edición: 2109 , Viernes, 2 diciembre 2016
23/09/2008
No entra en la cuestión de fondo
George Bush y Henry Paulson

Nadie apuesta por el plan de Paulson

Los demócratas proponen que el Tesoro adquiera los activos problemáticos a cambio de acciones
Germán M. Crespo

Ni los demócratas, que quieren mayores beneficios para el ciudadano de a pie y menos indemnizaciones millonarias para los ejecutivos de los bancos; ni el G-7, que descartan aplicar medidas similares al paquete de rescate estadounidense para paliar la crisis; ni los premios Nobel de Economía, como Joseph Stiglitz o Paul Samuelson; ni, por supuesto, las Bolsas, con Wall Street a la cabeza de las pérdidas. Ante las dudas que despierta el plan del Paulson, la FED se adelantaba a las consecuencias de su plan y finiquitaba la banca de inversión tal y como se conocía hasta ahora y convertía a Morgan y Goldman en bancos comerciales

Pese a que la Casa Blanca apelaba al patriotismo para inyectar 700.000 millones de dólares para salvar el sistema financiero estadounidense, la actual situación pre-electoral no parece que facilitará la petición de George J.Bush, la FED y el Tesoro. Al menos, sin exigir nada a cambio. Y los demócratas no están dispuestos a dar un cheque en blanco al republicano Bush para salvar la cara y dejar a McCain con las manos limpias ante los ciudadanos norteamericanos. De momento, el presidente de la Comisión de Bancos del Senado, Christopher Dodd, ya ha dado su lista de exigencias. Bajo el nombre de Plan Dodd, los demócratas exigen que las entidades financieras que se acojan al plan deberán limitar las retribuciones e indemnizaciones a sus directivos por su nefasta gestión. Y por otro lado, limitar los poderes prácticamente plenipotenciarios que pretende asumir Henry Paulson y exigen la creación de una oficina federal de supervisión y estabilidad, que estaría integrada por representantes de las agencias de regulación financiera y del Congreso. Además, el Tesoro no podría adquirir activos problemáticos infectados por la crisis, a menos que reciba un paquete de acciones de esa institución financiera con un valor equivalente. Intentarán también ampliar las ayudas más allá de Wall Street. La primera en la frente.

La segunda negativa ha sido la solidaridad exigida a otros gobiernos occidentales de intervenciones similares, que ha caída en saco roto a la vista de las palabras del ministro de finanzas alemán, Peer Steinbrïc, que, tras una ronda de consultas telefónicas con el resto de colegas del G-7, afirmaba que la situación de éstos es completamente distinta a la que presenta EEUU, descartando de base una inyección de fondos similar, pese a entender la actuación de EEUU. Con más claridad se expresó Angela Merkel , que no dudó en acusar a EEUU y Gran Bretaña, de ser los co-responsables de la actual crisis financiera”, además de pedir una mayor regulación internacional para el sector financiero. La segunda, también en la frente.

Pero no sólo desde el extranjero recibe críticas las decisiones del Gobierno estadounidense. Premios Nobel como Joseph Stiglitz o Paul Samuelson también criticaban las últimas peticiones. El primero, premio Nobel de Economía 2001, considera que el macroplan de rescate “está desatinado´, pues no responde directamente a la crisis inmobiliaria, la raíz del problema y sostiene que el ciudadano común debería estar muy preocupado, pues el país, a sus juicio, está al borde de la recesión, en línea con las tesis demócratas. En el caso de Samuelson, no ha dudado en asegurar que la actual situación es para el capitalismo lo que la caída de la URSS fue para el comunismo.  Otra más en la frente.

Por ello, el movimiento de la FED no responde a los beneficios que parece recoger el plan de la Casa Blanca y para evitarse males mayores no dudaba en dar luz verde a las peticiones de Goldman Sachs y Morgan Stanley para que dejarán de ser bancos de inversión independientes, lo que supone la desaparición de un modelo negocio ya tocado de muerte desde la crisis de Bear Sterns, la desaparición de Lehman Brothers y la venta de Merrill Lynch a Bank of America. La decisión de Goldman y Morgan permitirá a ambas entidades solicitar financiación de emergencia a la Fed a costa de estar más controlados por la autoridad reguladora estadounidense. Además, Morgan Stanley aprovechaba la coyuntura para lograr liquidez gracias a la venta de entre un 10% y un 20% de su capital al primer banco japonés, el Mitsubishi UFJ, lo que supondrá para la entidad norteamericana una inyección extra de al menos 8.500 millones de dólares.

Toda esta desconfianza y dudas se trasladaron a los mercados, cuyo mejor reflejó quedó ayer patente en la principal bolsa del mundo, Wall Street, que cedía un 3,27%, la mayor caída en las principales bolsas mundiales, que arrastradas también por esta difidencia se dejaban un 2,3%, en el caso del CAC 40 francés, el FTSE 100 británico cedía un 1,4%, mientras que el Dax alemán retrocedía un 1,3%, sin olvidar el 1,9% del Ibex 35. Pero ahí no quedó la reacción negativa, ya que el barril de petróleo West Texas, de referencia en EEUU, llegó a dispararse ayer más de un 24%, hasta los 130 dólares, mientras que el barril de Brent, de referencia en Europa, subió hasta los 107 dólares, sin dejar de lado el retroceso de la cotización del dólar. El plan de Paulson tampoco parece aplacar las tensiones del mercado interbancario, ya que ayer el Euribor cerraba en máximos históricos, al alcanzar el 5,440%, frente al 5,340% del martes pasado. ¿Terminará por convencer a alguien Paulson?

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