrolera Andina -responsable del 40% del gas natural- como alianza dorada. Pero Morales quiere más que un vínculo que deja sólo en manos de la española un 48,92% del paquete accionarial: compartir la gestión con los enviados de Palacio y vestir los ensueños de Morales como inversor con 900 millones de dólares para el Plan 100, como productora en los megacampos de Margarita  y Huacaya y como puente de emergencia a las necesidades gasistas de Argentina y Brasil.

El presidente boliviano le busca las vueltas también a Francisco González. Por mucho que en BBVA se consuelen pensando que Bolivia sólo aporta el 0,01% de los beneficios del banco, Evo Morales le ha puesto la intención a los 3.228.5 millones de dólares que controla el sistema privado de pensiones -la española ´Previsión´ del Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y la suiza ´Futuro´ de Zúrich Financial Service- y por la ventana de emergencia. Lo recuerda, aunque en su calendario no lo marca hasta 2010. Un golpe de efecto populista para hoy a cambio de problemas que otro heredará a partir de 2012, cuando haya que cumplir los vencimientos de la deuda. Poco le importa al bombardeo del Palacio Quemado que las Administradoras de Fondos de Pensiones tengan un contrato de concesión estatal que les permite operar sine die en el país; menos aún que estén obligadas a invertir el 70% de sus recursos en bonos y letras del TGN.

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