edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
27/03/2009

Ono, de la transición a la contención

Tocan a metamorfosis en ONO. Lo sabía José María Castellano desde su aterrizaje en la operadora de cable en noviembre, pero las campanas de los fondos, los accionistas mayoritarios, la quieren ya. Por eso pliega la bandera de las grandes conquistas y hace sitio a nuevos escalones entre sus subordinados. Asumió las riendas sin esconder las heridas: ni las de la operadora -un rendimiento por debajo de lo esperado, 4.000 millones de deuda y la caída de ingresos- ni las de un mercado en el que la banda ancha no escapa al descenso del consumo. Advirtió que sería una travesía del desierto -sobre todo en las arenas financieras-, pero contaba con hacerla en caravana y con las brújulas doradas de los inversores. El espejismo se ha destapado: ha sido el malestar accionarial doméstico la primera tormenta, aunque los de Castellano la dan por saldada.

El triunfo del modelo comedido, la contención de costes y la gestión de los recursos ya existentes -que eran la bitácora buscada por los fondos extranjeros- se imponen y llevan ya el apellido de Rosalía Portela. Los siguientes pasos para Castellano serán ya a cuatro manos con ella cuando la nueva consejera delegada obtenga el respaldo de la Junta el 5 de mayo. Con el ariete de la reducción de costes, renuncia al móvil, se aferra a la banda ancha -a menos velocidad de la que pretendió, lejos de la avanzadilla del FTTH de Telefónica- y a la tv de pago. Y tratará de poner sus cuentas, en el respiro de la deuda de 2009, a salvo de la tormenta del consumo en el sector. Aunque como descuenta Richard Alden, -hasta ahora CEO de la operadora durante 11 años- Ono se precipite hacia su integración en una multinacional como hizo la  belga Telenet con Liberty Global.

Ofreció hacer la cirugía necesaria para dar la vuelta a los números rojos de la operadora de cable, aligerar el lastre de sus 3.800 millones de euros de deuda y librar de la maldición de producir para sus bancos acreedores. Juró que sus caminos -al menos en un primer momento- pasaban por la mejora del ebitda y por la vereda de la reducción de costes. Se ha ceñido a ellos: el resultado bruto de explotación subió en 2008 un 10,6% y redujo sus pérdidas un 87% en 2008, hasta los 26 millones de euros. La condena de Ono ha comenzado a ver el oasis, pero por ahora sólo el financiero. Castellano se ha encargado de subir al carro de la rentabilidad y sacarle brillo al escaparate financiero, el que más miran con lupa sus fondos de inversión, el que tratan de lustrar para quienes quieran acercarse a su escaparate.

Castellano cuenta con  el paraguas de CCMP, Providence, Thomas H.Lee y Quadrangle y el resto de los socios extranjeros, que suman un 68,4% del capital. Hasta ahora, le acompañaba el laissez faire de los 80 accionistas españoles que controlan el 21% de la empresa. Ya no será así. No al menos con la misma fluidez. El Santander ya ha hecho efectiva su salida, con la dimisión de Matías Rodríguez Inciarte, que será seguida por la del independiente Diego del Alcázar. Y los representantes de Multitel, Eugenio Galdón y Tomás Fuertes, han enviado ya su carta de dimisión, pero la salida tiene que ser ratificada en la asamblea del 5 de mayo. Serán sustituidos por dos consejeros de menor perfil designados por ellos.

No son tiempos de experimentos, lo advierte Jonathan Cumming con las riendas financieras de ONO sujetas bien cortas. La tregua para Portela y la transición de la operadora será solo en 2009. Castellano deja atrás la opción más ‘española’, que apostaba por acelerar, con Antonio Viana al volante, la apuesta operativa de Ono. Rosalía Portela asumirá como Consejera Delegada de Ono con la experiencia a sus espaldas de y el horizonte de la contención de costes- aunque una buena parte de ese camino ya se transitó en 2008- y la avanzadilla comercial de la suma de clientes: hay cobertura para 7 millones de hogares y sólo llega a unos 2 millones de clientes. Aunque -como reconoce Alden en entrevista con Negocio- la operadora tendrá que pescar con sus inversiones pasadas y convencer a los usuarios de que su tecnología, el cable, es mejor que el ADSL de Telefónica y sus rivales.

José María Castellano se enchufa al oxígeno de Ono, ése que le han enrarecido las agencias de calificación y el precio a la baja de sus bonos por las sombras sobre su capacidad financiera. La amortización de Ono empieza en 2010 mientras que el del resto de los operadores de cable europeos arranca en 2012. Tiene un flujo de caja positivo, espera no tener problemas para hacer frente al servicio de su deuda en todo este año y se aferra al horizonte de su posible refinanciación en 2010. El operador, que cuenta con un préstamo de 3.500 millones de euros suscrito para financiar la compra de Auna en 2005, cerró el año pasado con una pérdida neta de 26 millones de euros, pero contaba también con una caja en efectivo de 342 millones de euros. Cumming  espera mantener este nivel en 2009 tras el pago de intereses -unos 250 millones de euros al año - y antes de la amortización de su deuda. El calendario de repago del préstamo sindicado de Ono prevé una amortización de 36 millones de euros en 2009 y otra de 414 millones hacia finales de 2010. Junto con otras obligaciones, los vencimientos en 2009 sumarán 186 millones de euros y 430 millones en 2010.

La crisis, la sangría de clientes -perdió unos 36.000 en el segundo semestre, hasta los 1,853 millones de abonados- y el descenso de los ingresos totales demarcan las fronteras de sus pretensiones. Y le bocetan la hoja de ruta de los próximos meses: la siguiente estación será a cubierto. Ono reforzó sus áreas de marketing y ventas en el negocio residencial e integró en su división de empresas todos los negocios corporativos como grandes compañías, pymes y servicios mayoristas en busca de mayores sinergias. Consiguió afianzar su rentabilidad operativa y reducir las pérdidas de forma drástica. en 2008, pese a la ligera caída de los ingresos, pero los costes financieros son elevados y, sobre todo, la compañía enfrenta unos próximos años llenos de vencimientos de una deuda de 4.200 millones de euros que no tiene caja para pagar. La opción es refinanciar este pasivo y alargar los vencimientos, y en ello está el departamento financiero de Ono. Pero para eso los bancos querrán algo más que promesas.

Si la tormenta del sector empujó ya a la operadora de cable a reducir el nivel de actividad en ventas, dejar atrás el segmento de acceso indirecto y a concentrarse en los "clientes con vocación de permanencia", en 2009 amaina todos sus vientos: el horizonte de su conversión en un operador integrado fijo y móvil no llegará en corto plazo. A las aportaciones adicionales de los socios, la entrada de nuevos accionistas, o la realización de emisiones de deuda al mercado, de momento ni están ni se las espera. Si llegan lo harán con la travesía del desierto ya a sus espaldas. Tocan clarines de prudencia para los de Castellano: centrará en mejorar su eficiencia mediante la reducción de costes, moderar la inversión en redes y cruzar los dedos para que el ARPU (ingreso medio mensual por cliente) se mantenga, como hasta ahora, estable en 53,2 euros. Para competir en movilidad, Ono tendrá que conformarse con apostar por la venta de internet móvil para portátiles.

UNA NAVE MENOS AMPULOSA

Castellano asumía en noviembre el volante de Eugenio Galdón en la carrera por los 100 megas, un ‘auto’ vistoso, exclusivo, al que sólo César Alierta y él aspiraban a subir a corto plazo. Ono no pudo acercarse a los 30 megas de Telefónica en su momento y esperaba que los 50 megas y su evolución a través de los sistemas docsis le permitieran estirar las prestaciones del cable hasta los 100 megas antes de fin de año. No será ahora. Renuncia al móvil, se aferra a la banda ancha, pero será a menos velocidad de la que pretendió. O con más tiempo. El motor de su travesía, la nave de los 100 megas y el cableado del 85% del territorio con la que esperaba llegar a las orillas de la recuperación, ya se ha gripado. No ha tenido más remedio que recoger las velas de los 25 megas y la de Ono iO y ver cómo los problemas de ejecución de los 50 megas le manchan la corona. Eugenio Galdón prometía los 100 megas a finales de septiembre. Y José María Castellano paró sus caballos: en dieciembre muchos de sus clientes de 25 megas tuvieron que acomodarse de nuevo en los 12, el techo que puede ofrecer en la mayoría del territorio donde tiene cobertura. La red de Ono no se diseño para docsis 3 y su entrada en funcionamiento está revelando algunos problemas.  Es verdad que pueden dar los 100 Megas con la nueva tecnología digital docsis 3.0, pero diseñaron las redes pensando en la distribución de televisión (que es lo suyo) lo que impide comercializar banda ancha de 100 megas de forma tan masiva. Y tan rápida.

Castellano recoge velas en Ono, justo ahora que el mercado, en plena guerra de la fibra le entona el ‘ahora o nunca’, si quiere hacer valer los atractivos del único grupo con una red nacional alternativa a la de Telefónica. Le queda el refugio en sus galones como líder en comunicación y entretenimiento por banda ancha. La banda ancha en España creció un 12,9% en 2008 hasta superar los 9 millones de líneas, pero no es inmune al tsunami del tejido financiero y el consumo, sobre todo el cable: hasta finales de 2008 se contabilizaron más de 7,28 millones de líneas DSL, (una cifra que representa un 13,9% de crecimiento interanual) mientras que el cable módem alcanzó los 1,77 millones de usuarios, un 8,8% más respecto al mismo periodo de 2007. Y las aspiraciones en televisión, a la vista de que ONO mejoró sus cifras, la de televisión de pago y la de Internet, con un incremento del 8,2% y del 6,7%, respectivamente. Uno de cada tres abonados opta por su oferta de "triple play" y  su servicio de pago es uno de los pocos que han ganado clientes, hasta sumar 1.039.000, un 8,2% más con respecto al cierre del año anterior.

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