edición: 2579 , Lunes, 22 octubre 2018
06/05/2016
El desacuerdo cotiza al alza 

La Bolsa respira mejor el fracaso de los pactos políticos

El Ibex 35 regresó al final de abril al nivel de la cita electoral de diciembre
Juan José González
La situación política, con una legislatura de cien días y sin producción legislativa de interés alguna, ha trascendido a la vida económica paralizando, anulando o demorando inversiones empresariales previstas para la parte del año. Algunos expertos apuntan estos días que no ha sido para tanto, que las decisiones importantes de inversión se ejecutan con independencia de las negociaciones políticas para formar un nuevo Gobierno. En cualquier caso, el termómetro que mide la temperatura empresarial e inversora del ambiente, la Bolsa, parece haberse pronunciado. Prueba de ello es que el Ibex35 ha bajado la guardia en este primer trimestre del año, dejando en evidencia que el desacuerdo político ha conseguido perturbar la estabilidad económica, al menos, la de aquellos agentes que querían comprar e invertir.
Mientras se ponen de acuerdo o bien, el tiempo despeja las dudas y señala al vencedor, comienza ahora un nuevo período que puede ser definitivo, para que las fuerzas políticas consigan en las urnas el margen suficiente para gobernar o, si no, logren llegar a acuerdos negociados de gobierno. Sin embargo, estos cien días de vacatio legis político, unos 75 de sesiones bursátiles, ha servido para comprobar algunos comportamientos dignos de mayor y profundo análisis. El primero, sin ir más lejos

En realidad, a los operadores de los mercados les interesan otras claves, en especial las noticias macroeconómicas, las previsiones institucionales, los resultados empresariales. En particular se sienten atraídos por las declaraciones de los responsables de los bancos centrales. En estos tres meses, cuatro si se suma el electoral diciembre pasado, han sido prolíficos y fecundos en opiniones de la FED, Banco del Japón, el BCE, el Banco de Inglaterra y el Brexit, mientras el Bundesbank se ha tomado unas vacaciones o limitando su perfil a intervenciones muy puntuales, sin polémicas de alcance.

Por tanto, los acontecimientos políticos desde el 20 de diciembre (día de las elecciones) hasta el día de ayer, han influido en el ritmo, o pulso cardiaco de los inversores bursátiles, facilitando la especulación en base a los posibles escenarios políticos que no llegaron a producirse, pero que colaboraron al vaivén bursátil de los últimos cinco meses. El lunes 21 de diciembre, el selectivo español marcaba los 9.365 puntos. El camino recorrido por el índice bursátil hasta el 11 de febrero, reflejó la posibilidad de acuerdo en las negociaciones para formar un Gobierno "de progreso", y el Ibex 35 bajó hasta los 7.746 puntos. En ese recorrido la posibilidad de acuerdo estuvo acompañada por la crisis en el mercado de las materias primas.

La especulación cogió oxígeno de nuevo tras comprobar el mercado las dificultades para formar un nuevo Gobierno: esta fase alcista se prolongó hasta el 14 de marzo con el Ibex 35 en los 9.142 puntos. Las noticias macroeconómicas, con la FED enfriando las perspectivas de los tipos y acompañadas de los primeros resultados de la banca norteamericana, consiguieron rebajar el índice selectivo hasta los 8.293 puntos el 7 de abril. Apurando las últimas oportunidades para un acuerdo político que nunca llegaría, el Ibex escala hasta los 9.333 puntos el 27 de abril, una cota similar a la que registró al día siguiente de las elecciones, cinco meses antes. 

Según la trayectoria descrita por el selectivo español, daría la impresión de que los mercados bursátiles, los agentes y actores que operan en los mercados de valores, al menos en España, se sienten más seguros y libres en situaciones que, como la breve legislatura que acaba de finalizar, y en la medida en la que no se consigue formar Gobierno, no avanzan las negociaciones o no se percibe acuerdo alguno para acordar un nuevo Ejecutivo. La vida del Ibex 35 en los últimas semanas ha reflejado los deseos de los inversores, de modo que cuando soplaban vientos de acuerdo político el índice recortaba y, al contrario, cuando se alejaba la posibilidad de formar Gobierno, el mercado, el Ibex, los operadores e inversores respiraban. O sea, que la Bolsa funciona con mayor confort y desahogo cuando no hay Gobierno, lo cual deja el paso el libre para todo tipo de interpretaciones y moralejas. Aunque parecen bien claras.

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