edición: 2613 , Martes, 11 diciembre 2018
18/11/2011
EL DEDO DE MADOZ

Muchos nervios en el Tesoro pero los bancos españoles se siguen financiando con repos

De momento, LCH Ltd. no ha modificado las garantías para las operaciones contra deuda española
Si la tensión se mantiene y LCH Ltd. incrementa las garantías, el dinero se pondrá más caro
Carlos Schwartz

Los nervios desatados en el Tesoro por la increíble escalada ayer de los tipos de interés de la deuda a 10 años colocada por debajo de los objetivos con un total de 3.563 millones de euros se centraban en parte en los costes para la financiación de los bancos. El tipo marginal quedó fijado en el 7,088 y el tipo medio en el 6,975. Sin precedentes. La prima de riesgo se disparó por encima de los 500 puntos básicos. Pero a pesar del temor de los funcionarios de Economía, los bancos españoles seguían cerrando operaciones de financiación contra deuda pública mediante operaciones de recompra de deuda. El mercado local se hace a través de MEFF donde acuden los bancos a financiarse con la liquidez que los dos grandes, Banco Santander y BBVA, obtienen de London Clearing House Clearnet Ltd. (LCH Ltd.) de Londres y reparten en Madrid. De momento, LCH Ltd. no ha modificado las garantías para las operaciones contra deuda española, pese a que su comité de riesgos tiene como principio revisar las garantías cuando se traspasa el umbral de los 450 puntos básicos en la prima de riesgo de la deuda soberana de un país.

Sin embargo, como ha puesto de relieve la crisis de la deuda italiana -que no se negocia en Londres, sino en París, con un sistema de garantías distinto- en medio del vendaval esta cámara central de contrapartida (CCC) actúa con pies de plomo y no se precipita a modificar las garantías. Los bancos consultados ayer por ICNr dijeron no tener problemas de financiación en el mercado de repos. Por su parte, fuentes del mercado señalan que “MEFF tiene cubiertos los riesgos como CCC y en todo caso el Banco de España está detrás del mercado en términos de buen fin”. No parece que haya situación de asfixia. Otra cosa serán los costes si la tensión se mantiene y LCH Ltd. incrementa las garantías, el dinero se pondrá más caro. Cuánto, dependerá de esas garantías. La intervención ayer del Banco Central Europeo (BCE) tras la subasta del Tesoro logró reducir la prima de riesgo hasta los 460 puntos, y restó presión al rendimiento de los bonos en el mercado secundario logrando que bajaran del 7%. La salida, sin embargo, dista mucho de ser estable. La tensión puede regresar hoy al mercado, y en parte el temor del Tesoro es que la banca local se las vea como la italiana.

Entretanto, la actividad de las CCC en medio de la crisis de la deuda ponen al desnudo la situación del mercado. El London Stock Exchange (LSE) viene de anunciar sus abultados resultados para el primer semestre del año con ingresos de 386,5 millones de libras y un incremento del 79% en los beneficios antes de impuestos. Una buena parte del incremento del beneficio fue atribuido al mercado italiano donde el LSE es propietario de la Cassa di Compensazione e Garanzia (CC&G) que es la CCC italiana. Lo curioso es la fuente principal de esos ingresos: el interés pagado por los bancos italianos por la preciosa liquidez que CC&G les brinda. Es que la cámara presta el dinero dejado en garantía por los bancos que intervienen en el mercado de repos contra deuda pública, a los propios bancos bajo la forma de depósitos a dos días. Esta circunstancia ha sido motivo de algún que otro comentario en los blogs especializados estos últimos dos días. No porque CC&G esté prestando el dinero recaudado en concepto de garantías en el mercado de repos. Esa es la fuente de ingresos primordial de las CCC, y es precisamente ese hecho lo que permite que las CCC apliquen costes bajos a su intermediación.

Lo que ya no es tan habitual es que el dinero se coloque lisa y llanamente en depósitos. Lo normal es que se coloque en instrumentos financieros con garantías, sacrificando rentabilidad por seguridad. Parece que LSE ha decidido que en el hipotético caso que alguien no pueda devolver el dinero, la Banca de Italia responderá. A la vista de lo bueno que resulta el negocio LSE terminó por adquirir en 62 millones de euros la parte del capital de CC&G que no estaba en sus manos y que presumiblemente era propiedad de Unicredit. El ejemplo entre otras cosas pone al descubierto las necesidades de dinero de muy corto plazo por parte de los bancos en Italia. La tensión se hace sentir sobre las entidades de crédito de ese país con vigor.

Lo malo de la historia, no sólo para los bancos italianos, sino para toda la banca europea, es que el inmenso descuadre de las cuentas prosigue impávido. El activo de largo plazo se financia en buena medida con pasivos de muy corto plazo. Esto implica un permanente riesgo de liquidez que hace a los bancos víctimas continuadas de los altos tipos de interés. La falta de financiación de largo plazo es una de las preocupaciones centrales de la Autoridad Bancaria Europea.

Hasta ahora no se ha encontrado otra solución que el recurso al BCE. Esta semana, de acuerdo con fuentes de medios financieros, Unicredit, el principal banco minorista de Italia, se reunió con el BCE para solicitar que se amplíen las líneas de financiación para los bancos italianos. Uno de los problemas que se presentan a los bancos es que se comienzan a quedar sin el papel de primera calidad con el cual pueden acudir a obtener financiación, dentro y fuera del BCE. Para sortear ese escollo los bancos han incrementado la obtención de préstamos de títulos públicos de las compañías de seguros y otros inversores tradicionales en deuda soberana, como algunos fondos de inversión de largo plazo. La mecánica es pagar por el papel de primera calidad un margen y dejar la deuda mala como garantía colateral del activo que se obtiene. Estas son en general operaciones bilaterales que no pasan por la CCC, es decir son del tipo denominado over the counter (OTC).

De acuerdo con la Banca d'Italia los OTC dominan en la obtención de financiación por parte de los grandes bancos domésticos. Otro de los fenómenos que se registraban este año hasta agosto era el incumplimiento creciente de la entrega de títulos en las operaciones a plazo, lo que determinó la prohibición de las posiciones cortas sobre entidades financieras y un régimen de sanciones por el incumplimiento de los plazos. Como se verá, el caso italiano es uno de riesgos en cascada que no se sabe muy bien donde terminan. Es de esperar que los bancos españoles no se vean arrastrados a una situación de crecientes problemas de liquidez. Ya bastante tienen con la mala calidad de sus activos.

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