edición: 2615 , Jueves, 13 diciembre 2018
04/03/2009

Moscú juega la ficha de la energía española

Medvedev se lleva 1.000 millones para sus refinerías y la llave al GNL y deja acuerdos por definir con Iberdrola, Gas Natural y Repsol
Javier Aldecoa

Nada por aquí y todo por allá. España y Rusia acuerdan comenzar a entenderse. Moscú ya es el nuevo socio estratégico. A la energía rusa le pusieron la alfombra roja Total en París y Eni y Enel en Roma y no iba a aceptar menos en Madrid. Se cobra caro el repudio a Lukoil con un placet avalado por Rodríguez Zapatero para desembarcar en el mercado español del gas y las renovables y, de paso, si se puede, en los activos de las energéticas locales. Moscú tiene en la cabeza el intercambio de activos. Todo llegará, promete Medvedev, aunque ya no sea por la puerta de Lukoil, que Rusia se niega a enterrar. Por ahora, el Kremlin se conforma con la ‘diplomacia’ energética: un acuerdo marco, una comisión permanente y muchas intenciones que Gas Natural, Iberdrola y Repsol tendrán que concretar. Moscú amarra lo suyo: el crédito de 1.000 millones del estatal Vnesheconombank impulsado por CESCE para reconstruir la refinería de Jabárovsk. Una inyección de “sintonía” entre los nuevos aliados, que irá a parar justo al escenario previsto por Medvedev y Zapatero para poner de largo la Cumbre UE-Rusia. Lo otro, lo tangible de las inversiones y los proyectos para las empresas españolas y su mejor acceso a las reservas rusas tendrá que esperar. Aunque estén más a tiro.

Con Repsol y Gas Natural mira al campo de Yamal, en Siberia. Necesita financiación para su GNL y coloca a las españolas en un disparadero en el que ya hay una veintena de multinacionales en liza, pero en el que hasta finales de 2009 no se definirá la viabilidad final del proyecto. A Gas Natural promete abrirle el grifo de Stockman hacia la península, un futuro que no llegará hasta 2014 pero que le permite -Miller dixt- a Rusia una grieta por la que horadar nuevos mercados en España y Latinoamérica. Brufau ya sabe algo de eso: en 2006 firmó un acuerdo con Gazprom para estudiar el desarrollo de proyectos conjuntos de gas, petróleo y GNL en Europa y Latinoamérica. Tiene un 4% en West Siberian Resources, pero no ha conseguido hacerse sitio en Sajalin III, el ‘caramelo’ que ahora vuelve a enseñarle otra vez Miller a cambio del acceso a sus inversiones, a su mercado de GNL, al crudo en el Golfo de Mèxico, Brasil y Cuba y el gas en Perú.

La ‘excepción ibérica’ le dolía al Kremlin: Rusia tiene la llave al 25% del petróleo que consume el mercado español (más que el de México y Arabia Saudí juntos), pero ni ha conseguido el desembarco accionarial que buscaba en las energéticas locales, ni le ha podido poner apellidos al gas al sur de los Pirineos. España, con el 43% del suministro argelino, mira de lejos la guerra de la energía rusa y saca brillo a sus galones en GNL. Todos los atajos de Moscú apuntan a la puerta ibérica, el paso al 50% del GNL europeo y al gasoducto Medgaz, la cercanía a sus siete resasificadoras (de las 14 europeas) y  un puente a todas las caras de la energía latinoamericana. Gazprom no quiere ser menos y busca sitio también en las alternativas a sí mismo: Rusia lanzó hace dos semanas su primera planta de gas natural licuado (GNL), Sakhalin-2 y pondrá en marcha una segunda en el lejano oriente en los próximos años. En la mira, inversores para los más de 45.000 millones de dólares que tendrá que invertir. Y mercados para entre un 20-25% de las exportaciones de GNL mundial. España tiene ya los galones, las compañías, los suministradores y las infraestructuras para ser la puerta del GNL de Europa.

Gazprom juega, además, a no desligarse de una carrera en la que E.ON, GDF Suez y EDP se encuentran entre los potenciales aspirantes a adquirir parte de los 2.000 megavatios (MW) de ciclos combinados que Gas Natural se ha comprometido a poner en venta como parte del proceso de adquisición de Unión FENOSA.

Con Gas Natural, Gazprom se compromete a concretar acuerdos de compraventa de gas natural licuado (GNL) a medio y largo plazo, así como a ampliar su colaboración a otros ámbitos, como el mercado de emisiones o la generación eléctrica. Alexei Miller,  a cambio, promete abrirle las puertas de Yamal, una de sus obras en el congelador, a la espera de financiación, que debe definir aún su génesis a lo largo de 2009. Gazprom empezará con el suministro de "cantidades insustanciales". Más tarde, pasará a enviar al mercado español el gas natural licuado procedente de Stockman -bajo la sombra de Total-, un yacimiento que no entrará en servicio antes de 2014. A cambio, dejará a la española acercarse a “una posible” cooperación en la segunda y la tercera etapa del proyecto Stockman, un horizonte aún nebuloso también. Gazprom espera decidir si sus socios en el plan Shtokman, la francesa Total y la noruega StatoilHydro, deberán seguir adelante con él a comienzos de 2010 y considera el interés de sus tres socios en Sakhalin-2 -Royal Dutch Shell, Mitsui y Mitsubishi Corp- en posibles proyectos de GNL en la península de Yamal, en la costa norte de Rusia.

Son Gazprom y el Kremlin los primeros en reconocer que la caída del precio de los hidrocarburos puede lastrar o al menos demorar el impulso de Stockman, uno de los proyectos más ambiciosos de la gasista, calculado a precios por encima de 50 dólares/barril para ser viable. Más aún a la vista de que sólo un 30% de la inversión provendrá de los socios y necesita un 70% de financiación exterior. Si el oro negro no se le despeja a Moscú, reducirá un 20% sus programas de inversión y, con el North Stream y South Stream en cabeza, no habrá mucho sitio para Stockman. Ya hace menos de un año, cuando esperaba amasar Stockman desde 2013, tentó un acuerdo entre la división británica del gigante energético ruso, Gazprom Marketing & Trading (GM&T), y  Gas Natural SDG para la reexportación del hidrocarburo proveniente de terceros países como Libia o Azerbaiyán, al mercado español, ampliable al GNL producido en la plataforma rusa del Mar de Barents.

Para Iberdrola, Moscú escoge a Inter Rao -la principal importadora y exportadora de electricidad de Rusia, con participación en más de 20 compañías en 14 países- para analizar oportunidades de negocio en proyectos eléctricos en Rusia, Europa, la Comunidad de Estados Independientes, la Unión Europea y Latinoamérica. La rusa gestiona la central atómica de Metsamor en Armenia, además de otras cuatro plantas energéticas en varios países del Cáucaso. No es casualidad: Iberdrola encabeza ya el ránking de compañías que operan en el país ruso para mejorar la seguridad y eficiencia de las plantas. Y, junto con otras seis eléctricas europeas, participará con el 10% en el desarrollo y explotación de dos unidades de la central nuclear de Cernavoda, en el sureste de Rumanía, un proyecto que le permite afianzar su estrategia de crecimiento en Europa e incorporar una nueva tecnología nuclear. Su unidad de negocio de generación nuclear tiene presencia en Ucrania, China, Eslovaquia, Rusia, Kazajistán, Armenia, Alemania, Italia, Suecia, Finlandia, Holanda, Taiwán y Corea y  está entre los posibles invitados a la mesa nuclear londinense. Pero a Sánchez Galán, Medvedev le pone delante un formulario similar al que selló con Enel y EDF hace menos de tres meses: con la alpina, intercambiarán tecnologías y proyectos en Rusia y Europa del Este y cooperación nuclear en Eslovaquia. Electricité de France ya abrió la puerta a llegar con Inter Rao hasta a un 2% de intercambio accionarial, a cambio de acceso a la Planta Nuclear Báltica, o los mercados eléctricos y atómicos finlandés y turco.

Los acuerdos se han adelantado para otros: Total, GDF, Eni y E. ON en cabeza. Angela Merkel se volvió de Moscú a Berlín con un acuerdo de cooperación para la explotación del yacimiento de gas siberiano Jushno Russkoje y un intercambio de activos en las manos: E.ON obtendrá el 25% menos una acción en Jushno-Russkoje y, a cambio, Gazprom recibirá el 49% en la sociedad rusa ZAO Gerogaz, en la que ya dispone de un 3%. Si la gala Total tiene en cuenta nuevos proyectos será con Gazprom, con la que ya comparte trabajo en Shtokman, en el Ártico. GDF Suez se conforma con llegar al bocado ruso por los atajos de las explotaciones regionales, con Lukoil como introductor de embajadores. Para empezar, con la cesión de un 15% en el proyecto de exploración del sector azerbaiyano del Mar Caspio, una tarta a repartir con el 20% de la Compañía Estatal Petrolera de Azerbaiyán, como punto de fuga a la presión sobre Georgia. Y la italiana Enel, que produce ya el 5% de toda la electricidad que se genera en Rusia, está decidida a que lo que ha unido Serve no lo separe nadie: Barra libre de gas desde 2010 a cambio de la llave al atajo europeo. No sólo con una participación en una de sus centrales en Italia sino por una mayor cuota  accionarial -del 20 al 40%- en Seve Energía, a favor de la rusa.

LA PACIENCIA DE REPSOL EN RUSIA

Moscú tienta a Antoni Brufau con la presencia del 'zar del petróleo', Igor Sechin –el hombre del Estado en la petrolera Rosneft- , promete cooperar con Repsol en Rusia y en otras zonas donde Rosneft tiene intereses, como el Magreb o Latinoamérica. Y abrirle la puerta al campo de Yamal y el GNL. De Repsol todo les gusta: tiene un pie en Cuba y otro en el gas estadounidense, allá donde el nuevo GNL de Rusia quiere llegar; la mano sobre el gas de Trinidad, que ha hecho descender la dependencia de Argelia. Y, a sus hombros, tres de los cinco mayores descubrimientos del año: los campos de Guara en Brasil, Kinteroni en Perú y Huacaya en Bolivia. Pero la petrolera hispana siente aún el aliento de Putin y Medvedev también en la nuca rusa. Su participada West Siberian Resources (en la que, tras la fusión con Alliance Oil, cuenta con un 4% y presencia en el Consejo) ha duplicado sus ingresos en 2008, pero ya desde 2007 acusa problemas para mantener algunas licencias de exploración de crudo por la presión de las autoridades locales. Y no ha tenido más remedio que renovar una línea de crédito de 146 millones de euros –que deberá cancelar antes de 9 meses- con el banco público VTB para alargar el plazo de la deuda y facilitar las inversiones en la refinería.

Sólo después de realizar diversas concesiones a los mandatarios de la región autónoma de Nenets, donde se ubica esa provincia -entre ellos el pago de cargos para el desarrollo social y económico de la zona y la domiciliación fiscal de las filiales- West Siberian Resources ha evitado su expulsión de la zona. Si fuera por el Kremlin, Repsol sudará para pasar volver a elevar su participación en la compañía rusa desde el 3% actual después de su fusión con Alliance Oil en enero. Los de Brufau no lo han tenido tampoco fácil para cerrar con éxito la compra a Rosneft de un 24% en el yacimiento ruso de Sajalin III (Oeste), que negocian sobre la mesa del viceministro desde hace más de seis meses. Ni siquiera aunque prometiera al presidente ruso dedicar inversiones de exploración durante 2008 de al menos 64 millones de dólares (52 millones de euros) al proyecto. Y otros peajes. Hasta ahora, ni Rosneft ni la china Sinopec le han hecho sitio en el 'bloque Veninsky'.

Por si acaso, Gazprom ya ha calentado durante meses su interés cerrándole puertas a Repsol, más allá de los muros rusos. Le gana la mano en Irán y tendrán que verse las caras en Irak. Calienta el sillón en México, tiende la mano a la cartera de las aguas del Golfo cubanas. Y ahora, con ayuda de Evo Morales como introductor de embajadores y de la mano de la gala Total, desembarca en Bolivia para explorar y explotar hidrocarburos con una inversión estimada de 4.500 millones de dólares, que no pasa -como con YPF en Andina- por el matrimonio forzoso. Gazprom consuma el idilio con Hugo Chávez con el inicio de las perforaciones en la costa venezolana. Ya ha llevado a tierras caraqueñas más de 70 millones de euros y será la operadora del nuevo consorcio petrolero ruso-venezolano, a cambio de la promesa  de conceder a Caracas un crédito de 1.000 millones de dólares para la compra de armas y equipamiento militar de fabricación rusa; del horizonte de un idilio nuclear y  de la gestación conjunta de un consorcio con Pdvsa para la exploración de yacimientos de la cuenca del Orinoco, la extracción de hidrocarburos y la construcción de infraestructuras.

EL 'ABRAZO DEL OSO' A DOMICILIO

Medvedev y Zapatero se regodean en la niebla de los acuerdos. Los hay de sobra: de asociación estratégica, cooperación turística y ferroviaria, un memorando entre fiscalías generales, un pacto para el tránsito por el espacio aéreo ruso de nuestras fuerzas en Afganistán, un acuerdo entre el Banco Ruso de Desarrollo y la Compañía Española de Crédito Estatal. Lo tangible ha quedado, hasta ahora para otros. Sólo Italia multiplica por diez los intercambios con Moscú. Teniendo en cuenta que el 80% de esos intercambios es el petróleo importado por España, el resto del comercio es prácticamente inexistente. Y lo seguiría siendo si fuera por el periplo de Medvedev y la gira de la Ministra Álvarez.  España tendrá que conformarse -al menos por ahora- con seguir mirando de lejos, desde el otro lado del cristal, la celebración en la ciudad balnearia de Sochi de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 y los planes de infraestructuras que incluyen 17.000 nuevos kilómetros de carreteras, 3.000 kilómetros de vías férreas y más de 100 nuevas pistas de aterrizaje.

Moscú marea aún los trenes españoles. Medvedev tiene su desembarco ferroviario en España, pero le pasa a la ministra por los ojos los 20.000 kilómetros de líneas AVE hasta 2030 y su inversión de 315.000 millones de euros; el nuevo tren Moscú-San Petersburgo y el trayecto del futuro Circum-Baikal Railway, que circunvalará Siberia. Álvarez sólo los huele de lejos. Los vagones de alta velocidad quedarán para Siemens, los demás para Alstom. Danobat- que ya colabora en el montaje de una línea ferroviaria en San Petersburgo- le suministrará a la rusa Transmash Holding tecnología para que ella misma fabrique sus ferrocarriles en Moscú Para RENFE y Adif, en vivo y  en directo, por ahora, sólo promesas sobre los intercambiadores de ancho de vía que Moscú prueba desde hace meses. Y el juramento de seguir dialogando, ahora con un grupo de trabajo trimestral como ariete.

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