edición: 2598 , Lunes, 19 noviembre 2018
27/06/2017
Precios sin control, salarios a la baja

Primeros síntomas de burbuja en el turismo español

Sucede en un momento en que las empresas prevén mayores ingresos y beneficios y cuando un nuevo récord de turistas está al alcance de la mano
Juan José González
El sector turístico, la principal industria del país, lleva camino de pulverizar un nuevo récord en 2017, con cifras que apuntan un registro cercano a los 85 millones de visitantes extranjeros. La buena racha iniciada hace apenas cinco años, con la crisis en los principales países del norte de África, así como a los precios competitivos del mercado nacional, catapultaron al sector hacia cotas difícilmente imaginadas por las autoridades del país ni tampoco por los hoteleros más optimistas. Aumento del número de turistas que está dejando al descubierto numerosas carencias y otros tantos problemas sobrevenidos y heredados, quizá originados por, unas veces la desidia oficial y otras por la torpeza en la planificación y falta de inversión en la única industria que va viento en popa. Pero ese destino refugio que es España, asiste estos últimos meses a una inflación inmobiliaria desconocida, alquileres de boom. Y todo, a pesar de que el acceso al crédito es cada vez más exigente. Acompañan a este primer problema la precariedad laboral, con salarios a la baja, la `consagración´ de la temporalidad y el ruido, mayor o menor, de las nuevas plataformas de alquiler y alojamiento, todavía sin control normativo de las autoridades.
Al sector le hace falta más inversión, más planificación y mejora de las condiciones y calidad de los servicios turísticos. No se debería descartar la necesidad de que los establecimientos, como el resto de los servicios turísticos, se sometieran a una ITV anual. Junto al cúmulo de problemas que resultan del crecimiento exponencial de la demanda turística, se observan otras debilidades, como las quedan al descubierto en la oferta: es el caso de las plataformas tecnológicas -del tipo Airbnb- que en el último año destacan como el principal acelerador y multiplicador de la oferta local de plazas.

El nuevo boom del sector turístico español, ya de carácter anual, no parece seguir sin embargo, el mismo ritmo de la recuperación económica del país. Surgen aquí las dudas acerca de si la oferta para acoger a nada menos que el doble de la población española en los períodos habituales de vacaciones ha seguido el mismo camino y evolución que el número de visitantes o, por el contrario, se mantiene la misma capacidad -oferta- para recibir -demanda- al aumento de turistas. La realidad, a tenor de algunos problemas surgidos a propósito de la actividad en el sector del alquiler, parece confirmar que sólo ha crecido la demanda mientras la oferta permanece invariable, como el año, o años, anteriores.

Sobre el papel, las cifras de estos tres últimos ejercicios parecen confirmar que las empresas del sector han aumentado facturación y beneficios, y que esos avances en el negocio no se han transformado en inversión nueva. Por tanto, las empresas han mejorado su posición, son más rentables pero los turistas no reciben mejores ni mayores o nuevos servicios. Todo apunta a que el turismo español gana en rentabilidad y pierde en calidad, es más competitivo para las empresas pero menos competitivo desde el punto de vista de la demanda.

Las previsiones resultan así positivas para el aumento de llegadas del exterior y también para el turismo interior, los desplazamientos de la población española que también experimenta aumentos considerables desde la crisis de 2008. Positivas son también las previsiones sobre el aumento del gasto por persona y de los días de permanencia. Previsiones igualmente optimistas en el capítulo de los ingresos, con facturaciones estimadas entre un 7% y un 12% superiores a las del ejercicio de 2016. También el empleo mejora por número de contratos y días pero no así en el capítulo salarial, donde las previsiones apuntan a ligeros recortes en base a la mayor duración de los contratos.

Pero es el apartado de los precios y su descontrolado crecimiento lo que parece preocupar en esta campaña 2017 a las autoridades, en la medida en que supone un riesgo para la tasa de inflación nacional como también y, en especial, preocupa la actuación de las nuevas plataformas de alojamientos mediante alquileres que por el momento escapan al control de las autoridades. La existencia de una laguna normativa al respecto está colaborando a insuflar oxígeno a una burbuja que puede poner en riesgo la producción turística anual (241.464 millones de euros) las rentas generadas por el turismo (127.216 millones de euros, el 11,4% del PIB) y el 12% de los afiliados a la Seguridad Social. Las autoridades deberían reaccionar y eliminar problemas en el sector turístico, ahora que desde otros sectores relacionados con los servicios turísticos se empieza a hablar del inicio de una burbuja.

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