edición: 2326 , Jueves, 19 octubre 2017
06/10/2008

Pintan bastos

J.J. González

Hoy conocemos dos buenas noticias; primera, que el petróleo baja a niveles de febrero, y la segunda, que el lunes terminará a las 24:00 hora española. Y poco más porque los mercados están que se salen, en el peor de los sentidos posibles. Dicen quienes llevan bien la cuenta, que este es el cuarto lunes negro de la Bolsa española y que ya es difícil que sobrevenga el quinto, es decir, ¿ya hemos visto lo peor?

Esta pregunta ya nos la hemos hecho cuatro veces. Curiosamente, los inversores esperaron a la apertura de Wall Street para recibir el consuelo y la confirmación de que en Europa las bolsas están haciendo lo que tienen que hacer, corregir, corregir y corregir. La burbuja no se termina con cuatro bancos en quiebra; el sistema pide limpieza y el mercado debe purgar, aunque aquí hay sus más y sus menos sobre el cuánto.

Y purgar es lo que se ha visto en los mercados europeos este ‘lunes negro’, si no ¿qué explicación razonable se le puede dar a lo sucedido el viernes pasado: cae Wall Street y sube Madrid? La incongruencia acaba pasando factura. Los expertos lo pueden decir más alto pero no más claro: el sector financiero está mal, porque su principal materia prima, la confianza, está hecha unos zorros y del dinero ni hablamos. De los bancos, como de las gasolineras los coches, dependen las empresas, y cuando se echa un vistazo a las cotizadas se puede ver un montón de compañías haciendo cola en la sala de créditos de la Banca.

El contagio ya es global, como todo. Y cuando creíamos que Europa estaba ligeramente al margen surge la crisis del segundo gran banco alemán, el Hypo Real Estate. Esta es la chispa que faltaba en Europa para que los gobiernos se lancen a intervenir en auxilio de la Banca y para que el pánico no cunda entre los inversores. Los bancos británicos siguen cayendo en Bolsa a ritmo del 12% diario, lo que hace pensar que no durarán mucho. En Islandia, el Gobierno acaba de suspender temporalmente la contratación de los dos principales bancos, como hicieron en Rusia. Quizás sea la solución para evitar la montaña rusa a que nos tiene acostumbrados últimamente el parqué.

No es lo mismo ver la crisis desde este lado del Atlántico que desde esta orilla en la que estamos. Ahora parece más crisis y más seria. En las primeras opiniones de la mañana se pudieron oír dos juicios catastrofistas; el primero hablaba de ‘corralito’ europeo  y el segundo de ruptura de la Unión Europea. Hoy los gobernantes hacen horas extras, como Paulson la semana pasada, para salvar a sus pueblos de la bancarrota. El mensaje de unión y coordinación lanzado por el Banco Central Europeo a los gobiernos de la Unión, cae en saco roto; cada cual salva los muebles como puede y con independencia.

A la inversión le da miedo tanta reunión entre política y economía. Y más que reunión hoy ya es matrimonio indisoluble. En nuestro mercado el sector bancario es el centro de todas las miradas, da igual que sus balances vayan bien o que los ratios de capital y solvencia permanezcan en niveles anteriores a la crisis. No importa, el dinero tiene miedo y es sensible. Las constructoras continúan llevándose la peor parte, y acumulan depreciaciones cercanas al 60% anual. Cuando en el índice selectivo hay compañías que pierden dos dígitos, y que los blue chips se mueven entre los -4% y -7%, significa que todo va mal. Con estas turbulencias, las divisas se mueven como pez en el agua. El euro va camino también de sufrir un fuerte correctivo de un dólar cada vez más seguro de que lo puede hacer bien en los próximos meses. Hoy la divisa europea cotizó a mínimos de hace trece meses y de dos años del yen. No está mal.

Los próximos días serán ricos en maniobras, escenas y piruetas que nos darán una idea más exacta de lo están pasando algunas de nuestras cotizadas. Hoy, la pirueta es la de  Prisa, de la que su consejero delegado, Juan Luís Cebrián, ha mostrado su interés en conseguir dinero como sea, emitiendo lo que sea, vendiendo si hace falta hasta el edificio de Miguel Yuste o el Palacio de la editorial Santillana. Y es que el grupo mediático esta corto de liquidez y largo de deuda, muy largo, y en esta ocasión ni Bankinter le ha podido echar un cable.

Hoy, para encontrar el color verde en las cotizadas había que acudir a Banco de Vasconia, Mecalux, CVNE y NH Hoteles, los únicos. Para mañana se espera un rebote o que continúe la corrección, si bien ésta ya no sería superior a la de hoy lunes.

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