edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
07/05/2018

Norwegian rechaza las ofertas de IAG y deja planteada una batalla crucial para el holding “español”

Mientras una parte de los analistas dicen que el tiempo corre a favor de la alianza otros lo niegan
Carlos Schwartz
International Airlines Group (AIG) vio como el consejo de su competidor de bajo coste Norwegian rechazaba las dos ofertas que le había hecho, según afirma la hispano británica, informalmente. Los términos del comunicado de Norwegian informando del rechazo con cierto estilo desafiante sugieren que las ofertas no se acercaban a ningún punto próximo a las expectativas de la empresa de capital noruego que opera desde Gatwick sus vuelos transatlánticos de largo alcance a tarifas reducidas. Como IAG anunció el pasado viernes unas cifras de negocio y de beneficio por encima de las expectativas de los analistas el comentario más difundido este fin de semana era que la empresa con sede oportunista en Madrid y gestión real en Londres disponía de tiempo. O dicho de otra forma, se podía sentar a la puerta de su casa a ver pasar el cadáver de su competidor. En la presentación de resultados del  primer trimestre, el consejero delegado de IAG, Willie Walsh, afirmó que su empresa va a considerar todas las alternativas respecto de Norwegian, sugiriendo claramente que incluía la posibilidad de abandonar la puja. 
Walsh dijo ser un admirador del modelo de vuelos de largo alcance y bajo coste diseñado por la noruega y que ha sido por ello que han lanzado la empresa Level destinada a competir en ese segmento pero afirmó que “lo que no han sido capaces de demostrar es que puedan hacer de ella un éxito financiero. Esta es una oportunidad que pensamos explotar en todas sus posibilidades”. 

Norwegian tiene un recorrido de pérdidas acumuladas muy significativo y hace un par de meses tuvo que hace una colocación de acciones para mejorar su posición de capital recaudando 1.300 millones de coronas suecas. El mes pasado IAG anunció que en esa venta de acciones había tomado una participación del 4,6% de Norwegian y que se aprestaba a hacer una oferta por todo el capital de su competidor. Respecto de la estrategia de Walsh y sus fintas cabe hacer una primera reflexión: si el jefe de IAG piensa que Norwegian es un fracaso financiero… ¿Porqué se toma el trabajo de hacer dos ofertas? Todo parece indicar que estamos en una fase de negociación que sigue abierta.

El otro elemento de esta tensión entre empresas de aviación civil es que Norwegian es una competencia muy molesta para IAG. Opera su hub transatlántico desde Gatwick, y tiene una flota de aviones en propiedad que los analistas consideran sobre dimensionada. En 2012 sorprendió al mercado con la adquisición de 372 aviones en lo que parecía una aventura. Pero la línea aérea logró una expansión de sus vuelos de larga distancia que justificó la inversión. Luego incrementó sus licencias para operar vuelos, entre ellos la de Londres-Nueva York.

Su presión ha ocasionado problemas de tarifas a los competidores y eso incluye a Air France-KLM y Lufthansa que se vieron obligados a fundar sus propias empresas transatlánticas de bajas prestaciones para los pasajeros y tarifas reducidas. Estos saben bien que el modelo funciona. Entre los analistas hay quien piensa que Walsh se enteró de que Norwegian tenía planeado reducir su flota en propiedad vendiendo 140 aviones y que había considerado además la posibilidad de vender su programa de viajeros frecuentes. 

De acuerdo con una fuente del sector “Una reducción de aviones en propiedad  para tomar en leasing los que necesite de acuerdo con sus necesidades operativas puede suponer una reducción del apalancamiento de la empresa que junto con otras medidas suplementarias haga rentable el modelo y la empresa deje de perder dinero. 

Eso es lo que ha promovido el interés de IAG… comprar antes de que el competidor salga de los números rojos y se refuerce. Esto es lo que realmente teme Walsh”. Vale la pena considerar que los buenos resultados de IAG en el trimestre tienen tres fuentes: la mejora de los tipos de cambio, el aumento del precio de los billetes y el aumento de las ventas sobre todo en las líneas transatlánticas. Es esta última la fuente de ingresos que se ve amenazada por Norwegian. 

Por otra parte es difícil que Level se desarrolle a la velocidad de crucero necesaria para sacar del mercado a Norwegian y lo que realmente saldaría la cuenta es una adquisición de la empresa con cabecera en Oslo para fusionarla con Level y sacar del mercado a esa molesta presencia que enturbia el agua de un mercado que podría ser apacible.

Esto no es todo respecto del interés de IAG. Sobre toda la operación sobrevuela el fantasma del Brexit. La navegación aérea se gobierna por el tratado de Chicago de 1944 que obliga al establecimiento de acuerdos bilaterales entre países. De momento BA se vale de acuerdos de cielos abiertos con Estados Unidos de un lado y con la UE del otro. Esto plantea la necesidad de renovar ambos acuerdos. En esta negociación BA deberá aseverar que es una empresa británica, por su base operativa y su naturaleza de empresa de bandera. Pero esta declaración de pertenencia va a socavar sus posiciones como IAG en la negociación ante la UE a la que deberá someter su condición de europea. 

Quizá sea en este sentido que le valdrá la baza de que su empresa propietaria tiene sede en España. Pero la dualidad no tiene porque necesariamente facilitar ambos pactos y puede socavar los dos a un tiempo. Comprar Norwegian antes de que esta negociación esté cerrada le permitiría incrementar rutas y reforzar sus argumentos en todos los sentidos. Norwegian mientras ha asegurado que recibió varias ofertas de otros importantes competidores.

“Estamos contentos de tener a IAG como un inversor. Casi no es necesario decir que no son ellos los únicos interesados que se nos ha acercado”, afirmó Bjorn Kjos el consejero delegado de la empresa. Ésta no dio información sobre las dos ofertas que recibió de IAG por el 100% de su capital. El 27% de la empresa está en manos de Kjos y de su presidente Bjorn Kise y en el sector del transporte aéreo se considera que ambos tienen poco interés en vender y consideran que la posibilidad de rentabilizar a su empresa está al alcance la mano. 

No es menos cierto que Kise presidió hasta febrero pasado Norwegian Bank cuyo principal activo es Norwegian Finance que ha financiado la adquisición de los aviones de la empresa. El cambio de política respecto de la propiedad de los aviones tiene que ver también con un saneamiento de los balances del grupo Norwegian. Pero lo que salta a la vista es que ni Kise ni Kjos están por vender por debajo del precio que ellos consideran adecuado. La negociación está lejos de haberse cerrado, pero lo que no está tan claro que el tiempo juegue a favor de IAG.

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