edición: 2747 , Miércoles, 26 junio 2019
06/05/2009
OBSERVATORIO LATINOAMERICANO

Petróleos de Venezuela, más cerca de la bancarrota

Busca salvavidas forzados en la banca privada, las multinacionales... y hasta en el dinero de las jubilaciones
Ana Zarzuela

Quiso hacer de ella la niña bonita de sus ensueños bolivarianos y el motor de todas sus revoluciones. Sólo las inversiones para su Plan de Siembra Petrolera eran de 56.000 millones de dólares en la próxima década. Pero Pdvsa ya no tiene ni para sostenerse a sí misma. A pesar de las advertencia de la OPEP, que ya le ha leído la cartilla, Pdvsa echa mano de todo para maquillar un pasivo de más de 24.000 millones de dólares: paga el 20% de sus impuestos en barriles al Tesoro venezolano, ha metido la mano en la Caja de Ahorros de sus empleados, emite bonos por 2.500 millones de dólares deja a deber a los proveedores y contratistas más de 5.000 millones de dólares, congela la deuda por las ventas del crudo y la mora con sus socios en las empresas mixtas; recorta un 20% de los sueldos, rebaja sus gastos y sus inversiones en un 60%, le marca nuevas condiciones a las multinacionales y, por si acaso, deja claro que cierra otra vez las puertas del Ciadi a sus reclamaciones. Pero el asalto a la liquidez sólo soltará un 10% del lastre de sus grietas. Sus seis grandes proyectos estrella de Anzoátegui y Sucre están paralizados y por segunda vez, ni la Faja del Orinoco llega a tiempo ni tiene quien lo compre. Ni el peaje de 2 millones de dólares por cabeza -pagado hace meses- ni las prisas y la avidez de los 10.000 millones de inversión que Caracas espera ingresar por cada proyecto despejan su futuro. Repsol tendrá que esperar, por lo menos, hasta agosto. Las multinacionales se ponen a cubierto -Pdvsa promete cambiar las condiciones de las licitaciones- y los bancos tratan de blindar sus arcas de la avidez del Palacio de Miraflores.

Antes de nada el Santander: la banca estatal no está para bailes de liquidez, ya han tenido que facilitarle a la petrolera más de 2.000 millones en préstamos para el pago inmediato de nóminas y deudas y la sombra del préstamo sindicado o nuevos atajos a la liquidez planea sobre Botín, por debajo de la mesa en la que se negocia su tocata y fuga de Venezuela. Como recuerda Entorno Inteligente, ya le prestaron a PDVSA con recursos de los fideicomisos unos 130 millones de dólares hace dos años y no se atreven a cobrarle.

La caza de recursos ha comenzado, ni el ministro Ali Rodríguez ni su presidente, Sergio Ramírez, hacen ya mucho por tratar de esconderla. La estatal "le metió la mano" a los fondos de ahorros de los empleados: unos 16 millones de bolívares fuertes (16 millardos de los bolívares anteriores) del Instituto de Prevención de la Fuerza Armada (IPSFA), de la Caja de Ahorros y de la Corporación de Ahorro y Crédito (CACRE) habrían servido para aliviar las deudas más inmediatas. Estableció contratos para venta de petróleo a futuro a China y a Japón, pero no ha conseguido efectivo en el exterior. Presionada por la merma en el caudal de petrodólares y un mercado internacional reticente a financiar empresas de países emergentes, la directiva de Pdvsa promete forzar a una rebaja de hasta el 40% en la deuda con sus proveedores e incluye en su tablero de opciones a los bancos venezolanos. Ya se ha visto abocada a concretar ventas de crudo a futuro para tener a mano papeles que le permitan respaldar sus solicitudes de créditos a la banca local.

Pero no hay quien quiera hablar -como el Palacio de Miraflores pretende- del perdón a las deudas de los contratistas de Pdvsa a cambio de un bono de la petrolera. Y la opción de un macro-préstamo sindicado no ha encontrado bancos que la apadrinen. Petróleos de Venezuela no tiene más remedio que reeditar el camino a la trampa que edifica desde hace dos años, aunque los bonos de Pdvsa registran una caída feroz y en este momento se cotizan, en el caso de los que vencen en 2027, a 38,6% de su valor. Emitirá este mes 2.500 millones de dólares en bonos cero cupón, en dólares pero pagaderos en bolívares, con una duración de dos años, a pesar de las advertencias de los bancos de inversión, que consideran que el Gobierno venezolano saturó el mercado en 2007, cuando Pdvsa emitió deuda por 7. 500 millones de dólares y Finanzas otros 4.000 millones en globales, una magnitud que elevó la oferta más allá de lo conveniente y que también ha contribuido a la caída de los papeles. Las complicaciones para emitir bonos en dólares, que el público pueda cancelar en bolívares, en las proporciones de 2007, se traduce en la pérdida de un instrumento clave para mantener a raya al tipo de cambio en el mercado paralelo que, de acuerdo con firmas privadas, este año financiará más de 20% de las importaciones.

Tiembla la banca, Chávez se aferra a sus bolsillos. Pagarán, si se descuidan, las nacionalizaciones de los demás, los agujeros negros de Pdvsa y la cuadratura de las cuentas imposibles con el crudo por debajo de los 40 dólares. Hay sed de dólares en Miraflores. Los de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) ya no entran como antes, los fondos de la industria petrolera cayeron un 68% en el primer trimestre, las reservas se redujeron en 1.200 millones de dólares -hasta los 28.000 millones- sólo en el último mes y tras el traspaso de recursos del Banco de Venezuela al Fondo de Desarrollo Nacional, las arcas de Chávez respiran sequía. La ‘revolución bolivariana’ tiene la antesala llena: cinco nacionalizaciones por más de 5.000 millones de dólares y su catedral económica insostenible, con el crudo venezolano a menos de 40 dólares.

A Chávez se le llena la boca diciendo que tiene miles de millones de dólares en reservas para enfrentar la crisis, pero ya en 2008 se endeudó con casi 8.000 millones de euros de más. Venezuela gasta 40.000 millones de dólares en importaciones, que equivalen a los ingresos petroleros del país. De mantenerse el precio actual del petróleo, en 2009 el país no dispondría de fondos para ganar los intereses de la deuda externa pública. Pero a la vista de los planes de inversión por más de 100.000 millones de dólares para engrasar la máquina de la sumisión bolivariana, no es ex gerente de Investigaciones Económicas del Banco Central de Venezuela, José Guerra, el único que descuenta que sólo hay que mirar a la emisión de deuda para adivinar que liquidez, lo que se dice liquidez, no le sobra al Fonden. Ni la subida de tres puntos del IVA, ni menos aún la decisión de casi duplicar el endeudamiento público en el último mes -hasta los 34.000 millones de bolívares fuertes- ayudan. A la vista de que la banca pública habita en rojos, Miraflores vampiriza las arcas de las entidades privadas. Chávez calienta un impuesto a las ganancias pensado para regir a partir de año que viene y en la mesa del ministro Ali Rodríguez ya está la propuesta para tocar las reservas internacionales, meter la mano a los “excedentes” del BCV, aumentar las obligaciones crediticias con programas públicos -de más de un 45%- y duplicar hasta el 30% el ‘encaje legal’, por igual para todos los bancos. Ya les avisa: si ponen trabas a su paseíllo bancario, los montos de sus carteras obligatorias serán “transferidas a un fondo estatal”.

EL ORINOCO NO LLEGA

A Hugo Chávez su tesoro del Orinoco -llamado a ser el reino de las mayores reservas del continente- no tiene quien lo compre. Mete por segunda vez consecutiva al congelador la licitación de las seis áreas del bloque de Carabobo que debía haber estado resuelta hace un año para las 19 compañías interesadas. Y, con cada demora, mueve la ficha de sus condiciones y asusta el miedo de sus dudas. Las estrecheces del laberinto venezolano y su burocracia política suman y siguen con los recelos de las multinacionales a desembarcar con inversiones caras -al menos 10.000 millones de dólares por cada proyecto -y a largo plazo en un jardín plagado de trampas y en el que, si el recurso de Pdvsa al Tribunal Supremo prospera- ni siquiera el guardián de Ciadi podrá proteger a los inversores. Las multinacionales siguen más atentas al riesgo país -el mayor entre las principales economías de la región- que a las promesas del Ejecutivo.  Hay 21 compañías pendientes de concretar acuerdos.

Aunque han sido asignados 21 de los 27 bloques de la reformulación del área, sólo se han firmado dos acuerdos, con la estatal china en Zumano y en el campo San Cristóbal con ONGC. El Gobierno tiene paralizadas 26 operaciones de la Franja a la espera de un arbitraje internacional y la plataforma Deltana está también paralizada porque tampoco le han otorgado los permisos a Chevron y a Statoil, para la producción. Chávez llama a las multinacionales con el canto de sirenas del Orinoco, pero bajo la mesa, dibuja ya la nacionalización de los taladros de las grandes multinacionales, que no ha conseguido adquirir y no para de prestar a sus aliados bolivianos y ecuatorianos.

Las inversiones extranjeras han caído un 94% en un año, la balanza comercial es totalmente desfavorable y el riesgo país se ubicó a comienzos de este mes en 684 (EMBI+ pbs). Abrazado a la gallina de los huevos del oro negro, el presidente venezolano estrangula la actividad productiva no petrolera, demoniza al sector empresarial y espanta a los inversores. Pdvsa es la única reina de un modelo fallido dependiente del oro negro (las exportaciones no petroleras cayeron al mínimo en un lustro) al que el Palacio de Miraflores alimenta a golpe de gasto público, consumo interno e importaciones.

Al Gobierno de Hugo Chávez le quedan pocas opciones. Las notas estructuradas y los títulos de deuda de otros países se acabaron, tampoco ha habido estrategias para evitar el alza del dólar permuta. Por eso Caracas trata de hacer borrón y cuenta nueva con Pdvsa. Lo hace con sus números, con su deuda, con sus horizontes y hasta con sus reservas. Si la meta de producción roza lo utópico, se traslada su fecha. Y en lugar de esperar a 2012 para alcanzar los 5,8 millones de barriles diarios, serán, según los cálculos oficiales, diez años más. Pero no tiene músculo financiero, ni mordida operativa, no está a la altura de sus necesidades y, sin inyecciones de capital exterior, desgasta sus maltrechas fuerzas con delirios propios y ajenos, condenada a producir cemento, construir vivienda social, importar y distribuir leche, o preparar a los deportistas olímpicos.

Condenada a digerir la bulimia nacionalizadora de Chávez, trata de metabolizar los 20.000 nuevos empleados públicos de las empresas estatalizadas en los últimos meses y suma a su juego malabar a Pdval- su división para alimentos- Pdvsa deporte y los restos del naufragio siderúrgico de Sidor, sobre la que Chávez no se ha resistido a poner la mano. Petróleos de Venezuela ha regalado más de 30.000 millones de dólares a otros países y a organizaciones variopintas, mientras la deuda externa está llegando a los 40.000 millones y la interna supera los 30.000. Ni el esquema operativo ni el financiero son sostenibles a medio plazo: los gastos aumentaron 38% el año pasado, debido en parte al incremento de las  actividades de la estatal tras la nacionalización de la Faja del Orinoco en 2007.  De unos 60.000 millones de dólares de ingreso probable por renta petrolera, quedarán en el país unos 4.000 libres, después de 40.000 en importaciones y 5.000 producto de la demanda anual de divisas y del pago de la deuda externa. Como resultado, la capacidad de los ingresos petroleros para aligerar las restricciones fiscales del gobierno se está volviendo cada vez más limitada. Pero ahora que el chorro petrolero “es de todos”, Caracas manda a sus enviados al mundo a la caza y captura de dinero fresco para las fauces de la petrolera, que está endeudada con más del 22% de su capital y obligada a garantizar financiamientos sobre ventas a futuro de petróleo.

IMPASSE OPERATIVO

Petróleos de Venezuela se aferra a China, Rusia y Vietnam: necesita pasar en 2013 de los 4,9 millones de barriles desde los menos de 3 actuales. Reedita los acuerdos mil veces firmados con Ecuador. Escenifica de nuevo la génesis de la refinería de Manabí. Acaba de dar a luz otra alianza estratégica con Petroecuador para explotar un campo en la selva de la Amazonia con reservas por unos 1 000 millones de barriles y usca ya fórmulas para resucitar las refinerías de Nicaragua y Bolivia. Descartó asociarse con República Dominicana e incluso la construcción de nuevas instalaciones en Cuba ha quedado en el limbo, a la espera de nuevos estudios de factibilidad. Pero a Chávez no le reluce el oro del Orinoco y, de espaldas a Brasil, no tendrá ni el calor de las inversiones ni el gas suficiente para sacar del congelador el gasoducto del sur. Venezuela cuenta con reservas de gas por el orden de los 150 trillones de pies cúbicos, pero están asociadas al petróleo en un 85% y sólo las importaciones de Colombia podrán compensar su déficit de 1.500 pies cúbicos de gas por día.

Los avances en el proyecto amazónico de Petrobas -transportará desde el otoño de 2009 5,5 millones de metros cúbicos por día del combustible, para generar unos 760 megavatios (MW) de electricidad- adelantan por la derecha al Gasoducto del Sur de Chávez, que sigue huérfano de realismo, financiación y socios. Brasilia tiende ya los lazos de la inversión con Uruguay (donde Petrobras está precalificada para el despegue de la plataforma marina) y Argentina – que será el destino del 16% de sus inversiones- allá donde Pdvsa no alcanza. Ni siquiera Rusia, que coquetea con una sucursal de la Guerra Fría en tierras bolivarianas y planea- sólo sobre el papel- un Banco ruso-venezolano ha conseguido que Gazprom o Lukoil, con su promesa de 3.000 millones vayan mucho más lejos de las buenas palabras y los entretenimientos militares a cuatro manos. Y ya desde finales de 2008 comenzó la disminución de las exportaciones a Norteamérica (12,4%) y Europa (15%), que han tocado fondo en enero. Por más que se empeñe el ex ministro Rodrigo Cabezas, Washington ya ha comenzado a encontrar sustitutos para el crudo venezolano: Petrobras tiene planes de ampliar sus inversiones en esa nación. Alrededor de 354.000 barriles de petróleo por día procedentes de Brasil han reemplazado parte de los 500.000 barriles diarios que Venezuela ha dejado de exportar a Estados Unidos en los últimos meses.

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