edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
04/04/2011
Los dos grandes bancos y grandes empresas han visitado Génova en los últimos meses

Populares y socialistas tantean ya a bancos y empresas para financiar las Generales

PSOE y PP, sin dinero ni caja, buscan compromisos financieros para 2012
Los presupuestos de campaña batirán récords; serán un 40% más altos que en 2008
Juan José González

Los motores electorales de los partidos se encuentran engrasados y superan las primeras pruebas, las de arranque. Todo parece estar en marcha para las locales y autonómicas, aunque la gasolina está demasiado justa, tanto que hasta es posible que en la presente semana alguna de las dos formaciones, Partido Socialista y Partido Popular (PSOE y PP) deban acercarse a firmar un crédito extraordinario por Boadilla del Monte y por Castellana 81. Elecciones de 22 de mayo que resultan un 40% más baratas que las generales, y para las que no suele haber grandes problemas. Son las generales las que, desde el punto de visto financiero, exigen presupuestos que equivalen a tirar la casa por la ventana, en el caso de Ferraz, y por el balcón, en el de Génova. Por esta última han desfilado en las últimas semanas, representantes de la banca y de grandes empresas, financieros y avalistas en un primer sondeo preparando la cita de las Generales.

Primeros espadas en ambos casos. Primeros tanteos financieros para un cambio político en el Ejecutivo central –según la mayoría de las quinielas- que necesitará, como es costumbre, del suficiente apoyo financiero en pos del éxito electoral. Fuentes conocedoras de las visitas a Génova señalan que se trata de reuniones habituales que se enmarcan dentro de las buenas relaciones de trabajo existentes entre formaciones políticas y grandes empresas. Sin embargo, llama la atención la frecuencia de estas relaciones y la intensidad de las mismas en las semanas de los últimos meses de febrero y marzo, y que según los conocedores de estas visitas tendrían un alto nivel de representación –responsabilidad-. Pero las visitas a Génova han servido para resolver más asuntos pendientes.

Asunto pendiente era el que tenía Santander con Partido Popular. El primer grupo financiero español ha apoyado siempre a la formación próxima a alcanzar el poder y, posteriormente, lo ha mantenido a lo largo de los primeros dos años de legislatura. Incluso se puede decir que ha sido un acreedor que no siempre ha recibido todos los pagos del deudor. En fin, que no es lo mismo financiar hipotecas en el inmobiliario que en la política, así que, para ago esta el capítulo de fallidos. Y precisamente, no puede predicarse buen comportamiento deudor de socialistas y populares. Pero el asunto pendiente entre Santander y populares viene de hace dos fines de semana, con motivo de la reunión de los primeros empresarios nacionales, el capitalismo español en pleno, banca y empresas, acompañados de representantes de las asociaciones empresariales.

Al Partido Popular, como ya se encargó de escenificarlo públicamente, no le sentó nada bien ni la reunión –que era la segunda- ni el resultado –un éxito para los socialistas- ni el apoyo de Santander –Emilio Botín- exponiendo su opinión –libre- sobre la falta de oportunidad en el debate de la sucesión del presidente del Gobierno. Los populares, contraatacaron con una convocatoria y reunión de decenas de pymes y representantes de los autónomos, que a la postre resulto, desde el punto de vista de la imagen, contraproducente –segundón- para un partido que aspira a ganar las próximas elecciones generales.

Parece que el episodio de la reunión entre el Ejecutivo y los 44 líderes empresariales concluyó en Génova con acuerdo. Acuerdo de apoyo financiero llegado el caso. El caso no es otro que las elecciones generales del próximo año, cuando los populares tiren la casa por el balcón de Génova, puesto que la intención del aparato electoral del PP es asegurar, al precio que sea, la victoria sobre el PS. Pero sólo se considerará victoria si la formación popular alcanza la mayoría absoluta, de lo contrario, habrá sido la crisis y la gestión de la misma, quienes hayan ganado la partida al Gobierno.

Concurrir a las elecciones generales en todas las circunscripciones como principal partido político, es un asunto costoso que no se cubre con fondos propios ni con la caja ni haciendo acopio de liquidez externa, porque, entre otras cosas, la ley electoral es estrecha, severa, tajante y anticuada, convirtiendo en delito ‘donaciones’ empresariales como las permitidas en el sistema anglosajón, en Reino Unido.

En las últimas elecciones generales, cada formación política que se presentó en todas las circunscripciones –Partido Socialista, Partido Popular e Izquierda Unida- fueron las tres únicas formaciones que fueron a todo, y a todo costó, oficialmente, 16,7 millones de euros a cada una de estas formaciones. Las próximas, teniendo en cuenta que habrá mayor números de habitantes en las mismas circunscripciones, se estima que la cifra subirá hasta los 19 millones de euros por cada formación –resultante de multiplicar 0,37 euros por habitante-. Cifra que según estiman en diversas fuentes políticas cubrirá un 55% de las necesidades marcadas en los objetivos que ya figuran, negro sobre blanco, en la planificación presupuestaria de populares y socialistas.

Así que no quedará otro remedio más que acudir al crédito bancario y a los avales que puedan prestar las grandes empresas, puesto que se espera que los dos partidos dominantes en la escena política nacional –PS y PS- necesiten, a pesar de las vacas flacas en que se desarrollarán los comicios, bastante más de los 34 millones de euros que el Tribunal de Cuentas certificó de las elecciones generales de 2004 –se desconoce la cifra del Tribunal de las de 2008-. Lo que sí es seguro es que en las próximas generales, al igual que en las anteriores, los 0,79 euros por papeleta en el Congreso, más los 0,32 euros por cada una del Senado, además de los 21,168 euros por escaño y otras subvenciones por envío de sobres, correo, kilómetros recorridos y otros, vayan a ser suficientes como para dejar el saldo de los partidos con la banca en equilibrio.

En todo caso, a las dos formaciones mayoritarias les preocupa mucho, no solamente la gasolina para alcanzar el poder en las próximas elecciones generales –a los socialistas mantener la posibilidad de formar Gobierno, y a los populares obtener la mayoría absoluta-. Si no que la mayor inquietud de ambas formaciones se encuentra ahora en encontrar financiación suficiente para los planes de inversión que proyecten unos y otros tras alcanzar el poder. Inversiones que se corresponderán con compromisos políticos, los cuales serán parte de los programas de las campañas electorales.

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