edición: 2512 , Miércoles, 18 julio 2018
23/09/2014
Pueden forzar su cancelación

Pequeños accionistas y fondos de inversión, hartos de los `scrip´ de Banco Santander

La coartada de la rentabilidad por dividendo es útil para mantener el dividendo en acciones, pero es una farsa
Juan José González

La verdad es que estrenarse en la presidencia del banco con una dilución de capital, no parece ser buena tarjeta de presentación en el mundo financiero. Así lo entienden los fondos de inversión que de forma mayoritaria mantienen el capital del banco, como también los tres millones de accionistas minoritarios que continúan con acciones de Santander en cartera. El descontento general se viene acumulando desde hace varios años en torno a la fórmula de dividendo scrip (opción entre efectivo o títulos) y que por defecto (sino se preavisa) la entidad asigna títulos y evita restar capital. La fórmula le sienta al banco como anillo al dedo, que sólo tiene que ampliar capital, emitir acciones nuevas y así queda resuelto el problema principal: el capital. Pero lo que es miel sobre hojuelas para el banco es dilución para la masa de los tres millones de accionistas de la entidad, que ya comienzan a estar hartos de la estrategia de retribución. La coartada de la mejor rentabilidad por dividendo (manteniendo el dividendo a con una baja cotización) ya no cuela como argumento de buena gestión ni como elemento de solvencia (capital). Simplemente, no cuela.

El 15 de septiembre en Santander fue la puesta de largo de la nueva presidenta del banco, Ana Patricia Botín. Presentación correcta, muy estudiada, asistida y arropada. Se presentó a una parte de los accionistas allí reunidos con 4.600 millones de euros de aumento de capital, correspondientes a unos 665 millones de títulos, acciones ordinarias que servirán no sólo para la compra de la filial brasileña del banco sino también para atender los pagos del scrip a los accionistas. Accionistas hartos de ver cómo el 0,60 euros brutos en cuatro partes llegan en efectivo o en acciones, la mayoría de las veces en forma de derechos, scrip. Los accionistas, pequeños inversores y fondos de pensiones que representan el 98% del capital social asisten desde hace siete años a un peculiar juego bancario táctico, cuyo objetivo es recapitalizar el balance, mantener la solvencia al tiempo que hace gala de un payout sui generis, y que en este período ha despistado a más de un veterano analista.

Pero lo peor de todo no es ya que el Santander no cubra las expectativas de los inversores, sino que la misma terminología del scrip (de cuya fórmula se sienten pioneros en la entidad) es, en sí misma confusa, engañosa e induce a error pues no se trata de una operación corporativa de reparto de dividendo, sino de una simple ampliación de capital liberada, y por ende, dilutiva. La dilución se produce en el momento en que el accionista decide liquidar la retribución, vendiendo los derechos en el mercado o al propio banco. El scrip necesita de nuevas emisiones de acciones, luego el beneficio debe distribuirse entre más títulos, reduciendo así el beneficio por acción. Por contra, cuando el Santander recompra las acciones propias a los accionistas para amortizarlas, aumenta el beneficio por acción al haber menos títulos en circulación.

La política de script dividend de Santander se antoja abusiva e injustificable para el inversor (particulares y fondos) que pueden comprobar que en los últimos ocho años el beneficio por acción ha tendido a la baja con una dilución del capital cercana al 25%. De la misma forma que es negativo para el accionista, se vuelve positiva para la entidad como vía de recapitalización, muestra de una estrategia para superar la crisis, como también indicio para pensar que hay problemas para lograr el beneficio. 

En el escenario actual, no parece que se pueda probar la teoría del banco que asegura que su rentabilidad por dividendo es muy elevado, incluso la mejor del mercado, pues ante la opción de vender los derechos para hacer efectivo el dividendo, el accionista puede acabar descubriendo que el scrip es una ficción puesto que en realidad está vendiendo las acciones a precios bajos.

Aseguran en el mercado que los fondos de inversión ya han puesto en apuros a más de una compañía y cuentan el ejemplo de Royal Dutch Shell, presionada por sus inversores para cancelar sus programas de scrip dividend ante la peligrosa deriva que había alcanzado la dilución por anteriores scrip. Por tanto, parece un buen ejemplo de esta compañía, que reconoce que el scrip genera dilución y la retribución en efectivo no.

Recuerde, si habla de retribución al accionista del Santander no diga dividendo, diga scrip. En el mismo debut de la nueva presidenta un accionista denunció en voz alta: "no se inventen productos, formen a sus empleados" para que la relación entre banco y clientes no se vea enturbiada por episodios como el célebre de los `Valores Santander´.

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