edición: 2788 , Viernes, 23 agosto 2019
28/11/2009
Hambre: la amenaza se hace real

Naciones Unidas prevé una crisis alimentaria en 2010

La FAO ha sido incapaz de conseguir recursos financieros para potenciar el sector agrícola
La progresiva escasez de las materias primas va a la par con su encarecimiento
Beatriz Lorenzo

Décadas de inversiones paupérrimas en el sector agrario, la sombra cada vez más alargada del cambio climático y una recesión económica a nivel global, los ingredientes principales de un cóctel que, los expertos temen, explote durante el año 2010 en forma de un nuevo brote crítico, esta vez no de precios, sino de alimentos. La falta de acciones para poner fin a la especulación en productos agrícolas y los desmanes y vaivenes de las políticas de biocombustibles están allanando el camino para una repetición de la crisis económica que comenzó en 2007 y que todavía nos asola, según han advertido recientemente desde Naciones Unidas. Las condiciones que desencadenaron la actual crisis económica siguen todavía presentes, y la corriente de pánico latente en los mercados internacionales podría contribuir a agravar todavía más la situación y a contribuir a que las semillas de una nueva crisis, esta vez centrada en la carestía de alimentos, germinen a no mucho tardar.

Desde Naciones Unidas recomiendan fortalecer la red de organizaciones de pequeños agricultores, los mismos que llevan tanto tiempo fuera del debate político e incluso de un sector agrario dominado por gigantes corporativos y caracterizado por las interminables redes de intermediarios y proveedores que adquieren ganancias con los productos antes de que éstos lleguen al consumidor final. Actualmente muchos países desarrollados se han convertido en importadores netos, dependiendo completamente del exterior para la adquisición de materias primas de origen agropecuario. Una dependencia peligrosa que pone a los países desarrollados en la tesitura de reorientar sus inversiones para conseguir alimentarse a sí mismos.

Desde el año 2006, pero con mayor intensidad a partir del año 2008, se vienen dando dos fenómenos muy ligados entre sí: escasez en el mundo de materias primas alimentarias imprescindibles y, como consecuencia de lo anterior, carestía de las mismas .Alimentos como el maíz, arroz, trigo, soja u otros cereales han tenido crecimientos de sus precios superiores al 100%. En la primera parte de 2008 se acentúa el crecimiento de los precios; según los últimos datos disponibles, el precio del arroz (que es parte sustancial de la dieta diaria de unos 3.000 millones de personas) se triplica de enero a mayo; el trigo aumenta un 50% de enero a marzo; el maíz ha aumentado un 50% de enero a julio, etcétera.

Según el Banco Mundial, la cesta de la compra básica en el mundo vale ahora como media un 33% más que hace tres años. El presupuesto alimentario de los europeos, que se ha reducido a la mitad en tan sólo dos décadas, ya sólo representa un 14% de sus gastos ordinarios, mientras que los pobres del planeta dedican un 60% de sus ingresos a la alimentación. Las materias primas alimentarias venían de una tendencia bajista de sus precios casi desde la anterior crisis, en la década de los setenta del anterior siglo. Esta situación ha dado lugar a tres tipos de fenómenos: incremento de la inflación en cualquier parte del planeta, reaparición de las hambrunas en buena parte del Tercer Mundo, y disturbios y revueltas en muchos países como Egipto, Camerún, Costa de Marfil, Senegal, Burkina Faso, Etiopía, Indonesia, Madagascar, Filipinas, Haití y Pakistán.

Así las cosas, no ha servido de mucha ayuda la cumbre celebrada por la FAO la semana pasada, ya que a pesar de la insistencia del organismo en reforzar las inversiones anuales para relanzar el sector agrícola, la cumbre no dio lugar a compromisos financieros o a un calendario claro para la adopción de medidas concretas.  A la par, los negativos efectos del cambio climático han puesto en el punto de mira los invasivos sistemas de agricultura masiva e intervencionista que tienen lugar en las grandes-aunque escasas-explotaciones agrícolas de los países desarrollados. Desde Naciones Unidas hacen un llamamiento al aprovechamiento eficiente de los recursos mediante técnicas respetuosas con el equilibrio ambiental.

LA DECEPCIONANTE CUMBRE DE LA FAO

Ciertamente, la última cumbre de la FAO que reunió entre los días 16 y 18 de noviembre en Roma a los dirigentes internacionales, terminó en decepción, después de que no se lograse alcanzar el acuerdo para asignar 44 mil millones de dólares anuales en ayudas a los agricultores de los países más pobres, llegándose a cambio a un tibio acuerdo final mediante el cual los gobiernos se comprometieron a reducir el hambre para 2015 y tomar medidas conducentes a la erradicación del hambre en cuanto les sea posible.

La FAO ha planteado reiteradamente una doble dirección en la lucha contra la pobreza. A corto plazo, urge crear redes de seguridad y programas de protección social muy selectivos, con el objetivo de garantizar que todas las personas puedan acceder a los alimentos que necesitan para tener una vida saludable, por ello la atención debe centrarse en la ayuda a los productores, y en especial a los pequeños agricultores, para aumentar la producción de alimentos, y a la mujer y a los niños que son los grupos más vulnerables en estas crisis. A medio y largo plazo, la atención deberá centrarse en el fortalecimiento del sector agrícola de los países en desarrollo, para que puedan responder al crecimiento constante de la demanda. En palabras del Director General de la FAO, es fundamental que la comunidad internacional comparta una visión común sobre cómo se puede ayudar mejor a los gobiernos a erradicar el hambre crónica, y que todas las partes trabajen conjuntamente para que esta visión se haga realidad en la escala necesaria. La situación no puede esperar más tiempo.

Los poco satisfactorios resultados de la cumbre de Roma se suman a otros igualmente decepcionantes, como los de la Cumbre de Madrid celebrada a principios de 2009, en la que se obtuvieron muy pocas concreciones que pudieran aportar esperanza a las poblaciones más vulnerables. Son evidentes la dificultad y la reticencia, más aún en tiempos de crisis, a la hora de recaudar los fondos necesarios para  hacer frente a las medidas urgentes que hay que tomar. No obstante, se hace cada vez más imprescindible que  a pesar de la crisis económica que afrontan todas las economías se avance en la toma de conciencia a nivel global de la realidad de los millones de habitantes que sufren inseguridad alimentaria en las economías emergentes.

Así pues, el mundo está padeciendo una crisis de doble vertiente. Por  una parte se enfrenta a un parón del crecimiento económico motivado por la falta de liquidez consecuencia del estallido de las hipotecas de alto riesgo, en EEUU; por la otra, a un aumento de la inflación como consecuencia de la carestía de los alimentos y de otras materias primas, en especial del petróleo. En cada lugar y situación, los gobiernos deben elegir el problema principal y actuar en consecuencia.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...