edición: 2471 , Martes, 22 mayo 2018
26/11/2012

Ni en Interrlagos, ni en Valencia hubo milagros

Antonio Cubero
No hubo milagro en el Gran Premio de Brasil como suspiraban los aficionados españoles a la Fórmula 1, ni tampoco lo hubo en el Ciutat de Valencia como esperaban los seguidores madridistas deseando el pinchazo del Barcelona. Pero no llovió a cántaros como, al parecer, deseaba Fernando Alonso, ni tampoco se estropeó el alternador del coche del alemán Sebastian Vettel como esperábamos la mayoría de los aficionados españoles fieles seguidores del campeón asturiano. Y el Levante tampoco pudo obrar el milagro de echar una mano al Real Madrid al ser arrollado por el Barcelona, que aumenta a once puntos su ventaja sobre el equipo de José Mourinho.

Nos quedamos con la sensación agridulce de haber disfrutado de una excelente temporada con el consuelo del subcampeonato mundial de Fórmula 1. El premio final fue con todo merecimiento para el piloto alemán, quien se convierte a sus 25 años en el tricampeón más joven de la historia al terminar sexto en el Gran Premio de Brasil. Alonso sólo pudo subir al podio como segundo para rozar las puertas del milagro quedándose tres puntos por debajo del joven káiser germano en la clasificación final.

El británico Jenson Button ganó la carrera y Felipe Massa completó el podio que clausuraba una temporada en la que Alonso llegó a soñar con su tercer título mundial hasta ver entrar a Vettel bajo la bandera de cuadros en una carrera en la que por unos momentos el asturiano se auparía al primer puesto como sucedía en la vuelta 56 en la que era el ganador del Mundial por dos puntos sobre Vettel. El campeón ha vencido tras subir nueve veces al podio. El subcampeón lo hizo en trece ocasiones.

El otro milagro, el que tenía al madridismo con los dedos cruzados, tampoco se produjo en Valencia donde el Barcelona de Tito Vilanova siguió su marcha imparable en la Liga con la única vigilancia del Atlético a tres puntos y la tranquilidad de ver por el espejo retrovisor al Madrid en la lejanía de once puntos. Un Madrid que había perdido con el Betis en el Benito Villamarín con una imagen y juego que debe hacer recapacitar a quien como Florentino Pérez ha dado tanto poder a José Mourinho, cada vez más absurdo en su forma de huir de la quema echando la culpa a los demás cuando las cosas se tuercen como en estos momentos en los que ve escaparse al Barça y al Atlétiico. Y es que Mou, listo como el que más, sabe que empieza a estar desgastado.

Y mientras tanto, el Barcelona sigue evitando cualquier problema interno que le surja y asombrando con su política de cantera. Ayer, con la entrada de Martín Montoya en sustitución de Dani Alves, jugó el partido con el Levante con once canteranos sobre el terreno de juego. Un equipo para envidiar formado con Valdés, Montoya, Piqué, Puyol, Jordi Alba, Cesc, Busquets, Xavi, Iniesta, Messi y Pedro. Todo un digno espejo en el que muchos clubes deberían mirarse.

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