edición: 2246 , Viernes, 23 junio 2017
15/10/2008

Orange se queda sin altares para su guerra a la fibra

France Telecom, condenada a invertir en España
Ana Zarzuela

Reniega de la deidad de las inversiones en nuevas redes y a falta de los favores del mercado, junto a Astel ha puesto en los tribunales todas las devociones. Pero la ‘santidad’ de la comisaria Reding no da para más. La de ‘cal’ de la Audiencia Nacional  y el borrador de regulación de la fibra que la CMT acaba de servir a la mesa no le dejan sitio a Orange en la FTTH. No podrá desplegar su red antes que Telefónica, ni arrugarle a Alierta el estreno del Plan Futura desde el 31 de octubre. El altar de la fibra le deja pocas opciones: abrazarse a las canalizaciones que le han escupido a la cara de Alierta o darle la espalda a la fibra. Y el altar de los tribunales enfrenta a France Telecom en Bruselas con la doble personalidad de su guerra española y la ley del embudo de Sarkozy. Orange se exponea quemarse con sus propias velas en el altar de Bruselas, ahora que, por primera vez, César Alierta responde en el altar de la CE y se pinta los colores de guerra con las lanzas ya afiladas de las denuncias de la CE y la gala Bouygues por abuso de competencia. 

Bruselas, por mucho que tarde en su proyecto de regulación para la fibra, no promete nada diferente a las propuestas de la CMT española: libertad para que Telefónica pueda desplegar su red Futura y obligación a las ´telecos´ dominantes de compartir sus redes ultra rápidas, pero sólo en zonas con poca competencia y en función de cada región. Justo allí donde más lo buscan, las alternativas se quedan sin paraguas.  Las velas de Orange a Vivianne Reding le queman las pestañas a la comisaria y no alumbran a los ‘penitentes’ españoles lo suficiente como para amargarle el despliegue de los 100 megas a Telefónica.

Orange esconde el pedrigrí galo bajo el faldón de sus intereses. Cierra filas con la patronal española de las low cost y alternativas, Astel -personada ya junto con ella en la causa en la Audiencia Nacional-, pero France Telecom afila los cuchillos ante el desfile de la ECTA -la matriz europea de Astel- . Lo de Francia, ya lo dijo la comisaria Reding, es distinto. Y es que la filial de la gala trata de pescar en aguas de Alierta los trofeos que France Telecom se guarda en aguas galas. Pero la guerra está ya cantada en un campo de batalla común. France Telecom ha hecho costumbre de las escaramuzas legales contra los de Gran Vía 32, pero sus plegarias a la Audiencia Nacional para intentar paralizar la fibra de Telefónica han sido demasiado para Alierta, que un año después de recibir una histórica multa de 151 millones de la Comisión Europea por estrechamiento de márgenes, tras una denuncia del grupo galo, pasa al ataque.

La española se suma al expediente abierto por la Comisión Europea contra la empresa francesa por las exenciones de parte del coste de sus jubilados aprobadas por el Estado galo, que controla un 25% del operador. En caso de que Bruselas falle a favor de los demandantes, France Télécom debería devolver todas las contribuciones por desempleo no pagadas más los intereses, unos 12.000 millones de euros. Además, la compañía, que cuenta con una participación estatal del 24,7%, recibió 9.000 millones de euros del Estado galo en marzo de 2003, dentro de una macroampliación de 15.000 millones de euros. Una inyección de capital que salvó a la compañía de una muy delicada situación financiera, con una profunda crisis de liquidez y acuciada por una abultada deuda, pero que la mantiene bajo la lupa de Bruselas.

CONDENADAS A INVERTIR

El despliegue de las redes de fibra de Telefónica será solo una palada más en el foso de sus debilidades. Son las operadoras alternativas y las low cost ibéricas las primeras en interpretar, que, al menos por ahora, el que quiera accesos de fibra, tendrá que desplegarlos él mismo. Vodafone, Orange, Jazztel y las demás tendrán en su mano salvada la barrera de la obra civil- que puede suponer hasta el 80% de la inversión total de una red de nueva generación- gracias a las infraestructuras compartidas con Telefónica. Y es que si algún grupo quiere competir en serio en banda ancha en España sin sustos a largo plazo, o compra Telefónica –algo bastante complicado– o compra Ono, o invierte. Tres opciones que rechazan los de Vignolles.

Vodafone estima que para que a un operador le resulte rentable invertir en fibra óptica debe contar con una cuota de mercado de al menos un 40%, frente al 5% de Orange, el 3% de Tele2 y el 2,4% de Jazztel. La inversión es muy elevada- 1.000 euros por casa, el triple que un ASDL-. Por eso Orange se aferra al mástil del victimismo y a las líneas de cobre que, como mucho, pueden ofrecer entre 6 y 8 megas en la mayoría de los casos, muy lejos de accesos reales de entre 30 y 100 megas. Pero los operadores son conscientes de que su crecimiento en el futuro dependerá de esta red si no quieren descarrilar lejos de los 100 megas y perder el tren de los nuevos servicios - televisión de alta definición (HDTV), videoteléfono (cuatro megas), o telefonía IP- cuyo uso se generalizará como ocurrió en el pasado con el móvil o Internet.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...