edición: 2785 , Martes, 20 agosto 2019
28/06/2018
banca 
Recuperar prestigio para tener influencia

Nueva etapa del Banco de España para negociar fusiones y cerrar la reordenación bancaria

De Cos quiere dar carpetazo a los 18 años más calamitosos de la institución interlocutora con los supervisores europeos en política monetaria
Juan José González
Como todo ejercicio de autocrítica, el realizado por el nuevo Gobernador esta semana, a propósito de su presentación pública, no puede más que ser bien recibido, aunque, en tanto que juicio y valoración propia, algunos reconocimientos del mea culpa merecen ser matizados. Quizá la primera de estas deba ir dirigida hacia la consideración de Hernández de Cos sobre el carácter excepcional de la crisis financiera de 2008. Ese argumento de excepcionalidad ha sido común y habitual entre sus colegas supervisores locales franceses, italianos y portugueses principalmente, que no dudaron en esgrimirlo en público, pero que en modo alguno ha podido justificar las desafortunadas actuaciones de sus anteriores colegas. Recordar la falta de observación de Jaime Caruana, que, al parecer, no consideró anomalía alguna en las posiciones de riesgo de crédito de los bancos y que a la postre desembocó en la mayor crisis inmobiliaria.
Otro Gobernador diría de Caruana que "con él empezó todo" en referencia al célebre escrito firmado por el núcleo duro de la Inspección del Banco de España a un Caruana preocupado en otros asuntos mientras se mostraba "complaciente con la coyuntura española" (deuda del país) que se dirigía a toda marcha hacia el desastre. Tampoco el Gobernador Miguel Ángel Fernández Ordóñez, para el que las cajas de ahorros adolecían de una situación puntual y pasajera de falta de liquidez que se resolvería con el tiempo. Todo un `visionario´ cuya falta de perspectiva (y perspicacia) le obligaría a certificar posteriores intervenciones y defunciones de la mayoría de las cajas de ahorros. Así llega la supervisión financiera y monetaria hasta de Cos, entre visionarios despistados y técnicos abstraídos, a la espera de que no se repitan episodios del pasado más reciente.

Se diría, por tanto, que el sector financiero se divide en su fase histórica contemporánea en un antes (Caruana y MAFO), en una transición, la etapa aciaga del infeliz Luis Mª Linde (de perfil en la resolución del Popular entre otros muchos episodios) para concluir con un después, que bien puede ser la actual una etapa en la que se abren interesantes expectativas para la recuperación no sólo del prestigio institucional dilapidado por sus antecesores sino también por recuperar la posición de control en las funciones propias de la institución tanto en el aspecto de la supervisión como en el de la política monetaria.

Dieciocho años de práctica supervisora en los que sus antecesores nunca abandonaron la referencia al Banco Central Europeo como el único responsable de todas las decisiones -buenas y malas- e indecisiones que motivaron la mayoría de los problemas al sector financiero español. Esa referencia a la capacidad y peso del BCE debería ser matizada en esta nueva etapa distribuyendo responsabilidades a quien corresponde.

Pero antes de salir al exterior de Cibeles, de Cos está obligado a resolver algunas cuestiones pendientes en la casa. Es el conflicto con el cuerpo de funcionarios de la Inspección la materia que más ha trascendido en los últimos años a la opinión pública, precisamente un problema que tiene su origen en la etapa de Jaime Caruana en 2000 a raíz de los numerosos y graves problemas jurídicos de la crisis bancaria. Una vez se resuelva el entuerto entre cuerpos funcionariales, el banco podrá respirar en paz y ponerse a trabajar en la mejor dirección.

La dirección de los esfuerzos es la que ahora reclama toda la atención de los supervisores financieros y monetarios, y esta es la conclusión final del mapa bancario español, pendiente de varios movimientos. Es este un trabajo que va a necesitar de la capacidad de los gestores bancarios y de la habilidad negociadora del equipo de Cos, pues se trata de la fase más crítica para varias entidades financieras donde están implicadas los primeros bancos del país.

Le toca a de Cos abrir una nueva etapa al mismo tiempo que dar carpetazo final a otra, a la que durante cerca de 18 años ha sido cooperador necesario de la mayor crisis financiera, y a la postre inmobiliaria, que se ha vivido en España, cuyas huellas se resisten hoy día a desaparecer de los balances bancarios. Porque aunque sea el BCE el autor de las competencias de política monetaria, compartidas con otras medidas en Fráncfort, el Gobernador local representa la institución de contacto con los supervisores centrales europeos, siendo su capacidad negociadora en política financiera y monetaria de la misma importancia y peso que la de un ministro del Ejecutivo. Y de su acierto y calidad en el trabajo dependerán no sólo las decisiones económicas sino también el prestigio del país al que representa y que para empezar en el cargo no es poco.

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