edición: 2469 , Viernes, 18 mayo 2018
15/05/2010

Muchas asimetrías aún en el partenariado UE-Rusia por la modernización

Pedro González
Democracia, seguridad y economía son los tres principios sobre los que se asienta toda la actividad diplomática europea. Pero, esos tres pilares no se corresponden exactamente con las prioridades de Rusia que, en las relaciones exteriores, anteponen los intereses económicos a cualquier otra consideración. Esta es una de las muchas diferencias que se han puesto de manifiesto en el I Seminario Unión Europea-Rusia organizado por la Asociación de Periodistas Europeos, previo a la próxima cumbre de Rostov. Un encuentro calificado de “decisivo” por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, en la medida en que ha de poner en marcha el partenariado conjunto entre ambas entidades políticas para la modernización del país más extenso del mundo.

Con la ventaja que supone un encuentro en el que se habla sin ambages, lo primero que ha quedado claro es que Rusia no considera a la UE como un conglomerado político uniforme. Gleb Pavlovskiy, consejero del Kremlin y director del Instituto Ruso no tuvo empacho en reconocer que los principales amigos de la Rusia de hoy son Alemania e Italia, siendo la primera la bestia negra de Moscú a lo largo de la práctica totalidad del siglo XX. Un aserto previo al reconocimiento de que las relaciones ruso-españolas en el orden económico-comercial son casi inexistentes. Rusia se ha convertido en el primer suministrador de petróleo de España, por delante de México, pero a cambio no compra productos españoles  que compensen esas importaciones.
 
Gleb Pavlovskiy, al igual que el ex ministro de Hacienda, Alexandr Livshits, rechazó que Rusia alce barreras insoslayables a los empresarios españoles para la realización de negocios con Moscú, lo que es rebatido por analistas sociológicos como José Ignacio Torreblanca o José María Ridao, que reconocen no obstante que España tiene como característica fundamental de su incursión en el exterior la de llegar casi siempre tarde; en este caso a un mercado hollado de antemano por alemanes, italianos, franceses e ingleses, especialmente.

En el análisis de esas diferencias, que no reproches, se puso de manifiesto que la gran mayoría de los rusos no entiende bien en qué consiste el conglomerado de la UE, y tampoco reconoce el mismo significado que en este lado de Europa a conceptos como democracia y liberalismo. Para los rusos constituyen enunciados que no les traen buenos recuerdos, como tampoco otros como propiedad privada y libre mercado. Se hace pues necesaria una intensa labor de pedagogía para aproximar el pensamiento, adaptándose a definiciones universales. Esta cuestión es tanto más importante cuanto que el propio Vladimir Putin encargó ya hace diez años a una comisión de expertos, encabezados por el propio Pavloskiy, la elaboración de un nuevo diccionario del lenguaje político, que no fuera prostituido por los denominados oligarcas. “No queríamos desmontar una democracia que ni siquiera existía –afirmaba Pavlovskiy- sino consolidar unas instituciones políticas y sociales que sostuvieran al Estado”.

A propósito de las diferencias de imagen, las élites rusas consideran una monumental injusticia que en buena parte de los medios occidentales, incluida y especialmente España, se considere oligarcas a todo gran empresario ruso, con la connotación peyorativa que proyecta el término oligarca en la idiosincrasia occidental. Pavloskiy, Livshits o  María Ordzhonnikidze, secretaria general del Centro Unión Europea-Rusia, señalan que la nueva Rusia está alumbrando una nueva clase de emprendedores que nada tiene qué ver con los magnates surgidos de los años noventa, que innovan y crean puestos de trabajo, y que están ávidos de cooperar con la UE. No sin cierta ironía recuerdan el famoso informe de la UE apenas derrumbado el Muro de Berlín, en el que se hacía referencia al “inminente peligro de una avalancha sobre la UE de veinte millones de famélicos rusos pero de sólida formación universitaria y científica, capaces de agrietar las estructuras europeas”. Una profecía que se ha trocado por el contrario en la exigencia rigurosa de visados a los viajeros rusos, traba principal entre muchas otras al mejor conocimiento mutuo.
 
Al reproche, en fin, de las dificultades administrativas que interponen las autoridades rusas a los empresarios europeos en general, y españoles en particular, el ministro consejero ruso Alexander V. Surikov, repuso que solo existen dos sectores bloqueados: el complejo militar y los grandes yacimientos energéticos de gas y petróleo, excluyendo otras instalaciones como, por ejemplo, la refinería que construye en el extremo oriental de Siberia Técnicas Reunidas. En la misma línea argumental, las autoridades rusas rechazan la integración en la Organización Mundial de Comercio en tanto en cuento la OMC les exija “más obligaciones y compromisos que al resto de los socios”.

MARRUECOS QUIERE MAYOR PRESENCIA ESPAÑOLA EN ÁFRICA

Es cuando menos insólito que un marroquí, Mohamed Charkaoui, esté al frente de la investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de… Francia. Un puesto conseguido gracias al concurso que, con carácter abierto a todas las nacionalidades,  convoca una institución tan sensible. Charkaoui pasó esta semana por Madrid para celebrar varios encuentros privados y oficiosos con élites españolas. Su mensaje fue nítido y claro: España debe estar mucho más presente en África, no solo en Marruecos, donde ya existen más de 900 empresas  instaladas, sino también en la zona del Sahel y la subsahariana. Arguye como razón principal de esta petición oficiosa la necesidad de contrarrestar tanto la extensión de las redes terroristas de Al Qaeda como la imparable penetración económica y financiera de China, cuyo ímpetu está relegando a un segundo plano la vieja influencia francesa. La entrada en tromba de las empresas chinas causa muchos recelos en Marruecos, sometido a una presión intensa.
 
Mohamed Charkaoui, hermano del ministro del Interior de Rabat, y muy respetado e influyente en los círculos de poder alauitas, no se cortó un pelo a la hora de afirmar que el principal temor de Marruecos con respecto al Sahara Occidental es que Argelia llegue a establecer en la antigua colonia española un Estado títere: “sería una catástrofe no solo para mi país sino para toda el África Occidental, y de rebote para toda Europa”. Para el director del CSIC francés, eso “sería el fin de los equilibrios”. “Dígame usted –contestaba directamente a este cronista- cómo controlaría la emigración ilegal hacia Europa un Sahara presuntamente independiente con solo 100.000 habitantes y una extensión la mitad que España”.
 
Charkaoui se lamentó del desconocimiento que se tiene en Europa de los esfuerzos de Marruecos por contrarrestar la inmigración ilegal, argumentando que Rabat ha financiado y realizado varias decenas de vuelos a sus países de origen de millares de subsaharianos. De otra parte, advirtió a los europeos de que no pueden seguir ignorando la explosiva situación en el Sahel, donde los terroristas de Al Qaeda se han asentado, prestos a lanzar las ofensivas que crean necesarias para conseguir su objetivo final de doblegar tanto al norte de África como a Europa. Malí, Níger y las minorías tuaregs son en  su opinión puntos fundamentales a tener en cuenta en esa nueva geopolítica.

TENSIÓN EN THAILANDIA Y ESPERANZA EN FILIPINAS

Sigue sin resolverse la pugna que sostienen en Thailandia los partidarios del actual gobierno de Abhisit Vejjajjiva y los camisas rojas del depuesto jefe de gobierno, el multimillonario Thaksin Shinawatra. Cuando parecía que un acuerdo de compromiso era inminente para celebrar unas elecciones anticipadas, la tensión volvió a dispararse a raíz de que el líder de los camisas rojas, el antiguo general Khattiya Sawasddipol, fuera tiroteado en el centro de Bangkok por las fuerzas gubernamentales cuando estaba realizando unas declaraciones al enviado especial del International Herald Tribune. El ex general, apodado Seh Daeng (comandante rojo, en tailandés), era el artífice de las barricadas y de las instalaciones de defensa construidas en el centro de la capital tailandesa en previsión de la contraofensiva de las fuerzas gubernamentales. De momento, lo que más se ha resentido ha sido el capítulo principal de la economía tailandesa, el turismo, que supone más del 15% del PIB del país.
 
Por otra parte, Filipinas certificó el triunfo de Noynoy Aquino en las elecciones presidenciales. El hijo de Cory y del asesinado senador Benigno Aquino, pese a reconocer su carencia de vocación política, se alzó con un triunfo que certifica el hartazgo de la política realizada por su antecesora, Gloria Macapagal Arroyo.
 
Ironías de la historia, la familia del asesino de su padre también seguirá en la política filipina, ya que la viuda y la hija de Ferdinand Marcos han obtenido escaño en la nueva asamblea del país. Para no desmerecer del discurso habitual, Noynoy Aquino ha prometido acabar con la corrupción y regenerar la vida política de Filipinas. Un mantra tan repetido como cansino. Además, también ha prometido –y esto es más novedoso- terminar con el terrorismo separatista musulmán. Una cuestión de primer orden en la agenda política, habida cuenta del fuerte incremento de secuestros y asesinatos causados por las guerrillas.

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