edición: 2825 , Martes, 15 octubre 2019
04/06/2018

Morbo nacional y patrimonial

A vueltas con la transparencia, esa virtud escasa en la naturaleza de las personas, en unas más en otras, intangible pero auténtica y computable. Pues bien, ministros y altos cargos que ya no lo son del Estado desde esta semana, cesados por un BOE, el mismo que hace cuatro años exigía con rango de ley, que sus señorías todas y los asimilados altos cargos con la tropa de asesores adjuntos estaban obligados a declarar el patrimonio con el que llegaron al empleo, y que, como seguramente estarían enmarañados en el desempeño de sus funciones, contaban con una gracia de tres meses para poner negro sobre blanco haberes, peculio, hacienda y patrimonio o fortuna quien la tuviere. 

Pero nada, nadie y ninguno ha entendido el sentido de la publicación oficial del Estado, un BOE que está muy bien cuando recoge el nombramiento, muy mal si es el cese, pero cuando se trata de confesar dineros, si te he visto no me acuerdo. Se sabía que una vez aprobada la ley sobre altos cargos (la que obliga a cantar los haberes) allá por 2015, luego le seguiría el reglamento. El truco de siempre, el que nunca falla: haga usted la ley, pero hasta que no diga cómo va la cosa, aquí no canta nadie. Y en ausencia de partitura legal (reglamento) los cantores se han esfumado, llamado a andana que se dice.

La ley en cuestión tiene sus antecedentes en época del nunca bien valorado ni reconocido Zapatero, aunque tampoco cumplió expectativas, pues al parecer, no hubo tampoco reglamento que obligase a su cumplimiento. Ahora tampoco, o menos, y así se van los diputados, secretarios de Estado, directores generales, ilustres todos, con cuatro años sin cantar lo suyo, en un alarde de ocultación y encubrimiento, al tiempo que burla torera a la ley, la misma que ha servido para cobrar todos los meses, la misma a la que reclaman hoy pagos pendientes por trabajos extra, viajes y demás.

Sorprende la desidia de unos -los de antes- y de otros -los de ahora, los recientes cesantes- en el ejercicio de la transparencia, quizá por una costumbre arraigada en la clase política o en la cultura nacional basada en la desconfianza y el recelo, en la suspicacia y en el miedo a ser revelado por otros el patrimonio, por los que vendrán después, los que acaban de llegar. Es esta una cuestión, la de la información sobre el patrimonio declarado, recurrente, sobre la que se suelen ejercer fuertes presiones de la oposición para verificar los datos declarados o simplemente para comprobar (saber) lo que tienen los otros. Sólo así se entiende que sus señorías sigan toreando la ley de transparencia, la de altos cargos, el BOE y lo que se ponga por delante, para evitar que se alimente el abundante morbo nacional.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...