edición: 2614 , Miércoles, 12 diciembre 2018
10/11/2009
ISR

Naciones Unidas insta a las instituciones mundiales a caminar por la senda de la Inversión Responsable

La ISR ha conseguido abandonar su situación de nicho y convertirse en un producto de “mainstreaming”
La ONU propone explorar las sinergias entre reguladores, inversores y compañías

B.L.
Ignorar sus criterios y descuidar sus premisas es el camino más corto y sencillo para perecer en el nuevo panorama de negocios, más transparente y sostenible, que erige sus muros con cierta timidez sobre los despojos dejados por el huracán de la recesión económica. La Inversión Socialmente Responsable les gana terreno a los fondos tradicionales y Naciones Unidas continúa sus esfuerzos para promocionar los criterios ASG (ambientales, sociales y de buen gobierno). Primero se pronunció a favor de la legalidad de la Responsabilidad Corporativa-en contraposición con su tradicional carácter moral y voluntario- y ahora insiste en la promoción de los fondos de inversión socialmente responsable. Naciones Unidas ha convocado a los principales inversores institucionales a nivel mundial para fomentar la promoción de los criterios ASG y convertirse en catalizador para un comportamiento empresarial más sostenible. La ONU pretende enviar una señal a las instituciones mundiales que están desempeñando un papel de relevancia en la promoción de la inversión socialmente responsable. El camino está abierto, y la transparencia y sostenibilidad son los pasos adecuados para caminar a través de él.

Ya en el año 2005 Naciones Unidas comenzó a mostrar interés en el tema desarrollando un conjunto de principios e indicadores globales para mejorar las prácticas en la materia. Según Kofi Annan, ex Secretario General de la ONU, “"Los Principios para la Inversión Responsable responden a la necesidad creada por la ausencia de directrices a seguir por los inversores”.

Desarrollados por importantes inversores institucionales en un proceso supervisado por la Iniciativa Financiera del Programa Ambiental de Naciones Unidas y el Pacto Mundial de Naciones Unidas, los Principios incluyen criterios ambientales, sociales y de gobernanza empresarial, y proporcionan un marco estructural para lograr mejores rendimientos a largo plazo de las inversiones y un mayor número de mercados sustentables. Es mi esperanza que los Principios ayudarán a alinear las prácticas de inversión con los principios de las Naciones Unidas, de esta forma contribuyendo a una economía global más integral y estable. Extiendo una invitación a los inversores institucionales y a sus socios financieros en todo el mundo a adoptar estos Principios y a darles vida en sus actividades y toma de decisiones cotidianas. Actuando colectivamente con base en los Principios para la Inversión Responsable, podemos ayudar a proteger todos los activos valiosos del mundo.

Así pues, los principios para la Inversión Responsable de Naciones Unidas nacieron en su día como consecuencia de la falta de conexión entre las prácticas de gestión responsable de las entidades y el comportamiento real de los mercados financieros. Así, mientras cada vez más entidades han adoptado la responsabilidad empresarial en sus actuaciones, los mercados no han recompensado, en general, dicho tipo de actuaciones. Estos principios buscan establecer una serie de directrices que permitan a los inversores individuales e institucionales evaluar los riesgos y oportunidades de forma integral, considerando los medioambientales y de sostenibilidad.

Los principios recogen los valores a seguir por el grupo de grandes inversores con horizonte temporal de largo plazo y cuyas carteras suelen estar muy diversificadas, pero están abiertos también a todos los inversores institucionales y gestores de carteras de inversión y proveedores de servicios profesionales de inversión.Hoy en día esta iniciativa ya cuenta con 500 empresas adheridas (10 de ellas españolas) y los capitales involucrados representan 18 trillones de dólares.

LA PERSPECTIVA MULTISTAKEHOLDER

Ahora, la nueva convocatoria de Naciones Unidas abre la posibilidad de explorar sinergias mundiales entre los inversores, los reguladores y las empresas para mejorar la transparencia de las compañías y el óptimo rendimiento relacionado con las cuestiones ASG.  La inversión socialmente responsable se ha elevando en los últimos tiempos como uno de los soportes esenciales del amplio universo de la RSC. Desde los fondos de pensiones, pasando por los microcréditos, hasta los bancos éticos, el valor social de las instituciones y productos financieros ha experimentado una gran evolución que ha llevado a los modelos financieros a situarse en primera línea de actualidad en materia de sostenibilidad. Ha sido tal la evolución que se han ido definiendo en el sector financiero diferentes tendencias que inciden en la consolidación de los mecanismos de ISR en los mercados financieros convencionales. En la actualidad, la ISR ya no se ve reducida a un mercado minoritario o un nicho; es ya una herramienta de uso cada vez más habitual en los mercados financieros internacionales, alcanzando ya niveles de “mainstreaming”. Tras el gran impulso dado últimamente a la ISR subyace el afán de impulsar la responsabilidad social corporativa y e influir en las empresas e inversores institucionales.
 
Por esta razón, el desarrollo de la ISR debe abordarse desde una perspectiva multistakeholder en la que las distintas partes implicadas actúan de forma conjunta. Además del llamamiento a la cooperación por parte de Naciones Unidas, son de destacar los esfuerzos de otras instituciones como la Comisión Europea o Eurosif—el Foro Europeo de Inversión Socialmente Responsable—  que mantienen que el paso de un mercado nicho al gran mercado financiero viene dado por ese avance de la ISR en el ámbito institucional, ampliando el mercado retail o de pequeños inversores.

Países como EE.UU o el Reino Unido demuestran su adhesión a la ISR promoviendo cada vez más la monitorización como instrumento de influencia en la gestión de empresas, especialmente en temas sociales, medioambientales y de gobierno corporativo, en lo que se conoce como “activismo accionarial”. Los analistas financieros y gestores de inversión, por su parte, constituyen también una pieza clave en el desarrollo de la ISR, porque son los encargados de analizar e integrar el comportamiento financiero, social y medioambiental de las empresas.

Debido a la importancia que han alcanzado en los últimos años los análisis de RSC como indicadores para gestionar el riesgo y buscar soluciones de inversión a medio o a largo plazo, las compañías están experimentando cada vez más inquietud a la hora de afanarse por desarrollar políticas y estrategias de sostenibilidad y RSC, unidas en la persecución de un mismo objetivo: posicionarse en las carteras de los principales índices financieros socialmente responsables. Así lo demuestra, en los últimos años, la creación de diferentes índices financieros que incluyen criterios socialmente responsables y sostenibles como el Dow Jones Sustainability Index, el Domini Social Index, o más recientemente el FTSE 4 Good Climate Change, entre otros.

A pesar de todos los esfuerzos, en materia de Inversión Socialmente Responsable queda todavía mucha tela que cortar, sobre todo a la hora de mejorar y estandarizar los criterios con los que se califica a una empresa de socialmente responsable, métodos que en la actualidad no son uniformes.

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