edición: 2745 , Lunes, 24 junio 2019
19/10/2009

Ponerle más impuestos a los ricos no implica mayor recaudación

Javier Ardalán
El Gobierno lo va a tener muy difícil para subir las rentas a los más ricos y dejar a las rentas medias con una presión fiscal como la que tendrán una vez que suba el IVA en julio del año que viene. Basta mirar a los países de la Unión Europea para darse cuenta de ello.
El director general de Tributos, Jesús Gascón, lo acaba de dejar bien claro, si se eleva el tipo marginal máximo de la tarifa del Impuesto sobre la Renta, como solicitan los partidos de izquierda en el Parlamento, esta decisión "alejaría a España de la UE". La tendencia en todos los países es la contraria, incluso en España se ha reducido el marginal desde el 56% al 43% en los últimos años.
Otra cosa, sería decidir a partir de qué niveles de renta se deben aplicar los tipos máximos, situando las más altas para tipos de renta más altos.  Así, por ejemplo, en el Reino Unido se ha creado un tipo del 50 por ciento para rentas superiores a las 200.000 libras de base imponible.

En el debate parlamentario del Grupo Socialista con CiU se están estudiando estas dos opciones. De una parte se trataría de subir el tipo marginal del IRPF, el 43% que se aplica a las rentas más altas, en hasta cinco puntos, y, de otra, incrementar los tramos de tributación para las rentas del capital, de forma que las grandes fortunas tributen por encima del 21% que el proyecto del Gobierno ha fijado para las plusvalías superiores a 6.000 euros. En ambos casos habrá que estudiar el nivel de rentas que se aplica a los tipos más altos.

En cuando a los tipos más bajos, Gascón señalaba en unas jornadas organizadas por la Asociación de Inspectores de Hacienda del Estado, que mantener la deducción de 400 euros para las rentas más bajas, posibilidad que se ha barajado los últimos días en los prolegómenos del debate de Presupuestos, es más factible que incrementar el tipo máximo del IRPF y menos distorsionador.

No obstante, no se puede olvidar que el propio Gascón ha alertado de que con la actual presión fiscal del 33,1 no se pueden mantener las cuentas del Estado, sino que es necesario adoptar medidas que mejoren la recaudación para recuperar los 52.000 millones de euros menos que se han recaudado en 2008 con respecto a 2007, y que se volverá a perder en 2009, fruto de la crisis económica y de las medidas sociales y de relanzamiento de la economía adoptadas por el Gobierno. Únicamente en incentivos fiscales, las Administraciones Públicas dejan de ingresar cada año cerca de 50.000 millones de euros, lo que deja patente que las decisiones que se adoptan desde los diferentes ejecutivos tienen una fuerte repercusión en la recaudación.

En España decidir que tributen más los más ricos, se antoja prácticamente ficticio, porque las rentas de esos niveles no tributan por IRPF, sino que lo hacen a través de sociedades a tipos mucho más bajos (incluso del 25% en el Impuesto sobre Sociedades) y, además, esas rentas deberían provenir de los rendimientos del trabajo, porque los del capital tributan al 18%.

Desde enero de 2010 lo harán al 19% hasta 6.000 euros y al 21 a partir de esa cantidad. Sin embargo, en el caso de los no residentes en España, la retención que se realizará, por motivos de seguridad jurídica y de no desmotivar a los retenedores, será de tan sólo el 19% y ya no tendrán que tributar más por estas rentas en España.

El debate además, ya está abierto, porque la reforma introducida por Zapatero no distingue entre las rentas financieras y las inmobiliarias, ni si son a largo plazo o a corto, especulativas o no, por eso al introducir un elemento diferenciador como es el volumen, va a generar un arduo debate en el Parlamento durante la tramitación de los Presupuestos del Estado, que habrá que ver como termina. No obstante, esta medida sobre la tributación del ahorro consta en la Exposición de Motivos del Proyecto de Ley de Presupuestos como coyuntural, lo mismo que sucedió con los 400 euros, que ahora van camino de desaparecer.

El problema que plantea el Impuesto sobre Sociedades es que también se encuentra en plena caída de tipos en toda la Unión Europea. Un ejemplo claro de la poca capacidad de maniobra que en este tributo tienen los Gobiernos, es que uno de los principales motivos que han convertido a Irlanda en uno de los países con mayores crecimientos económicos durante estos últimos años es su tipo del Impuesto sobre Sociedades del 21,5. No es de extrañar que los demás países hayan tenido que ceder presión fiscal en este aspecto.

El Impuesto sobre el Patrimonio, compartido con las comunidades autónomas, planteaba un problema de equilibrio de ingresos, ya que el reparto entre Estado y comunidades autónomas debe ser del 50%, pero el pago de los 400 euros había desequilibrado este mandato legal. Por ello, cualquier solución que se adopte para sustituir este impuesto, muy poco extendido en la UE y en franca decadencia, seguramente sería una figura nueva de carácter estatal.

En definitiva, que el camino a seguir, desde un punto de vista recaudatorio pasa por el mismo camino tributario que el Gobierno ha adoptado en esta ocasión: subida del IVA, subida de los Impuestos Especiales y creación de un nuevo tributo de carácter ecológico que afectará a los consumidores.

Las medidas sobre los impuestos directos tienen demasiados resquicios para que las rentas más altas puedan salir, una vez más, libres de tributación.

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