edición: 2349 , Miércoles, 22 noviembre 2017
29/07/2010
OBSERVATORIO DE TELECOMUNICACIONES

'Operación Vivo': todos ganan algo, menos Slim

Telefónica conseguirá, con el 100% de Vivo y la integración con Telesp, la primera operadora brasileña en clientes y rentabilidad y desbancar a Oi
Para Slim se cumple la peor opción: el refuerzo de Vivo y Oi suma y sigue con el retraso en la fusión de Claro y Embratel y del permiso para controlar Net
Ana Zarzuela

Se han medido las fuerzas, las ofertas y los tiempos en una mesa en la que, aunque dos meses más tarde, tras el repudio de Bruselas, las alarmas del mercado, el castigo a los inversores y las presiones del 76% de sus accionistas, PT ha terminado por consumar (con la rendición de la cerrazón de Sócrates), la crónica de una venta anunciada. Aunque Sócrates, el presidente de Portugal Telecom, Zenial Bava, Lula y los accionistas de Oi pugnan por colgarse algún 'oro' tras el acuerdo con Telefónica para venderle el 50% de Brasilcel, ni el consenso de los analistas, ni los mercados en Sao Paulo, Madrid y Lisboa dudan en dar por ganador a Alierta, justo cinco años después de que, con la compra de O2, la española intnsificara una carrera de internacionalización que la ha convertido en la tercera teleco mundial. Del control del 100% de Vivo y su fusión con Telesp nacerá la primera operadora integrada del mercado brasileño, capaz de desbancar en clientes (69,2 millones), ingresos (11.800 millones de euros) y rentabilidad a Oi -dependiente en un 80% del negocio fijo- y de cortocircuitar el pódium que Slim daba por hecho para su fusión entre Claro y Embratel. Los triunfos de PT tienen más espinas: su 22,38% en Oi es su pasaporte para seguir en el mercado carioca, aunque tiene que empezar de cero, sin mayoría de control, en una operadora mucho menos rentable que Vivo. Consiguen su resarcimiento después de un mes de choques con Sócrates, los accionistas de referencia, con BES en cabeza, que apostaban por el pragmatismo negociado; y los accionistas hipotecados Visabeira, Ongoing, o Controlinveste podrán zafarse de la herencia del no a la OPA de Soniace en 2007 y tientan ya un dividendo extraordinario.

Pero el principal damnificado de una guerra en la que nunca tuvo sitio -a pesar de los esfuerzos de Bava por jugar las cartas de PT con América Móvil- deja poco espacio a la duda: es Carlos Slim. En el altar del ‘divorcio’ de PT y Telefónica, a América Móvil le tiembla el mapa carioca, justo ahora que  esperaba consumar la integración entre Claro y Embratel. Cuando llegue lo hará ante el refuerzo de Vivo (y la integración con Telesp y sinergias de hasta 4.000 millones de euros) y de Oi. Es otra vuelta de tuerca del Plan Verónica de Telefónica, una que apretará  donde más le duele a AM, en un modelo hasta ahora con dificultades para la integración en la región de los negocios y la convergencia de los servicios en fijo, móvil y tv.

Para la operadora española, los beneficios de la operación saltan a la vista. No hace falta que ahora los analistas y los mercados se lo recuerden: desde que el 6 de junio Alierta inició la primera de las cuatro ofertas por el 50% de Brasicel, Telefónica tenía muy claras sus prioridades de hacerse con la totalidad accionarial y el control de Vivo -la primera operadora de telefonía celular  brasileña- para hacer de su próxima integración con su operadora fija y de banda ancha, Telesp- una operadora global con la primera posición a mano en el mercado de más crecimiento en el sector regional, con 200 millones de habitantes, el segundo mayor mercado de la operadora española por aportes a los ingresos totales. “Se trata de una oportunidad única de creación de valor en Brasil”, proclamaba la nota a la CNMV. La puerta, en realidad, a un nuevo líder global en el mercado brasileño: con 69,2 millones de clientes, ingresos por 11.800 millones de euros, un Oibda de 4.100 millones y la mejor eficiencia del mercado (un margen Oibda del 35% en 2009), para Telefónica la operadora  resultante de la ‘Operación Vivo’ podrá descabalgar a Oi del pódium como mayor operador integrado del país carioca, el segundo mercado de telecomunicaciones con mayor capacidad de crecimiento en el mundo, tras la locomotora china. En dos o tres años, si siguen su bitácora, la apuesta de Telefónica en Brasil reportará al grupo un tercio de sus ingresos y habrá superado las aportaciones del mercado español.

Se lo recuerdan los analistas y los medios lusos: todo en la vida tiene un precio. Lo había vaticinado, letra a letra Ricardo Salgado, el presidente del Banco do Spirito Santo, principal accionista de PT y ariete desde principios de julio de la búsqueda de un acuerdo rápido y negociado con Telefónica. “Todo, hasta Vivo”. El del primer ministro José Sócrates y sus banderas ha encontrado su techo en 7.500 millones de euros para la participación de PT en Vivo -de ellos, 4.500 satisfechos al cierre de la adquisición- y por la luz verde al consuelo brasileño de Portugal Telecom en brazos del 22,38% de Oi. Es cierto que la oferta final es un 31,5% superior a la de 5.700 millones con los que Telefónica partió en su primera oferta del 6 de mayo y 350 millones por encima de la oferta aceptada por un 76% de los accionistas de PT, a la que Sócrates le impuso el veto de la acción de oro. 

Pero, para César Alierta, la letra pequeña del precio final, 7.500 millones, supone en realidad un “valor presente de 7.300”, no muy lejos en términos reales de los 7.150 que dejó extinguirse PT el 16 de julio. La oferta está cerrada, de manera tal que -como detallaba la operadora ante la CNMV- “no existe ya compromiso alguno” en relación a las mejoras adicionales, como el reparto de dividendos no distribuidos de Vivo o 'call' de acciones de PT, que contemplaba la última propuesta que obtuvo el voto favorable de la mayoría de los accionistas de PT en la junta celebrada el 30 de junio. Además, Telefónica se adelantó a las facturas de los analistas y los mercados: quería tenerlo todo listo para el cierre de la operación y cerraba esta misma semana un préstamo de 8.000 millones que negociaba con varios bancos, bajo la coordinación de Citigroup: 5.000 millones con un vencimiento a tres años, y un margen de 65 puntos básicos sobre el Euríbor, y 3.000 millones suscritos a cinco años, a un interés de 80 puntos básicos sobre el interbancario. La mayoría, llevan ya los apellidos de Vivo.  PT -como dan por hecho los informes de Goldman Sachs tras el acuerdo con Telefónica- podría destinar los fondos restantes a mejorar su estructura financiera, alivio de deuda, recompra de acciones e incluso a abonar un dividendo extra entre sus accionistas, aunque Zenial Bava aún no ha definido el destino de los más de 3.000 millones no comprometidos. Pero si, como adelantan varias casas de análisis como Bernstein, PT opta por asumir parte de los beneficios a los accionistas que rechazaron de la oferta de Telefónica y se decide por dividendo extraordinario, podría ser de un euro por acción, Telefónica recibiría al menos 80 millones de euros adicionales por su participación.

EL CONSUELO MÁS FAVORABLE PARA PT

Le han puesto apellidos los analistas de Banif: a la espera de más detalles sobre el acuerdo de PT para desembarcar en Oi -que será perfilado en un Memorando de Entendimiento pendiente con la brasileña tras el Consejo de Administración de PT- el acuerdo de venta de Vivo es “potencialmente muy positivo, tanto desde el punto de vista financiero como estratégico” para la operadora portuguesa. Coincide con el mercado lisboeta, que elevaba las acciones el miércoles un 6%, hasta recuperar los 8,799 euros. Deutsche Telecom le ha puesto cota al ‘efecto Vivo’: aunque según los analistas de la germana es bueno para las dos compañías y permite a las dos sostener -la lusa- y mejorar -la española- su exposición al mercado brasileño, descuenta que las acciones de PT podrían subir hasta los 9,5 euros cuando se complete la operación, desde los 8 del suelo al que cayeron en las dos últimas semanas, tras el ejercicio del veto por parte del Ejecutivo lisboeta. Para empezar, el acuerdo entre los Consejos de las dos telecos, acaba con la incertidumbre y el castigo aplicado por la Bolsa y los analistas para el valor portugués, desde que el 30 de junio Sócrates comenzaba a escenificar, con una ‘golden share’ ya condenada por Bruselas y el TUE, su cerrazón nacionalista. Lo hace, además, en términos pacíficos,  sin darle mucho más tiempo a que Telefónica -con el despacho americano y el holandés cargados ya de argumentos para. En buena lid, como llevaba sugiriendo Ricardo Salgado, el presidente de Banco do Espirito Santo y principal accionista de PT, desde que el 16 de julio expiraba la oferta de 7.150 millones de euros de Telefónica.

Portugal Telecom consigue, con la venta de su mitad en Vivo, hacerse sitio en lo inevitable, sin tener que ceder la que era la última de sus banderas: la permanencia de la teleco en su mercado brasileño, estratégico para ella, su mayor fuente de rentabilidad, al haber contribuido con el 46% de sus 8.600 millones de dólares en ingresos y con el 38% de sus 3.200 millones en utilidades brutas en el último año fiscal. Mientras los negocios de telefonía fija y telefonía móvil de Portugal Telecom están estancados, en el primer trimestre las ventas en Brasil se incrementaron un 27%, frente a la caída del 3,6% que sufrieron en Portugal. La propia Junta y el Consejo de PT coincidían con la mayoría de los analistas lusos en que no era “factible” que Portugal Telecom encontrara un mercado tan grande y atractivo en el cual pueda invertir los 7.500 millones de la venta de sus activos en Vivo.

Es cierto que PT destinará buena parte de las plusvalías de la ‘Operación Vivo’ a pagar un precio muy alto por su 22,38% en Oi: 3.650 millones de euros (un sobreprecio que BPI por ejemplo cifra en 1.200 millones de euros) pero no está previsto que la operación llegue antes del primer trimestre de 2011, cuando esté cerrada la operación con Telefónica y cobrados, al menos,  los dos primeros pagos: el de 4.500 millones, que se realizará en cuanto se cierre la venta y otro de 1.000 millones, que tendrá lugar el 30 de diciembre de 2010. PT tendrá que esperar por los 2.000 millones restantes al 31 de octubre de 2011. Además, como descuentan los analistas de Banif,  “si los accionistas de Oi entraran en el capital de PT, la empresa portuguesa no tendría necesidad de comprar la posición del 10% que Telefónica tenía en su capital. E incluso quienes como Finantial Times advierten de que la solución “sólo es la menos mala para PT y Telefónica”, reconocen que no tenía otra opción: recibir un múltiplo de 11 veces el Ebitda esperado de Vivo aunque tenga que pagar 6 veces el esperado por Oi para entrar en ella, es mucho más que un consuelo. Palabras mayores a la vista del perfil de PT, con un alto endeudamiento y un déficit del fondo de pensiones que han llevado a Standard & Poor's a amenazar su calificación crediticia. Lo justo, además, para superar, casi tres años después, facturas de la última OPA que impidió, la de Sonaecom (por cierto, entonces por apenas 2.000 millones de euros): los dividendos prometidos entonces no le permiten ya estirar más fórmulas de retribución para los accionistas.

OI NO ES VIVO, PERO ES BRASIL

“Vivo es el pasado y Oi nuestro futuro”, proclama ahora el presidente de PT, Zeinal Bava, aunque no será tan fácil reemplazar los beneficios de antaño por las promesas del mañana en Oi. En los planes de Granadeiro y Bava tratarán de sacarle punta a la experiencia móvil de PT en Vivo para hacer valer algún peso industrial en una operadora especializada en cuádruple play como Oi, en la que el 80% de los ingresos tienen que ver con sus redes fijas. Pero, aunque Golden Sachs prevé mejoras operacionales por la sinergia con PT, en Lisboa no pierden de vista que la mayor empresa de telecomunicaciones de Brasil es a su vez resultado de un proceso de crecimiento por adquisiciones aún muy reciente (con la adquisición en 2009 de Brasil Telecom que la convirtió en la mayor operadora de América del Sur en líneas de servicio) y que Oi (cuarta en móvil número uno en servicios de telefonía fija) no es ni será Vivo. Lo reconocen, de una u otra forma, los mercados cariocas: mientras las acciones ordinarias de Vivo cerraban ayer con una subida del 10,9%, las de Tele Norte Leste Participaciones, que agrupa las operadoras de Oi, caían el 10,02% en la rueda paulista, mientras que las preferenciales perdían el 6,21%. 

Sobre todo, será difícil que aporte el mismo peso a PT, hoy con casi un 50% de sus ingresos de origen brasileño. La operadora heredera de BrT, con 62 millones de clientes, es mucho menos rentable que Vivo tanto en ingresos como Ebitda, con un poco menos de un tercio de la facturación del sector nacional. Ya los beneficios de 1.000 millones de reales en 2008 cayeron a 436 en 2009. Frente a los 56 millones de clientes móviles de Vivo -lider también en crecimiento de nuevas líneas, con 2,2 millones de nuevos clientes sólo en el último trimestre-, Oi tiene un peso mayor de las comunicaciones fijas, pero apenas alcanzó dimensión nacional con BrT y tiene 36 millones de clientes de operación móvil. Aunque está valorada en más de 5.000 millones de euros, aún recibe el castigo de mercados y analistas por su elevada deuda, lastrada todavía por la compra de Brasil Telecom por más de 1.800 millones de euros y por los problemas de gobernabilidad, justo ésos en los que PT espera poder hacerse sitio y ‘pescar’ influencia, a través de Telemar Participações.

Lo que Portugal Telecom llamaba ayer en su comunicado a la Comisión de Mercado de Valores Mobiliarios lusa (CMVM) una “sociedad “estratégica” con la operadora brasileña Oi, no pasa -no, desde luego, en el corto plazo de la operación- por la fusión adelantada por algunos analistas, ni siquiera -se lo aclaraba oficialmente la directiva de Oi al presidente del Consejo de Administración, Henrique Granadeiros- por ningún cambio en las riendas, el control y la gestión de la operadora líder brasileña.  Cuando se consume la operación con Oi, a través de una ampliación de capital de elemar Participações (el holding de control de Oi),  Portugal Telecom, con su 22, 38%, será el mayor accionista de Oi y tendrá derecho a nombrar dos miembros de su Consejo de Administración.  Pero la vista de la estructura de capital de una teleco en plena guerra de gobernanza desde hace un año, tendrá que respetar las líneas rojas que la operadora de bandera brasileña y el presidente de la República, Lula da Silva, le marcaron: no tendrá participación de control. El banco estatal BNDESPar, aún su mayor accionista, hoy cuenta con más de un 31%, casi un tercio del capital, seguido de empresario de la construcción Andrade Gutierrez, por La Fonte Telecom y por dos fondos de pensiones de empresas ligadas al Estado Brasileño. Aunque en la operación (aún por concretar) Bndes sostuviera sólo un 12,98%, como anuncia PT, será más de un 32% sumando las participaciones de Previ y Funcel.

Para Oi, la alianza con PT puede ser, de paso, la puerta abierta a lo que ahora su Consejo de Administración ha querido llamar una “proyección global”, no sólo en el continente americano, sino en particular en el continente africano, donde el ascendente lusófono en una decena de mercados y la proximidad de PT pueden ayudar a que la operadora de bandera brasileña estrene expansión internacional, a que PT pueda encontrar nuevos mercados que compensen las zozobras del portugués -muy maduro ya y adverso para la operadora- y hacerlo, además -proclama la directiva de Telemar, su sociedad de control, “diversificando servicios, maximizando sus sinergias y reduciendo sus costes”. El desembarco de PT sería además un impulso para que la tv brasileña conquistara espacio en países lusófonos de África, un movimiento que, aunque estaba previsto desde la adquisición de Brasil Telecom en 2009 (cuando Oi puso el punto de mira en Argentina, Colombia, Uruguay, Medio Oriente) aún no se había concretado. Mozambique y Angola están ya en la lista de espera.  Nada que Carlos Slim pueda, desde ahora, más que contemplar desde lejos.

UN ‘DIVORCIO’, UNA ‘BODA’ Y DOS CASTIGOS PARA SLIM

Los analistas ya han puesto la mirada en el día después del mercado brasileño y con él, en el del magnate mexicano. Tiene todas las opciones en la mano de América Móvil y Telcel para ser un damnificado -quizá el único- del terremoto del sector. Aunque PT llegó a buscar del hombre más rico del mundo -en los primeros compases de la oferta de Telefónica- un ‘caballero blanco’ al que hacer sitio en Vivo -o en PT directamente- para intentar bloquear la compra de Telefónica, no cuajó. Menos aún los esfuerzos de Zenial Bava y del Ejecutivo luso de Sócrates para tantear que Slim adquiriera el 50% de Telefónica en Vivo. No fue por ganas, ni por falta de encuentros con los accionistas de referencia de PT (entre ellos Banco Espirito Santo). Bava y el mexicano mantienen desde hace años una excelente sintonía personal y en los mapas del luso, el músculo financiero de América Móvil y Telmex Internacional hacían de él el candidato perfecto para levantar muros. Además, el millonario mexicano tiene cuentas pendientes con Telefónica, responsable de que Slim se quedara fuera de Telecom Italia, después de haber perdido, dos años antes, el acceso a la operadora que luego fue Claro. Pero ya desde los primeros compases de la ‘Operación Vivo’, Carlos Slim recordó que sus dos telecos en Brasil, Claro (móvil) y Embratel (fijo y banda ancha) conocían ya la altura de los muros del regulador brasileño de las teelcomunicaciones y del de la competencia y que cualquier pacto con PT para el mercado brasileño pasaba por su autorización previa. Son los mismos muros que enfrentaría, además, si Slim buscara operaciones alternativas para sus operadoras en el mercado brasileño. Se ha quedado sin aliados: sólo le quedaría TIM y cualquier ingreso en ella -además de topar de nuevo con los reguladores- sería muy secundario y una forma de volver a las andadas y los roces con Telefónica y TI, nada que los de Franco Bernabé quieran propiciar.

No serán ni Claro ni Embratel los que celebren el ‘divorcio’ de PT y Telefónica en Brasil, la consolidación de Vivo bajo una única dirección y gestión, su integración con Telesp, ni la sociedad de Portugal Telecom con Oi. La peor de las opciones se ha cumplido para los intereses de Slim: no son uno, sino sus dos competidores más sólidos (Vivo y Oi) los que salen reforzados, justo ahora que el mercado de voz en telefonía celular toca techo, que los servicios en convergencia son los que marcan la diferencia. Y que -detrás de Oi, hasta ahora el únicio operador completamente integrado en Brasil- América Móvl buscaba ganarle la mano a Vivo y TIM. Mientras Vivo todavía cuenta con el mayor número de clientes, más de 53,9 millones, América Móvil se le acerca y esperaba alcanzarla dentro de cuatro años, de acuerdo con la consultora Pyramid Research. Eso era cuando en los despachos y las bitácoras de Carlos Slim contaban con avanzar en tierras brasileñas con rapidez en la integración vía canje de acciones entre Telmex y América Móvil que planea lanzar en sus principales mercados del continente. Y cuando pensaba que lo haría ante la foto fija del resto de sus competidoras móviles.

La combinación de los negocios de Slim en Brasil -la telefónica fija Embratel y la móvil Claro- estaba llamada a poner presión sobre Telefónica para hacer lo propio con sus subsidiarias. Ahora, los tempos y los desafíos han cambiado. La empresa conjunta Claro-Embratel podría recortar costos anuales entre un 20 y un 30% al compartir la infraestructura de telecomunicaciones y obtener préstamos bancarios bajo mejores condiciones, según las estimaciones iniciales de América Móvil. Pero es la propia AM la que ha tenido que desmentir oficialmente la fusión inmediata y el baile de directivas que la prensa local publicaba: las operaciones de Claro en Brasil seguirán siendo dirigidas por Joao Cox y la de Embratel por José Formoso.  Cuando pensó en la integración, a principios de 2010, y fijó la fecha para julio, Carlos Slim descontaba que  la resultante de la fusión de Claro con Embratel sería el segundo operador en ingresos netos de Brasil, por detrás solamente de Oi. Un ranking que echa abajo la suma de Vivo y Telefónica (con más de 8.000 millones de reales de ingresos), pero además contribuye a sacudir la nueva participación de PT que mueve el mercado local.

Telefónica, con el 100% de Vivo y la fusión -o la integración- con Telesp conseguirá mucho más que ‘pescar’ a solas en el más rentable mercado americano, en el que, a pesar de que Slim llegó primero, en 2003, Vivo ha conseguido el liderazgo móvil y más de un 30% de los 179 millones de usuarios. Es una ‘rara avis’ en un mercado telefónico dividido en forma muy simétrica, en el que ninguna de las cuatro grandes telecos tiene una participación mayor al 25% ni menor al 20%, pero la competencia es intensa y en el que Claro no ha conseguido subir del 25%, por delante de Telecom Italia (23,7%) y el campeón local Oi (20,8%). Además, el mercado brasileño va a requerir enormes cantidades de capital en los próximos trimestres en la medida que los operadores amplíen sus redes de tercera generación, adecuadas para proveer internet y servicios de datos en computadoras portátiles y procuren mejorar la calidad de su cobertura. La española planea gastar 2,300 millones de reales en el país sudamericano este año. Hasta ahora los proyectos de ‘quadruple-play’, que proporciona un servicio telefónico de línea fija junto con internet de banda ancha, TV cable y telefonía celular, han hecho escasos progresos en Brasil porque pocas empresas disponen de todos los activos necesarios. Vivo y Telesp fusionadas modificarían esta situación y le permitirían a Telefónica, además, defender con más contundencia sus intereses en el negocio de telefonía fija.

A Slim le empiezan a doler las noticias cariocas. En el último semestre ha visto mermado su ritmo de crecimiento y lo será más en la medida en que la gala Vivendi (que el año pasado compró al grupo telefónico brasileño GVT y podría buscar licencias de telefonía móvil) pueble su competencia y que el Palacio de Planalto consume el despegue de la fusionada Telebrás (será gestora del Plan Nacional de Banda Larga (PNBL). América Móvil cifra en Brasil sus mayores esperanzas expansivas: junto a México fue el país que incorporó más nuevos abonados con 1,2 y 1,1 millones, respectivamente y el que más contribuyó a que durante el primer trimestre de 2010 obtuviera beneficios netos por 16.874 millones de pesos (unos 1.360 millones de dólares), frente a los 16,560 millones de pesos del mismo periodo del 2009. Las compañías de telefonía celular de Brasil tendrán más de 170 millones de líneas para fines del 2009, equivalente a casi el 90% de la población del país. Esto significa un crecimiento de por lo menos un 13% según las estadísticas del Gobierno.. Pero, a doce años de la privatización del sector de las telecomunicaciones, sólo hay tres operadoras de fijo - Oi, Telefônica y Embratel-, ahora que GVT ha sido adquirida por Vivendi y de 18 compañías de telefonía celular, han quedado cuatro: Oi, Claro, Tim y Vivo.

Y en un escenario de convergencia de servicios y redes, la consolidación en un operador integrado y la posibilidad de  paquetes de banda ancha móvil, banda ancha fija, llamadas y tv será la clave. Lo sabe América Móvil: Claro consumió mucho dinero para levantarse. De 2002 a 2003, invirtió 5.000 millones para montar Claro, a partir de la compra de BCP. En 2004, Slim compró a Embratel. En el año siguiente, la mitad de Net. Pero aún paga caras las facturas de la no integración. Y Claro, que se halla rezagada ante Vivo en número de abonados, está tratando de atraer más clientes dispuestos a firmar contratos de largo plazo a cambio de rebajas del precio de aparatos con acceso a Internet. De sus urgencias da fe el interés de America Movil por aumentar su participación hoy del 49% en Net Servicos de Comunicao, proveedor de tv y la la mayor compañía de cable de Brasil por número de abonados  a pesar de que el Gobierno brasileño no ha cambiado la ley para permitir que las compañías extranjeras controlen las operadoras de cable y televisión y no se espera que se aplique hasta después de las elecciones presidenciales de octubre.

BRASIL: EL CAMPO DE BATALLA MÁS REÑIDO

Slim quería celebrar la adquisición por parte de América Móvil (AM) del 59,4% de las acciones de Teléfonos de México y el 60,7% de Telmex Internacional. Era la oportunidad para sacarle brillo al récord de usuarios en telefonía móvil en la región, ahora que ha traspasado los 201 millones, frente a los 134 millones de Telefónica en la región. En el último trimestre, Movistar batía a Slim en la suma de clientes de móvil en México -el 51.3% de las nuevas líneas-, y se ha con la corona en una decena de mercados: salvo el azteca, en los de más crecimiento, Brasil, Perú, Argentina y Chile. Por eso el magnate azteca se resignaba a asumir que -como advierten los analistas- tenga que conformarse con la segunda o la tercera posición en Brasil. América Móvil busca hacer justamente virtud de la que ha sido hasta ahora su mayor necesidad: la integración de sus negocios y la convergencia de servicios entre fijo y móvil.

Ya sabe que con los niveles de penetración de los mercados móviles americanos y ahora que quedan pocas fichas para movimientos corporativos en mercados ya consolidados, se la juega sino en la convergencia, los servicios 3G de móvil y el triple play, las aguas que no puede tocar aún en México. Una carrera en la que Telefónica y Movistar pueden cazar con sus ventajas: el liderazgo fijo y en internet en los principales mercados, las redes en el incipiente 3G latinoamericano y sus ventajas en tv de pago por satélite e iptv, desde que en 2009 consumó la última etapa de su ‘plan Verónica’ -unir sus actividades de fijo y móvil- con la última operación sobre Star Global en Perú y el éxito de la OPA chilena sobre CTC. Ofrece ya en la región casi el 56% de sus accesos de banda ancha empaquetados en ofertas de doble o triple play (televisión de paga, telefonía móvil e Internet).

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