edición: 2390 , Martes, 23 enero 2018
21/12/2012

No hay sucesión empresarial si el banco adquiere el inmueble de una sociedad en subasta hipotecaria, sin la maquinaria

Javier Ardalán
El Tribunal Supremo ha emitido una sentencia, de 14 de noviembre, que viene a aclarar la falta de continuidad empresarial en las adquisiciones por subasta de inmuebles de sociedades por impagos de las deudas tributarias.

De esta forma, no existe sucesión empresarial cuando en un procedimiento hipotecario se adjudica a una entidad financiera  un inmueble en el que se desarrolla  una  actividad empresarial, pero no se le adjudican ni los enseres ni la maquinaria para continuar dicha actividad.

En estos casos, el ponente, el magistrado Segoviano Astaburuaga, determina que en estos casos no se ha produce la transmisión de un conjunto de medios organizados a fin de llevar a cabo una actividad esencial o accesoria, sino que lo trasmitido son los inmuebles, por lo que no se produce la sucesión empresarial regulada en el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores, ya que no hay sustitución de una actividad empresarial por otra, pues no concurre el elemento esencial, ya que no se ha producido el cambio de titularidad de la empresa o centro de trabajo, sino que únicamente se ha producido el cambio de titularidad de un inmueble.

La tradición jurídica del Tribunal Supremo viene exigiendo en la interpretación y aplicación del artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores, que concurrieran dos elementos consistentes respectivamente en la sustitución de un empresario por otro en una misma actividad empresarial y en la transmisión del primero al segundo por cualquiera de los medios admitidos en derecho de los elementos patrimoniales necesarios para continuar la actividad empresarial, aun cuando en relación con la necesidad de transmitir elementos patrimoniales se haya introducido recientemente una modificación de criterios en relación con las empresas de servicios en aplicación de la doctrina del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.

Esta doctrina jurisprudencial se ha mantenido así, a pesar de que en la necesidad de transmitir elementos patrimoniales se haya introducido recientemente una modificación de criterios en relación con las empresas de servicios en aplicación de la doctrina del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas.

El Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas (TJUE) ha señalado como elemento fundamental para determinar si existe o no sucesión empresarial el de que se haya transmitido una entidad económica organizada de forma estable, o sea, que se haya producido la transmisión de un conjunto organizado de personas y elementos que permite el ejercicio de una actividad económica que persigue un objeto propio y cómo la realidad de aquella transmisión garantista puede deducirse no solo de la transmisión de elementos patrimoniales sino del hecho de que el nuevo empresario se haga cargo o no de la mayoría de los trabajadores, que se haya transmitido o no la clientela o del grado de analogía entre las actividades ejercitadas antes y después de la transmisión

El ponente, concluye, en definitiva, que hoy lo importante y trascendental es que se haya producido la sustitución subjetiva de empresarios o entidades, lo que habrá que concretar en cada caso a partir de las particulares circunstancias concurrentes.

En el asunto examinado en el litigio analizado, la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, afirma que ha quedado acreditado que la entidad recurrente adquirió en subasta únicamente el inmueble en el que se desarrollaba la actividad hotelera, sin que le fueran adjudicados los bienes muebles que, tal como se ha hecho constar con anterioridad, en parte fueron adjudicados a un tercero.
Finalmente, tomando como referencia la sentencia de 23 de noviembre de 2004, utilizada como sentencia de contraste, no resulta contraria a lo regulado en el artículo 51.11 del Estatuto de los Trabajadores ya que  "dicho precepto, referido a supuestos de venta judicial de bienes como en el caso presente se produjo, lo que hace es reiterar lo que el artículo 44 del Estatuto de los Trabajadores dispone con carácter general, puesto que lo que en él se dice es cuando se produzca la venta judicial "de la totalidad de la empresa o de parte de la misma", sólo podía hablarse de sucesión de los efectos del citado artículo "cuando lo vendido comprenda los elementos necesarios y por sí mismos suficientes para continuar la actividad empresarial".

Por lo tanto, si, como hemos señalado, no se puede hablar de venta de una empresa ni de una unidad productiva autónoma porque lo vendido no permite seguir con aquella explotación empresarial, tampoco el artículo 51.11 del Estatuto de los Trabajadores puede servir para defender en el caso la existencia de sucesión.

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