edición: 2593 , Lunes, 12 noviembre 2018
27/06/2011
Test de estrés en 18 días si el Banco de España no lo remedia

No habrá aprobado general ni para bancos ni para cajas de ahorros

La banca española recibirá un fuerte varapalo de la EBA
Juan José González

Semana complica y difícil la que comienza hoy para el Banco de España. El Gobernador tiene sobre la mesa las cuentas de los siete primeros grupos bancarios. A lo largo del fin de semana dos directores generales del banco y él mismo se han volcado en un análisis de la situación financiera de los siete bancos: Santander, BBVA, La Caixa, Bankia, Sabadell, Popular y Bankinter. Se han revisado las provisiones, específica y genérica, así como los recursos propios de máxima calidad. El motivo no es otro que el cambio de criterio de la Autoridad Bancaria Europea (EBA) sobre la contabilización de las provisiones genéricas, cambio que supondría el suspenso para una buena parte de las 25 entidades financieras españolas que se someten al test de estrés de mediados del próximo mes de julio. El Banco de España parece compartir la tesis de una parte del sector bancario español –cajas de ahorro en particular- respecto a que se trataría de utilizar las pruebas de resistencia bancaria y, en concreto, sus resultados, como una práctica ejemplarizadora para dar a los citados test una apariencia de credibilidad que en realidad no tiene.

En cualquier caso, Fernández Ordóñez tendrá que hacer demostración de sus dotes de convicción ante las autoridades bancarias, hoy más atentas y condescendientes con la banca italiana al tiempo que dan la bienvenida al también italiano nuevo presidente del BCE Mario Draghi. El ‘padrino’ o ‘Don Vito’ llega al supervisor europeo en el momento más adecuado, esto es; al sitio clave en la fecha clave para la banca de su país, todo un elemento de desconfianza para la mayoría de los socios europeos, una muestra más de nepotismo, de las que ya se cuentan varias.

En apenas tres semanas, los aspirantes al aprobado en las pruebas de resistencia bancaria, están convocados al examen de julio, una convocatoria difícil y crucial por muchas razones técnicas y por el propio calendario, al coincidir con el momento álgido de máxima tensión en los mercados y en el terreno de juego europeo. En el fondo, el sector bancario en general y el español en particular, va a recibir un poco más de presión, y no solamente ambiental, puesto que esta en juego un importante ‘paliativo’ aplicado con eficacia por el Banco de España: los fondos específicos o colchón  anticrisis de las entidades financieras españolas, denominados provisiones genéricas.

Estos, según la EBA, específicos de la banca española, impedirían a la autoridad bancaria la utilización de una comparativa homogénea y, por tanto, al no contar –contabilizar- como capital “Core Tier 1” se da casi por seguro que las cajas de ahorros no alcancen el cinco en el examen y que los grandes bancos, incluidas La Caixa y Bankia, resulten peor paradas en las calificaciones de estrés.

El trabajo del Gobernador, posiblemente un o de los más comprometidos en los últimos meses, pasa por convencer a la EBA de los efectos positivos que están jugando esas provisiones en el apartado de la solvencia, así como de la particular situación del sector bancario español, inmerso en plena reestructuración. El plazo con el que cuentan las autoridades españolas es excesivamente corto como para que la EBA pueda admitir alguna excepción a sus reglas, si bien, Fernández Ordóñez cuenta con alguna alternativa que bien podría valer para superar la reválida de julio, lo que no evitaría que la alternativa estuviera libre de sacrificio ni mucho menos de coste.

Se trata del FROB y, dada su naturaleza de fondo de ayuda, se cree probable que tuviera que ser suprimida en su segunda ronda, pues la autoridad bancaria europea la equipara en igualdad con las dotaciones genéricas y, por tanto, difícilmente servirían como base para hacer las comparaciones entre las entidades financieras. En este caso, el sector más perjudicado serían las cajas de ahorros, actualmente con mayores problemas de capitalización, y centradas en plena reestructuración, en la captación de recursos para cumplir con los niveles de solvencia exigidos por las autoridades españolas.

Actualmente, las entidades financieras españolas cuentan con 28.000 millones de euros en provisiones anticrisis o genéricas; 44.000 millones de provisiones específicas, una suma, 72.000 millones de euros, que al término del primer trimestre podrían ser consideradas como la mejor y más fiable hucha de capital de la banca europea.

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