edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
23/05/2018
La Bolsa de Londres cotiza en récord

Multinacionales e inversores entierran el Brexit duro y cotizan una salida más suave de la UE 

La debilidad de la libra frente a monedas de otros países dispara ingresos y rompe las malas previsiones de beneficios empresariales 
Juan José González
El mercado de Londres y las empresas británicas están saboreando estos días el dulce sabor de la miel, una vez aparcado el agrio y avinagrado aroma de una posible salida hostil y de malas maneras de la Unión Europea. No se sabe si el tiempo se ha ido encargando de diluir posiciones, posturas e intereses de los más acérrimos defensores de la salida británica, o se ha debido a una reacción espontánea de los poderes fácticos y agentes sociales. Pero lo cierto es que de la incertidumbre de los largos meses de 2017, se ha pasado a otra situación en la que se valoran otras claves diferentes a las que dibujaron un escenario negro y negativo en los negocios, y en la economía en general, de Reino Unido. Un vistazo al mercado de valores, la Bolsa de Londres, sirve para comprobar que el mercado en la isla ha recuperado temperatura y movimiento, alegría, beneficios y ganancias. El mercado bursátil camina por el sendero que le llevará, en breve, a batir su récord histórico. Al menos, este es el punto donde los inversores concentran sus miradas, atentos al principal índice del mercado, el FTSE 100 y que puede llegar a los 7.780 puntos registrados a principios de año. La bonanza del índice bursátil cuenta con varios componentes que forman un interesante viento de cola que le favorece y que le hace acreedor de un prometedor futuro a corto y medio plazo. Entre ellos la cotización de la libra, aquejada de fuerte de debilidad a causa del proceso de salida de Reino Unido de la UE pero que, en contra de lo que pueda parecer estaría reportando la debilidad de la divisa unos ingresos y beneficios inesperados para las cuentas de las empresas multinacionales que operan y cotizan en el FTSE, ingresos mayores de lo previsto y que son valorados al alza por los inversores.
El Gobierno británico, parece que con el paso del tiempo y de encontrarse con una firme postura europea en Bruselas, se ha dado cuenta que debe ceder en lo que sea necesario para que llegar a firmar un acuerdo, un pacto, amistoso. Sería la única forma de evitar las consecuencias nefastas para la economía (principal pero no únicamente) del célebre `Brexit duro´. Y de todo esto parecen estar convencidas las autoridades británicas que ya han tenido tiempo suficiente para pulsar sensaciones y conocer opiniones sociales, empresariales e, incluso, políticas, tanto de la oposición como de sus propias filas.

En una reciente reunión de delegados de comercio de Reino Unido y de la Eurozona, los británicos manifestaban con asombro a sus colegas continentales la larga relación de consecuencias nefastas de una salida no amistosa de la UE, en torno a 500 riesgos y todos ellos de pérdidas de negocio. Un cúmulo de informes plagados de puntos y detalles pormenorizados que ha sido el detonante para que muchos de los partidarios del Brexit entrasen en razón, o, al menos, decidieran reflexionar con calma pero, sobre todo, con más información.

Pero el mercado bursátil londinense llama la atención en los últimos meses por otras cuestiones además del `factor divisa´, cuya debilidad frente a monedas de otros países, donde operan las empresas multinacionales del FTSE y que está disparando los ingresos y haciendo modificar las previsiones de beneficios. Es el caso del precio que, de forma adicional supone otro empuje más para el mercado. En principio, no debería ser el precio del petróleo un factor tan relevante para la Bolsa londinense. Pero en este caso sí lo es por la fuerte presencia de las empresas del sector petrolero (y de materias primas) en la ponderación del FTSE.

Por si no fuera suficiente, el índice bursátil de la plaza de Londres está `salpicado´ por una representación importante de empresas cuya actividad se centra en sectores de producción considerados por los inversores como defensivos. En este sentido, los informes de las casas de análisis vienen advirtiendo a los inversores del probable agotamiento del ciclo de expansión económica que se estaría produciendo, precisamente, en esta fase de la negociación británica con la UE y cuyo final (28 de marzo de 2019) puede llegar a coincidir con el inicio de una nueva fase de recesión. Con todo y además, los inversores no pierden de vista que la equivalencia del valor bursátil de Londres con el dólar continua siendo rentable para las grandes compañías.

En definitiva, Londres está valorando más los riesgos y las consecuencias de un `no pacto´ o de un `mal pacto´ con Europa por la pérdida del acceso al continente de las empresas británicas. Recientemente, en la operación de la aerolínea hispano-británica IAG para hacerse con la noruega Norwegian, uno de los inconvenientes de futuro para las dos compañías era (y es) la posibilidad de que la primera tuviera que dejar de volar entre Reino Unido y Europa y viceversa en el caso de la noruega. Un asunto que pende, precisamente, de lo `amistoso´ o `duro´ del Brexit.

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