edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
24/02/2009

Orange, Vodafone y Jazztel buscan sitio en la fibra óptica

Ana Zarzuela

La CMT y Bruselas les han roto sus lanzas en la guerra de las redes de nueva generación. Ahora que la UE deshoja la margarita de los 400.000 millones que necesitan sus redes y que ha zarpado ya la locomotora de los 100 megas de la FTTH de Telefónica, ni la filial de France Telecom en España ni los de Vittorio Colao quieren perder su rastro. Echan cuentas y barajan alianzas. La gala juró que no invertiría hasta que la CMT diera su regulación definitiva sobre las redes de nueva generación. Ya la tiene sobre la mesa. Y con ella, las pértigas que buscaba. Orange, como todas las alternativas, puede revender la oferta mayorista hasta los 30 megas, configurar la velocidad de sus ofertas de fibra hasta ese tope con libertad, acceder a las canalizaciones y conductos de Telefónica (lo que les permite ahorrarse un 80% de sus costes) e incluso a la fibra desplegada dentro de los edificios (que el primer operador en desplegar debe alquilar a sus competidores). En Francia, opta por compartir SFR y Numericable.

En España sólo comenzará las pruebas de 100 megas velocidad en ‘hilos’ prestados.  Vodafone mira a Berlín- donde compartirá el despliegue de la red de nueva generación con Deutsche Telekom-, le tiende la mano a César Alierta para compartir inversiones  -o al menos su uso- y ensaya atajos a la fibra: ha comenzado en Madrid parte de las pruebas mundiales para superar con una red piloto los 60 megas con un ancho de banda de 10 MHz. Jazztel se consuela con su delantera en la guerra de la velocidad de subida del adsl.

En la lotería de la FTTH española, France Telecom y Vodafone ya no sacarán mucho más que la pedrea, no podrán desplegar una red antes que Telefónica, ni arrugarle el estreno del Plan Futura a la incumbente. La palabra inversión no asusta en Vodafone. Los de Vittorio Colao recuerdan que es el que más ha invertido en España durante los últimos años. Pero no será en un nuevo despliegue de fibra óptica. No, al menos en solitario. La operadora compró Tele2 para lanzar sus ofertas de banda ancha fija pero,  a la vista de los costes de la inversión y de la cuota de mercado, de momento no se plantea el despliegue de otra nueva red. Lo recordaba Colao en una entrevista con El Economista: "no es rentable una segunda red de fibra".  Las lanzas de la gala están preñadas, en realidad,  de argumentos a favor de Telefónica. Lo sabe tanto que Orange selló la paz con Alierta y cruza los dedos para que Telefónica complete la inversión de 1.000 millones de su red Futura y el despliegue completo de la fibra de alta velocidad. Pero fieles a la tradicional falta de inversión de los alternativos, sólo algunos operadores de cable- que  han invertido desde 1998 un total de 9.000 millones de euros en redes de fibra -se han planteado el lanzamiento de ofertas de 100 megas.

PRÓXIMA ESTACIÓN, LA FIBRA

España, tras una década que Alierta considera la de “mayor desarrollo tecnológico de la historia” está preparada para la innovación en servicios y producción que representan las TIC, aunque el comercio electrónico sigue sin despegar. Todos sus caminos conducen a la fibra. Como reconoce el Informe de la Sociedad de la Información 2008, las actuales redes están empezando a mostrar signos de agotamiento y la renovación de infraestructuras es imprescindible. El ADSL roza el techo de sus expectativas: aunque las ofertas tocan el suelo de la guerra de precios, no se contrata más.

Con o sin escaramuzas, el horizonte de las inversiones será imprescindible. También en España. Más aún ahora que la crisis rebaja un 0,5% los ingresos del sector. Lo advierte la CMT: el futuro se construye con ladrillos del presente y nadie -Reinaldo Rodríguez dixit- va a ser tan ciego de no invertir en banda ancha móvil y en fibra. No sólo por parte de Telefónica. Otra cosa será hacerlo hoy o dentro de seis meses. Pero el tren de Alierta ha zarpado ya. Y si algún grupo quiere competir en serio en banda ancha en España sin pegarse sustos a largo plazo, o compra Telefónica –algo bastante complicado– o compra Ono, o invierte.  Por mucho que Vodafone estime que para que a un operador le resulte rentable invertir en fibra óptica debe contar con una cuota de mercado de al menos un 40%, frente al 5% de Orange, el 3% de Tele2 y el 2,4% de Jazztel.

Las operadoras alternativas saben que la fibra se lo pondrá más difícil y, a la vista de las limitaciones de la portabilidad y del descenso en los segmentos de fijo y voz móvil se aferran al adsl. Sus ingresos por servicios de banda ancha fija (80 millones de euros) impulsados por la acogida de Vodafone ADSL y el incremento de la base de clientes de banda ancha fija desde los 44.000 hasta los 393.800 usuarios son una de las vacunas para una ‘gripe’, la española. Una de las pocas que le permite combatir la caída de los ingresos por los servicios de voz.

La banda ancha sigue creciendo en España -con un ritmo del 15% interanual-, pero consolida los galones de la operadora que preside César Alierta, con un 57,2% del total de líneas y la fibra y la llave de la convergencia a mano. Telefónica es más cara que sus competidoras europeas en las velocidades más altas -un 54,6%- pero sus 30 megas ofrecen un 92,85% de la velocidad prometida. Un porcentaje de eficiencia a años luz de las ofertas de ADSL a 20 megas, con el 37,3% de media, según un estudio de ADSLzone. El cielo del ADSL a alta velocidad se les echa aún encima a la mayoría de las operadoras españolas en uno de los países de Europa donde es más barato navegar por la red, pero en los que el ancho de banda es aún inferior al necesario para aprovechar las posibilidades de las aplicaciones web.

Para 2015 se necesitará un ancho de banda de bajada de 11,25 MBps y de subida de 5 MBps, lejos aún de los efectivos ahora: bajada 3,75 MBps y subida 1 MBps. Lo sabe Fernández Pujals que enchufa el oxígeno de Jazztel al adsl a la carta, ahora que la banda ancha -su ariete- se congela en la guerra de la fibra y que, al albur de los vientos del descenso del consumo en voz, había terminado arrinconada entre la obligación de invertir -en abril estaba dispuesta pero los analistas le recordaron los riesgos de su perfil financiero- o rendir las espadas de su internet a velocidades medias y altas a la fibra de Telefónica. Jazztel para empezar. Jazztel ha comenzado, con la activación del Anexo M, un estándar que permite aumentar la velocidad de subida hasta 2,5 megas. Vodafone lanzará en verano ofertas de banda ancha móvil tecnología HSPA+MIMO con 21 megabits de bajada y 5 megabits de subida (sobre el papel). Todas coquetean con las mejoras, aún  a riesgo de abrirle las puertas a la guerra de lanzas del P2P, de mermar ligeramente la velocidad de subida y de dejar la eficiencia real en la mitad de lo prometido.

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