edición: 2861 , Jueves, 5 diciembre 2019
22/10/2008
Observatorio Latinoamericano

Petrobrás echa el freno y deja paso

Repsol se pone cómoda en Brasil, Cuba, México y Perú
Ana Zarzuela

Jura Lula da Silva que Dios es brasileño y se impacienta por convertirse en el guardián del paraíso energético carioca, por ahora en manos de Petrobrás. Pero está despertando a la realidad de la petrolera: las estrecheces crediticias internacionales, la caída del precio del crudo, el miedo de los inversores, el castigo de las bolsas y su exposición al mercado de derivados de divisas.

La “Dádiva de Dios” -los últimos descubrimientos- puede ser un regalo del demonio. Ya lo es para su presidente, Sergio Gabrielli, obligado a posponer sin fecha la fiesta de su poderío: el nuevo plan de inversiones 2008-2013 y a aparcar su pretensión de aumentar un 50% su producción. La compañía se enfunda sus ínfulas internacionales. Aplaca las ambiciones cubanas del Golfo de México; consiente con un nuevo contrato de servicios en Ecuador y mete al congelador los 500 millones de deuda de Quito, se conforma con sostener la producción en Bolivia. Y pone en cuarentena parte de sus proyectos con Caracas. Vía libre para Repsol: con menos competencia en la región,las vitaminas de la diversificación de YPF y un músculo que promete invertir 32.000 millones hasta 2012, bebe en la fiebre del oro negro brasileño y en las debilidades de Petrobrás.

Juega su ajedrez global con los alfiles brasileños. Podrá comer del oasis de sus reservas sin cargar con las cruces financieras cariocas, sin los pies en el lodo de la inflación brasileña. Y pesca por partida triple. Como puente, en el triángulo de las Bermudas -Bolivia, Brasil y Argentina- en el que Petrobrás naufraga como receptor. Como socio, con su experiencia en aguas profundas recogerá los frutos maduros de la Cuenca de Santos. Como segunda petrolera en el país, será uno de los llamados si Lula decide dar participación en una empresa bajo batuta estatal que explote las nuevas reservas y será uno de los invitados vip de los contratos de producción compartida.

El gigante brasileño pliega las alas. Se pone límites. Baja el ritmo y ve el paisaje. Nada de actualizar los 112.000 millones de dólares, raquíticos para el horizonte de sus proyectos ahora que está abocada a hincarle el diente a los descubrimientos de crudo y gas en el ‘pre sal’, bajo un manto de 7 km, a 600.000 millones de dólares de inversión de distancia. Con la cabeza en el paraíso del petróleo mundial y los pies en el barro de la realidad regional, a Petrobrás le están dando todos los vientos: los de su exposición bursátil como empresa de capital abierto, los de la naturaleza de sus proyectos -vinculados a las aguas profundas- y los de las ambiciones del Palacio de Planalto. Ni siquiera el parqué de Sao Paulo ha respetado a un valor que mueve en operaciones el 20% de la bolsa brasileña. Se le ha llenado antes el ojo de la deuda, la descapitalización y el miedo inversor que el papo de sus planes. Con cerca del 60% de su volumen accionarial en las bolsas de Nueva York, Sao Paulo y Madrid, no ha podido escapar a las zozobras del parqué. Sólo en los últimos quince días, su valor de mercado ha mermado en 21.400 millones de dólares.

La primera economía de la región sufre la crisis y la huída de capitales golondrina en las carnes de sus gigantes empresariales. El Ejecutivo estudia la posibilidad de ofrecer préstamos a las grandes empresas locales que han visto como sus apuestas en los mercados de futuros de divisas se han visto truncadas con la mayor depreciación del real en los últimos diez años, un 27% desde la cima del 1 de agosto. Aunque dice desconocer las cifras oficiales, los expertos anticipan pérdidas entre los 24.000 y los 30.000 millones de dólares, sobre todo en las arcas de las exportadoras. Vale do Sul, el gigante de la celulosa Aracruz, Sandia o el Grupo Votorantim han comenzado a enseñar ya sus heridas: más de 1.000 millones de dólares cada una. Petrobras prefiere esperar a los resultados del tercer trimestre.

Sergio Gabrielli se contenta con sembrar prudencia, cruzar los dedos y dejar pasar el tiempo para que el mercado crediticio olvide sus miserias con Petrobrás; para que Ecuador y Bolivia le permitan sostener la producción (en el escenario actual la petrolera no espera más) y para que las ansias lulistas no le agüen el oasis a las multinacionales en tierras cariocas con más trabas a la exportación y unos costos de producción de más de 50 dólares el barril en las reservas subsalinas. Eso será si los ataques de Lula y sus delirios bolivarianos no llegan a buen puerto y si el mandatario vence la tentación de ponerle la mano a la niña bonita de su poderío energético. Si la ley de explotación de la capa ‘presal’ no envenena a Gabrielli con un nuevo régimen de “producción compartida” y una mano estatal para regir los destinos de los nuevos campos.  Su Ley petrolera le permitirá a Lula crear un fondo soberano con el que reducir el creciente déficit por cuenta corriente, que en julio registró 2.111 millones de dólares, ante un déficit de 719 millones de dólares en el mismo mes de 2007. Pero el brasileño también se ha comprometido a destinar una parte de los beneficios procedentes de los megayacimientos e invertir en educación y pagar la ´deuda histórica´ que tiene el país con los más desfavorecidos. Rey de la hegemonía regional, Lula subyace a la tentación que ha arrastrado ya a Cristina Fernández, a la ambición que ha emponzoñado el sector energético en tierras de Chávez y de sus discípulos bolivarianos: la de exprimir la gallina de los huevos de oro petrolera, aún a riesgo de asfixiarla.

CABEZA EN LAS NUBES Y  PIES EN EL LODO

Y es que el gigante brasileño tiene algo que otras petroleras en la región ansían: crudo, mucho crudo, y opciones para conseguir más. De los 10 nuevos campos identificados, sólo Iara y Tupí- el mayor hallazgo del continente desde 1987- podrían contener entre 8.000 y 12.000 millones de barriles recuperables, suficiente- al menos en la mesa de Planalto y de Gabrielli- para duplicar las reservas probadas de Brasil, garantizar el abastecimiento, zafarse de la maldición del Triángulo de las Bermudas energético de Bolivia y hacer del país uno de los diez primeros productores de crudo y de los grandes exportadores de derivados. 

El banquete que Lula y Gabrielli tendrán que dejar enfriar yace bajo un manto de sal. El ‘tesoro’ del oro negro no deja de ser un Everest invertido bajo el mar. Petrobras multiplicará por diez los costos comparados con los de los yacimientos en profundidades marinas por encima de la capa subsal. El banquete, además, se fía largo: en el mejor de los casos, la disponibilidad de los primeros recursos del Campo de Tupí no llegará hasta dentro de seis años. Y el precio del cubierto promete ser muy caro para los anfitriones y las multinacionales ‘invitadas’. Cada módulo productivo para extraer 150.000 barriles diarios exigirá una inversión de hasta 7.000 millones de dólares y se necesitarán entre 40 y 80  para la explotación de los yacimientos. Unas dimensiones que los 7.200 dólares que Pedro Bonesio y compañía han pescado en el mercado de capitales y la banca en 2008 no preveían ni de lejos. Ni siquiera los 112.400 millones del plan de acción 2008-2012, muy lejos de los 600.000 millones que los analistas dimensionan para los 30 próximos años, o los 50. 600 millones que -según el informe de Credit Suisse- Petrobrás tendrá que poner sobre la mesa antes de 2013 si quiere hacer frente al aumento de costos de la capa ‘pre sal’. Según los cálculos del banco, auque el precio de referencia del petróleo sea elevado de los 35 dólares por barril (base del plan 2008-2012) a 80 dólares, el flujo de caja de la empresa será insuficiente para cubrir el total y exigirá la financiación de al menos 30.000 millones de dólares.

MÁS SITIO PARA REPSOL YPF

Brasil quiere ser el primer socio comercial de Cuba, por delante incluso de la ‘hermandad’ de Hugo Chávez con los Castro, pero apacigua los caballos. A la fuerza. Deja sitio a Repsol, que mantiene los dedos cruzados siguen en las aguas del Golfo de México, donde tras una primera perforación en 2004 en ese sector halló depósitos de crudo, pero de explotación incosteable y ha reanudado la búsqueda este año. El crudo cubano es una tentación para seis compañías petroleras de España, Canadá, Venezuela, Noruega y Brasil que el próximo año podrían iniciar perforaciones en bloques marítimos del Golfo. Pero sólo Repsol-YPF con sus asociados Norks-Hydro (Noruega) y ONGC (India) tienen a mano un nuevo sondeo en aguas profundas, que según UBS pueden llevar a la española a ingresar 1395 millones de euros a corto plazo.

Petrobrás mete al congelador los 361 millones de dólares con los que prometió sellar su matrimonio con la colombiana ECOPETROL. La brasileña no ha firmado acuerdos de inversión a largo plazo desde que Bolivia nacionalizó la industria petrogasífera en el 2006 y deja en la carpeta el proyecto de construir una tercera terminal de gas natural licuado (GNL) hacia el 2014 en tierras bolivianas, así como la oferta de ayudar a Uruguay y Argentina a desarrollar terminales de GNL para rebajar su dependencia del gas de Evo Morales. Aunque el país andino ha cumplido en gran parte con su compromiso de exportar 30 millones de metros cúbicos diarios de gas natural a Brasil, no ha hecho lo mismo con Argentina, con la que tiene un contrato a largo plazo para elevar las exportaciones a 16Mm3/d el 2008-2009 y a 27,7Mm3/d entre el 2010 y el 2026. En Argentina, Repsol YPF se ha pertrechado de la tormenta. Se ha tenido que acostumbrar a bailar el tango más apretado con Cristina Fernández de Kirchner, ahora que la participación del 14,9% de Eskenazi y el interés de las provincias petroleras le ponen música. Ya hace meses que pesca en las aguas de su vis más argentina, con los resultados: una subida en sus beneficios netos del 6,62% en el primer semestre. Refuerza sus ventajas en el terreno y se reserva un palco en el nuevo paisaje tras la reconducción de la política energética, ahora que la Casa Rosada ha aceptado el incremento de precios en poste y  mejorar las tarifas del gas. Buenos Aires confía, además, en las multinacionales que trabajan en el mercado argentino con un pie en Bolivia: Repsol YPF, Petrobras y Total. Al menos, el anexo al contrato bilateral con la Paz apunta a un acuerdo tripartito donde ellos tengan garantía de pago y a su vez garanticen la entrega.

Petrobrás frena el acuerdo bilateral reforzado con el peruano Alan García, el llamado permitirle al presidente andino reducir de 15 años a diez años el plazo de desgravación arancelaria y caminar de la mano de Lula al banquete energético. Un banquete en el que ya Repsol YPF hace tiempo que está sentado: el campo de gas natural en el que tiene el 41%, cuenta con unas reservas equivalentes al doble del consumo español.  Si la exposición de Repsol YPF en Latinoamérica en 2004 suponía el 52% de su negocio, en 2012 se situará en apenas el 31%. Hugo Chávez juega al trile con Moncloa en los cubiletes de Repsol. Bolivia lo condena al matrimonio forzoso con la estatal Andina y a pagar las facturas de su soñado banquete energético. Los bolivarianos lo han puesto mirando a Oriente, por mucho que Gazprom se encargue después de rematar la jugada a tres bandas. Brufau busca reforzar sus ‘planes B’ para minimizar, en otras tierras, el efecto de los arrebatos del Palacio de Carondelet.  La más importante petrolera privada de Latinoamérica en activos, reforzada tras la argentinización de YPF y el fortalecimiento de sus reservas en Brasil (donde es la segunda petrolera por dominio minero exploratorio fuera de la costa, sólo superada por Petrobrás), planea trasladar su sede andina de Quito a Lima y se centra ahora en un proyecto en Perú, que licuará 4.45 millones de toneladas anuales de gas proveniente de Camisea y venderá todo el gas resultante de GNL a Repsol para su exportación y donde la española acaba de poner en marcha su proyecto de 15.000 millones de dólares, llamado a duplicar su producción en la zona.

Para Repsol, la continuidad  vive en Venezuela, donde suscribió con Pdvsa una carta de intención parael campo petrolero Barúa Motatán. La paciencia a prueba, en Ecuador -donde hace cintura a fuerza de esquivar las arremetidas de Correa- y en Bolivia, donde ha terminado condenado al matrimonio forzoso con YPFB. Y las expectativas en la reforma de la mexicana PEMEX, que prometen darle más alegrías y sobre todo, más reservas, a la  vista del mercado global, en el que la fortaleza del músculo de las refinerías -cada vez más caras e inasequibles para los recién llegados- y la experiencia en aguas profundas marcan las diferencias.

En el ajedrez latinoamericano, Brasil será el horizonte de buena parte de sus reservas futuras y el terreno en el que busca sacar petróleo del parqué y de los analistas. Repsol YPF es ya es la segunda de Brasil por dominio minero exploratorio fuera de la costa, sólo superada por Petrobras, en las cuencas de Santos, Campos y Espíritu Santo y participa en 23 bloques, 11 de ellos como operadora. Se baila tranquila, pero la samba de Repsol YPF va; con el inicio de su campaña de perforación en la Cuenca de Santos, Antonio Brufau arrima el ascua a la sardina de Gabrielli. Las dimensiones del pozo Iara, en el norte del megayacimiento de Tupí y la interconexión en la cuenca, que los analistas dan por descontada,  no hacen más que alentar las expectativas de la española, que acaba de iniciar la campaña de exploración en pozos de Santos. Los trabajos comienzan en el Panoramix, situado a 190 kilómetros de la costa y a una profundidad de 170 metros, y continuarán en el Vampira, a 180 kilómetros de la costa y 140 metros de profundidad. Pero la fiebre brasileña tiene sus límites. Las empresas internacionales quieren encontrar más reservas de rápido desarrollo, y mientras ocurran hallazgos de este tipo puede retrasarse el desarrollo de las áreas encontradas en Brasil. Repsol aguarda en la ‘pole position’ carioca. La de los resultados, de las alianzas y del desembarco del brazo armado del etanol de Petrobrás en tierras ibéricas.

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