edición: 2574 , Lunes, 15 octubre 2018
13/07/2010
El abuso en la colocación de preferentes limita la emisión de las nuevas acciones

Próximo colapso de cajas, atrapadas entre preferentes y participativas

El fuerte descuento para colocar las acciones participativas anularía su rentabilidad
Juan José González

La última visita de las agencias calificadoras a las cajas españolas se saldó con una rebaja para diez de estas entidades de ahorro. El motivo: la falta de capital suficiente para situar la solvencia en los niveles correctos que marcan las normas. Y el resultado: recorte del rating, otro problema, otro frente más que añadir a la larga lista que ya tiene el sector financiero. Las necesidades de capital dispararon la venta de preferentes como buen remedio para subir la solvencia. Pero se estima que las cajas se ‘pasaron’ en cierta medida en volumen de participaciones que en un año crecieron un 65,7%, una cifra que explica –representa el 15% de los recursos propios de las cajas- las necesidades urgentes de recursos propios. Pero al mismo tiempo, el remedio que se demostró útil como contingencia de una deteriorada solvencia, se ha demostrado como arma de doble filo, hasta el punto de que pueden acabar estrangulando hasta el deceso a varias de estas cajas. Y sin embargo, lo peor no ha llegado aún.

No parece que el rating otorgado por las calificadoras a las emisiones preferentes vaya a tener especial trascendencia más allá de la propia nota de calificación. Pero sí puede resultar problemático encontrarse con un exceso de emisiones preferentes en un momento en el que, tras la reforma de ley de cajas del pasado viernes, se lanzan de cabeza a la emisión de cuotas participativas, como se sabe, hasta un 50% de su capital –con derecho a voto-. El peligro, aseguran en más de una entidad de ahorros es que se puede producir un cuello de botella de emisores, un ‘atragantamiento’ de las redes de colocación de estas nuevas acciones preferentes que colapsarían el mercado y la propia red de distribución de las entidades. Además, se pone en duda hasta que punto podrían encontrar –recaudar- en el mercado los cientos de millones de euros que algunas cajas han comenzado a barajar.

La carrera por emitir acciones participativas ha comenzado ya. Las más grandes, así como las medianas y pequeñas unificadas o reunidas en torno a un SIP, parecen jugar con alguna ventaja, precisamente por esa razón, al tener su capital en un órgano de estructura bancaria. Pero las que están en otra situación llegarán más tarde al mercado abierto.

Para estas la situación se presenta delicada en extremo. Agotada la fórmula de las emisiones preferentes, ahora les tocará hacer balance y comenzar a pagar a los ahorradores, la mayoría clientes propios de las cajas. Desde su emisión el mercado ha sufrido algunos cambios de importancia, el principal, el aumento de la morosidad, el enemigo mayor del riesgo de impago de un cupón. Otro de los riesgos que corren los ahorradores es la suspensión de pago de cupón, esta vez por pérdidas, aunque también podría darse el caso de quiebra. En cualquier caso, las preferentes no cuentan con la bendición de Basilea III, que las penalizará. En la actualidad, las cajas de ahorros tienen limitada su emisión en un 33% de los recursos propios, nivel que ya ha sido alcanzado en algún caso.

Por todo ello, es por lo que ya se esta hablando en el sector sobre el descuento que deberán aplicar a los títulos con respecto a la valoración del sector financiero, de su futura competencia en el mercado de la renta variable; los bancos.

El descuento para colocar las nuevas acciones de las cajas recogerá, seguramente, el saldo vivo de emisiones de preferentes en el mercado, de tal manera que una caja que quiera colocar acciones participativas estará limitada por el volumen emitido de preferentes. En esta situación, se da por seguro que los descuentos para colocar los nuevos títulos serán tan elevados que jugarán como disuasor de su colocación. Y en todo caso, con el fuerte volumen de preferentes en cartera, las acciones nuevas consagradas en la reforma de la LORCA, no resultarán una inversión rentable ni atractiva al principio puesto que los inversores institucionales, a diferencia de los ahorradores particulares, tienen el ‘defecto’ de fijarse en el rating de las entidades y de las propias emisiones.

Con la principal fuente de capital de las cajas –los beneficios- en plena sequía, las provisiones en alza, como la morosidad, el interbancario cerrado y el horizonte del Basilea III en 2012, no parece que las cajas de ahorros estén para muchas emisiones ni de preferentes –agotada la fórmula- ni participativas, por el elevado descuento. Así que, o la primera parte de la reforma de la LORCA no sirve para solucionar las deficiencias de capital o falta una segunda parte que hoy se desconoce. Y en cualquier caso, no parece que por esta vía se vayan a solucionar los problemas de crédito puesto que todo juega para estrangular a las cajas.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...