edición: 2327 , Viernes, 20 octubre 2017
13/07/2011
Coinciden en querer darle la vuelta al reparto de la riqueza, a los dividendos

Pugna entre Salgado y Rubalcaba por los beneficios y los impuestos a la banca

El Gobierno se convierte en ‘indignado’ de la banca y hace cuentas para el futuro
Juan José González

Hacer cuentas en época de vacas flacas nunca sale bien, lo que no es obstáculo para que se hagan. Y en tiempo preelectoral se convierten en moneda de cambio y paisaje habitual: son parte del cartel electoral y de la lucha política. En esta ocasión, el destino ha querido que sea la banca la fuente y origen de los cálculos, lo que ha generado una tensión inesperada entre los partidarios de apretar al sector financiero para imponer una mayor aportación al Estado, y los que mantienen un tono más reflexivo con la situación económica, evitando hacer referencias continuas a los impuestos. Entre unos y otros, apenas median unos 1.000 millones de euros de separación. Otro asunto es la vía escogida para llegar al mismo objetivo: recaudar 10.000 más de lo inicialmente previsto.

El beneficio neto del sector bancario español (bancos y cajas de ahorros y otras entidades financieras, en total 297 sociedades registradas) alcanzó en 2010 14.078 millones de euros, un 5,8% menos que el año antes, y en el primer semestre de 2011 el ritmo de los resultados apunta a un descenso similar, en torno al 5%. Son cuentas que ilustran la dificultad del sector para conseguir rendimientos acordes con sus planes de crecimiento, reflejo de una situación adversa de la economía, así como por los acontecimientos que se prevén para los próximos meses, incluido el de pasado mañana, cuando se hagan públicos los resultados de las pruebas de estrés del sector.

Cuentas que sólo parecen acariciar y dar por buenas las formaciones políticas, tradicionalmente críticas con la actividad bancaria así como por el nivel de beneficios y su distribución, lo que no ha impedido acudir a casa del banquero en época preelectoral en busca de apoyo financiero para convertirse en deudores crónicos. (Por cierto, los partidos políticos con representación parlamentaria tras las últimas elecciones generales, mantienen una deuda bancaria del 20% de media).

En los últimos días, se vienen conociendo diversas tribulaciones respecto al nivel de beneficios del sector financiero, concretamente, de los más grandes y en cierta medida de los medianos. Tribulaciones que hacen cuentas y cálculos acerca de la posibilidad que tiene una parte del beneficio bancario de convertirse en fuente de financiación de, por ejemplo, el empleo. La forma de abordar el objetivo parece contar con dos vías: la amable y la imperativa. La primera se supone orientada a conseguir la colaboración desinteresada del sector bancario, a través de la creación de fondos dedicados a la creación de actividades que creen empleo. Y la segunda, la imperativa, hacer lo primero por la vía del Boletín Oficial del Estado.

La aventura puede provocar daños directos, indirectos y colatelares. Directos porque si el Gobierno –el que saliera de las próximas urnas, pues el actual apenas cuenta con margen ni para proponerlo- decide reducir los beneficios de los bancos, todos cotizados, se llevaría a cabo un ajuste de precios difícilmente sostenible en la actualidad por la dificultad de encontrar recursos disponibles para mantener el nivel de solvencia. Los indirectos tendrían como agraviados a los accionistas, quienes seguramente verían reducidos sus retribuciones por dividendo. Los colaterales los sufrirían las empresas puesto que el sector no tendría otro remedio más que reducir el crédito y buscar otras alternativas en otros mercados.

Seguramente el Ejecutivo, la vicepresidenta Económica en concreto, ya ha tenido oportunidad de explicar al candidato a la presidencia, Alfredo Pérez Rubalcaba, que los beneficios del sector bancario, como los empresariales en general, tienen diversas funciones y destinos en una economía de libre mercado. Salgado no cree que sea el momento más adecuado para sobrecargar a los ciudadanos con nuevos impuestos, como tampoco a las sociedades ni a las entidades financieras. Por esta vía, las cuentas parecen funcionar de forma correcta.

Las 297 entidades financieras ingresaron en Hacienda 4.834 millones de euros en impuestos de sociedades el pasado ejercicio, es decir, sobre la base de los beneficios netos de 14.078 millones de euros. Los accionistas del sector se llevaron 7.490 millones en dividendos, que a su vez tributaron unos 1.500 millones como impuesto de la renta (IRPF). Es una rueda que funciona y que habría que mantener suficientemente engrasada como para que los ingresos de los beneficios bancarios no fallen a su cita con el fisco, porque son más de 14.000 millones que aportan un buen rendimiento a las arcas del Estado.

De ahí que, las tribulaciones del candidato y de otros miembros del Gobierno, de Izquierda Unida y de alguna formación sindical, suenen a que no se conocen las cuentas, o bien, que todo es posible, no se hayan hecho bien. Incluso, se pueden haber hecho correctamente pero en realidad se trate, con la polémica en clave de mitin político, de un pulso político entre los partidarios de reducir los beneficios a la banca y los partidarios de buscar otros yacimientos fiscales menos gravosos que los dividendos.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...