edición: 3002 , Viernes, 3 julio 2020
12/04/2017
banca 
Recuperación compleja pero posible

Popular solo tiene que seguir el manual de crisis de Deutsche Bank

Cuestión de tiempo, de confianza y de dinero, la vía de Deutsche y Unicredit tras aplicar las medidas más dolorosas
Juan José González
El reflotamiento del Banco Popular no parece reunir las características propias de eso que llaman "cuestión de Estado". No es una entidad sistémica ni tampoco sus accionistas, acreedores, instituciones públicas y empresas privadas son de tal volumen que sí debería convertirse en un asunto de Estado. Su tamaño nada tiene que ver con los de otros colegas del sector que, como Unicredit y Deutsche Bank, se han visto obligados a solicitar el auxilio de sus accionistas para evitar el cierre. Y el auxilio, con mayor dificultad, acabó por llegar. Incluso el banco alemán repitió la llamada de auxilio en varias ocasiones a lo largo de la crisis hasta completar nada menos que cuatro ampliaciones por casi 30.000 millones de euros. En el caso del otro gigante en apuros, Unicredit, el auxilio a los inversores y accionistas ascendió a 13.200 millones de euros. Ambos ya navegan sobre la línea de flotación, el mercado valora el esfuerzo del equipo y los planes estratégicos de futuro que contienen el compromiso expreso de regresar a la rentabilidad en un plazo de tiempo -de años- razonable. Son la guía para el Popular, para un equipo que ha llegado para recibir el auxilio, de nuevo, de los accionistas e inversores y que probablemente recibirá en los próximos meses.
El mercado, los inversores, analistas y accionistas, no creen que el equipo elegido por Emilio Saracho se preste, únicamente, a una operación de salvamento con el objetivo último de lograr una fusión con otra entidad: para este viaje no harían falta semejantes alforjas. Luego la hipótesis más razonable, por el momento, es que Saracho y su equipo se vuelquen en la labor de encontrar capital suficiente para que la entidad arranque y recobre el pulso necesario para generar recursos. Razonable también al tratarse de una entidad, una marca de prestigio, que se ha visto abocada a llevar a cabo una reestructuración en toda regla dado el monumental quebranto de unas inversiones -inmobiliarias- que se han demostrado catastróficas para todo el sector.

Si las necesidades financieras del Popular pasan por 3.000 o 4.000 millones de euros, no parece un objetivo imposible para la categoría de los espadas de Saracho, de la misma forma que su presidente utilice sus contactos financieros para resolver el desaguisado. Un equipo que se juega el futuro y seguramente su prestigio en el sector financiero. Porque se trata de un equipo experimentado y probado, con raíces comunes en la órbita del Bilbao. Una situación que ha dado lugar a distintas interpretaciones políticas y periodísticas al identificar el origen de los directivos clave del nuevo equipo -Sánchez Asiaín, Nafría, González-Adalid- con el interés mostrado por el BBVA, si bien, los movimientos estratégicos de su actual presidente, Francisco González, no vienen destacando por su acierto ni por su talento.

Al igual que los modelos de reestructuración aplicados en Deutsche y Unicredit, el de Popular apunta a sacrificios dolorosos en desinversiones, recortes de plantilla y olvidarse a medio plazo de los dividendos. Se trata de recuperar la credibilidad y de cumplir con las exigencias de solvencia y de la futura regulación. Quizá el mayor sacrificio corresponda a sus accionistas, particularmente a los que han acudido a las ampliaciones. El efecto dilutivo de las ampliaciones de 2.500 millones de euros en mayo de 2016, junto a la anterior de diciembre de 2012 se ha saldado, hasta el momento, con una pérdida acumulada superior al 72% de la acción. Con otra nueva ampliación de capital en el horizonte, como planea el nuevo equipo de Saracho, habrá que pensar que continuará el dolor y que será aún mayor en el futuro.

Pero guiados por la estela de la esperanza, el Popular parece resuelto a seguir los pasos de sus colegas bancarios con precedentes similares, tanto desde el punto del fuerte volumen de pérdidas, saneamientos, venta de activos, ampliaciones y demás medidas de ajustes. El camino mostrado por Deutsche, tras aplicar dolorosas medidas de recorte de costes y plantilla es también una muestra de que es posible la recuperación una vez lograda la ampliación de capital. Y tanto en el caso de Deutsche como en Unicredit, las ampliaciones de capital han devuelto la confianza de clientes e inversores a pesar de las diluciones y descuentos.

Saracho y su equipo parecen haber comenzado con buen pie, con el preciso, como es explicar con claridad el problema del banco, los planes previstos y después de dejar sentadas algunas claves que, aunque dentro de lo esperado, necesitaban de una confirmación expresa por parte del equipo directivo, como son: que el banco debe afrontar la realidad, que es obligada la venta de activos, que es (no que será) necesaria una ampliación de capital, que para sanear hay que cortar, todo lo cual conlleva descuentos y sacrificios múltiples, y, por último, no está de más escuchar en boca del nuevo máximo responsable de la entidad que la independencia es un valor, que puede dejar de serlo, que tiene un precio, muchas veces de difícil aceptación y que, llegado el caso, por qué no estudiar una oferta procedente de otra entidad si la oferta es buena y la entidad solvente. Pues eso, afrontar la realidad.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...