edición: 2830 , Martes, 22 octubre 2019
30/07/2010

Proponen devolver a la lámpara al genio maligno

Carlos Schwartz
Lentamente el proceso de renovación de la regulación financiera a todos los niveles va tomando forma. Tras la ley de reforma financiera de Estados Unidos y los acuerdos del Comité de Regulación Bancaria de Basilea, le ha tocado el turno a los mercados de acciones y otros mercados de activos financieros con una serie de recomendaciones divulgadas ayer por el Comité de Reguladores de los Mercados de Acciones Europeos (CESR según sus siglas en inglés). Hasta ahora las reformas han sido cortas en su alcance, blandas en su ejecución, laxas en el tiempo y todo parece indicar que serán muy poco eficaces pese a la alharaca con la que se las presenta.

La propuesta del CESR es una revisión de la norma conocida como Mifid, la normativa europea para los mercados de instrumentos financieros cuya aprobación en 2007 dio pie a su aplicación paulatina en los mercados de instrumentos financieros de Europa. La normativa ha supuesto una fuerte liberalización a expensas de la cual han proliferado los mercados “over the counter” conocidos como OTC y los denominados “dark pool”, que incluyen a los de transacciones electrónicas, generalmente propiedad de una entidad financiera o de un grupo reducido de entidades.

Son mercados que habitualmente hacen operaciones en bloque y que en algunos casos, como en España, obtienen de la Bolsa oficial un código de referencia a través de un broker local que actúa ante la Bolsa como agente del mercado electrónico. Por su forma de volcar los datos al final de la jornada estos mercados no dan cuenta de los precios aplicados a las transacciones a lo largo del día escamoteando su participación al proceso de formación de precios.

Desde finales de enero de 2009, las dos plataformas electrónicas, Chi-X y Turquoise, que compiten a escala internacional con los denominados “mercados organizados” formalizaron su entrada en el mercado español. Turquoise es un desarrollo conjunto de sus socios fundadores: BNP Paribas, Citi, Credit Suisse, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Merrill Lynch, Morgan Stanley, Société Générale y UBS, mientras que Chi-X es propiedad de Nomura Securities sobre tecnología registrada de Instinet, un sistema de trading on line desarrollado por Reuters y adquirido por la firma japonesa.
Ambas plataformas son en definitiva hijas de la MIFID aprovechando algunos de sus principios que incluyen el de “mejor precio” dentro del concepto de un mercado único y el principio de competencia en servicios financieros que ha dado pie al surgimiento de las “plataformas multilaterales de transacciones” (Multilateral Trading Facilities- MTF). La proliferación de estos mercados ha sido abrumadora, en Londres operan alrededor de 20.

Esta liberalización permitió en lo esencial las operaciones transfronterizas de valores fuera de los mercados organizados oficiales tanto de sistemas de transacción electrónica como de brokers independientes que fueron denominados por la MIFIFD “Internacionalizadores sistemáticos”. Y si bien ambos deben publicar los precios de compra y venta, las operaciones no tienen por qué ser comunicadas necesariamente a los mercados organizados. La directiva europea especifica que esta información puede ser comunicada a cualquier institución a la que se le haya concedido la licencia de Monitor de Datos de Transacciones (TDM), que es el caso de Chi-X y Deustche Börse en el Reino Unido, por ejemplo. Es decir no existe un registro centralizado.

Tras la crisis financiera y el papel en ella de ciertos instrumentos fuera del control de los mercados organizados como los derivados o los credit default swaps (CDS) era inevitable que la MIFID intentara poner en cintura al genio maligno al que ella misma había dado vida. Este no es un detalle secundario ya que la norma europea ha sido el más claro producto de la presión de los bancos de negocios y su poderoso lobby sobre las autoridades de la Unión Europea. Al socaire de los vientos liberales que recorren los pasillos comunitarios impulsados incluso por los Eolo de ropaje socialista aprobaron esa MIFID con el argumento básico de la competencia abarataría los precios de las transacciones y mejoraría la posición de los consumidores. En realidad se trataba de abrir con una norma jurídica el mercado a los bancos de negocios. Desde luego el lobby no duerme y estos días ha logrado entre otras cosas que el acuerdo para Basilea III sea light y tenga plazos de ejecución hasta 2018 lo cual es un balón de oxígeno momentáneo para las acciones de los bancos.

Eddy Wymeersch, el presidente del CESR y presidente del comité supervisor bancario, financiero y de seguros de Bélgica dijo ayer al presentar las propuestas de reforma que “La directiva MIFID es una piedra angular de la regulación de los mercados financieros de Europa; desde su entrada en vigor en noviembre de 2007 el mercado único europeo se ha desarrollado de forma significativa. Esta muy oportuna revisión de la MIFID ahora es una una importante ocasión para revisar la disponibilidad de los datos pre y pos transacción en los mercados de acciones [información entre escasa y nula, acotamos] que se han hecho más complejos con el desarrollo de múltiples sistemas de transacciones [excesivos, descentralizados y opacos, acotamos]. También nos permite extender la transparencia a los mercados de otros instrumentos financieros, cuya importancia crítica ha sido resaltada por la crisis financiera. La introducción de normas mínimas de armonización sobre cintas de registro y la recogida obligada de la identidad de los clientes [es decir, se quiere frenar la especulación sin saber quiénes son los demonios que mueven el mercado, según entendemos] cuando las órdenes son transmitidas reforzarán en gran medida las herramientas a disposición de los supervisores para investigar las ventas impropias y los abusos del mercado.  La creación de una “cinta consolidada” sin embargo es un área en la es clave dar pasos concretos en el muy corto plazo en la medida que estamos convencidos de su necesidad. La oportunidad de revisar a la MIFID en esta coyuntura también ha supuesto un importante paso adelante en la convergencia en las prácticas de supervisión y permite dejar más cerca la posibilidad de un único manual de normas que será beneficioso tanto para los partícipes del mercado y a los inversores minoristas...”

Esta cuidada pieza de comunicación en la que habrán echado algunas horas los técnicos que la han pactado, refleja en esencia una serie de puntos. Que las empresas están hartas de las posiciones cortas que son la base de los ataques especulativos. Que han presionado a las autoridades bursátiles de cada país para que se tomen medidas en su contra. Que lo elemental es que haya una “cinta consolidada”, es decir un organismo centralizado que grabe los datos de las transacciones tanto en los mercados oficiales organizados como en el resto de los mercados privados incluyendo los “dark pools” (mercados anónimos). Que no se puede operar de forma anónima. Es decir, los que hagan short selling que se retraten.

Una reflexión hasta septiembre: la Bolsa en España tiene un sistema de compensación bursátil donde se identifica comprador y vendedor. Sin embargo, si alguien tiene posiciones cortas y dice tener las acciones en préstamo, para saber si esto es cierto habría que obligarlo a que diga quién se las presta. Y una vez hecho esto habría que preguntar a ese presunto prestamista si sabía que sus acciones estaban prestadas, jugando en contra de sus propios intereses ya que el resultado de las posiciones cortas es una caída del precio de las acciones.

Buenas vacaciones...

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